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Ecotasa, el impuesto ecológico que encarece un poquito nuestras vacaciones

Ecotasa, el impuesto ecológico que encarece un poquito nuestras vacaciones

En general, los impuestos ecológicos son aquellos que tienen que ver con la ecología, estableciendo incentivos a la protección de la naturaleza o sancionando de alguna manera conductas o actividades que pueden deteriorar el medio ambiente.

El artículo 45 de la Constitución señala que “todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”. De esta obligación nacen leyes aparentemente tan dispares como la 11/2014, de Responsabilidad Medioambiental, el Real Decreto Legislativo 2/2008, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Suelo, o la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural.

Qué es una ecotasa

Cuando hablamos de tasas nos solemos referir a aquellos tributos que se utilizan para cubrir los costes de un determinado servicio público. En el caso de la ecotasa, existen distintas posibilidades: se puede cobrar al turista por cada noche de alojamiento, por viaje aéreo… Habitualmente, las tasas implican un coste fijo o diversos importes, según algún baremo estipulado.

Por ejemplo, en una comunidad autónoma española se ha establecido recientemente una tasa entre 0,25 y 2 euros para los turistas mayores de 16 años por cada noche de pernocta (el importe varía según la categoría del establecimiento).

En este caso, la función de la ecotasa es costear el desarrollo y la promoción del turismo. En la práctica, los importes recaudados se destinan a cuestiones como la protección, preservación y recuperación del medio marino, el desarrollo de infraestructuras relacionadas con el turismo sostenible, la rehabilitación de patrimonio histórico y cultural, o la mejora de la formación en el sector turístico.

A pesar de estas buenas intenciones, las ecotasas se enfrentan habitualmente a la oposición del sector turístico allí donde se implantan, porque supone un encarecimiento de las estancias, lo que provoca que su instauración no esté exenta de polémica, incluso judicial, ya que pueden ocasionar trasvases de viajeros hacia otros destinos. Por ejemplo, si una familia de 4 miembros pasa 15 días de vacaciones, soportando la tasa de 2 euros por persona y noche, tendrá un sobrecoste de 120 euros.