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CAGR: tasa de crecimiento anual compuesto

CAGR: tasa de crecimiento anual compuesto

Desde el blog de Self Bank intentamos poner luz sobre los conceptos financieros, para que los que quieran adentrarse más en este mundo puedan hacerlo con una base, fundamental si se decide invertir en algún producto financiero. Hoy trataremos el término CAGR, la tasa de crecimiento anual compuesto, acrónimo de Compound Annual Growth Rate.

CAGR: qué es y para qué sirve

Qué significan estas siglas y qué conllevan. Pues bien, la tasa de crecimiento anual compuesto sirve para conocer la tasa de retorno de una inversión en un periodo temporal concreto, pero siempre de más de un año. Puede ser tres años, cinco o diez y la inversión puede ser renta fija o variable.

Lo más relevante de este indicador es que permite medir ese retorno de la inversión de una forma suavizada, es decir, atenuando la volatilidad que habitualmente existe en los mercados. La estimación que hace se basa en una situación sin grandes cambios, de forma lineal.

Su cálculo es bastante sencillo, pues basta con coger el valor de un activo en un año determinado y tomar el mismo activo pasado el tiempo que determinemos. Así, se divide el valor final entre el valor inicial. El resultado hay que elevarlo a la primera potencia dividida entre el número de años que han pasado y, por último, restar uno al resultado. 

Por ejemplo, si el valor inicial son 10.000 euros y el final, pasados tres años, 20.000 euros, tendríamos que el CAGR es:

(20.000/10.000)^(⅓) – 1 = 26%

El hecho de que sea ‘compuesto’ significa que tiene en cuenta la revalorización que ha tenido el primer año para el cálculo de la revalorización del segundo años y los posteriores. Es decir, para el ejemplo anterior lo intuitivo es pensar que la rentabilidad anual de un capital que se ha duplicado en 3 años, es del 33%. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta lo que se denomina interés compuesto, de manera que si aplicamos una revalorización del 26% el primer año tendremos 12.600 euros. Sobre esa base, aplicamos la rentabilidad del 26% y nos da 15.876 euros, y sobre esta última otro 26%, lo que nos llevaría a ese saldo final de 20.000 euros.

Esta es la fórmula básica, pero hay otras muchas, en función de la complejidad de lo que se quiera medir. Porque hay que tener en cuenta que la CAGR también se utiliza en empresas y negocios para calcular diferentes partidas, por lo tanto la dificultad aumenta. Pero, lo básico, sería ese cálculo.

La CAGR nos ayuda a saber si el promedio de esa inversión ha sido positivo o negativo pues su cálculo apoya nuestra decisión de mantener una inversión o no. Sin olvidar que solo es un promedio de los años que han pasado y, por tanto, no hay que tomarse esta tasa como una verdad absoluta. Porque el crecimiento de una inversión nunca es constante, hay variaciones, sobre todo en periodos largos de tiempo, donde normalmente se alternan temporadas buenas con otras que no lo son tanto

De este modo, aunque se trata de un indicador válido para hacer una primera aproximación, como siempre debemos combinarlo con otros más complejos que integren otro tipo de variables para saber si una inversión nos conviene o no. En el mercado, sea cual sea, las cosas pueden cambiar de un día para otro, por lo que conviene estar lo mejor preparado posible.

Estos datos tienen finalidad informativa y no deben interpretarse en ningún caso como una recomendación de compra o venta, o de realización o cancelación de inversiones, ni puede servir como base de ningún tipo de decisión sobre inversiones actuales o futuras. Self Bank no se hace responsable de los perjuicios que pueda sufrir el inversor como consecuencia del uso de dicha información. El Cliente es responsable de las decisiones de inversión que adopte y del uso que haga de la información proporcionada a tal efecto. Self Bank proporciona esta información a través de un proveedor y no asume compromiso alguno de la actualización en el contenido de la información presentada. La evolución o resultados pasados de las inversiones no garantizan la evolución o resultados futuros.

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