El blog de SelfBank by Singular Bank

Las reglas fundamentales de las finanzas personales

Manejar correctamente las finanzas personales puede suponer una diferencia muy sustancial. Todos conocemos casos en los que dos personas ganan el mismo dinero, pero a una de ellas le cunde mucho más que a la otra. ¿Te gustaría ser como la primera?

Para ello, es imprescindible que tomes las riendas de tu economía, y en Self Bank queremos que seas capaz de tomar tus propias decisiones financieras. Por eso, a continuación, te ofrecemos 10 pautas para gobernar adecuadamente tu economía. ¿Estás listo? Vamos allá.

1.      Establece un presupuesto de gastos

Muchas personas no calculan cuánto gastan cada mes, y tampoco estiman ni tienen en cuenta otros gastos con una periodicidad mayor (como puede ser el seguro del coche, o determinados impuestos, por ejemplo). Además, no cuentan con que (casi) siempre puede surgir algún imprevisto, algún gasto inesperado que nos puede desequilibrar el presupuesto.

Si nunca lo has hecho, realizar un presupuesto puede parecer complicado, pero no lo es en absoluto, lo importante es empezar a hacerlo. Comienza por los gastos más habituales (vivienda, suministros, comida, coche…) y añade algún apartado para ahorro y gastos extraordinarios. Haz un presupuesto mensual y uno anual (puedes utilizar una hoja de cálculo para elaborarlo cómodamente). Ten en cuenta que algunos gastos varían dependiendo de la época del año. Es posible que te olvides de alguna cosa o que no salga perfecto, pero lo importante es tenerlo. Después, ve comprobando en qué medida se cumple y afínalo.

2.      Planifica

No nos cansaremos de repetir la importancia de la planificación. Está muy relacionada con el punto anterior, pero la planificación implica más cuestiones: establecer objetivos, tanto de gastos, como de ingresos; marcarse metas de ahorro, para cubrir desfases que podamos tener, para invertir, o pensando en la jubilación; pensar en el futuro, bien sea para preparar la compra de una casa, para pagar la carrera de nuestros hijos, u otros desembolsos que pueda haber en años venideros…

Una vez planeadas las líneas maestras, habría que entrar en el detalle de cada una: ¿cómo y cuánto vamos a ahorrar? ¿Qué parte de nuestros ahorros vamos a invertir? ¿Qué rentabilidad esperamos obtener? (importante recordar en este punto la importancia del interés compuesto) ¿Cómo diversificar?

3.      Ten un fondo de emergencia

También está relacionado con los apartados anteriores. Una vez que empiezas a planificar y a ahorrar, lo primero que hay que hacer es tener un fondo de emergencia, un colchón de tranquilidad que nos va a permitir vivir sin grandes sobresaltos y sin tener que gastar nuestro dinero en elevados intereses si surge cualquier imprevisto.

Este colchón debería ser independiente de otros importes que podamos tener ahorrados (podemos tenerlos, por ejemplo, en una cuenta ahorro aparte), y de cualquier inversión —ya que necesitaremos que sea totalmente líquido, para poder disponer de él en el momento que nos haga falta—. El fondo de emergencia será para ser utilizado ante situaciones realmente imprevistas, no para caprichos ni para, por ejemplo, comprar un coche. También es cierto que si seguimos los puntos anteriores (hacemos un presupuesto de gastos y planificamos), los imprevistos serán menores, pero siempre puede haberlos.

Para crear el fondo de emergencia, es recomendable destinar una cantidad de dinero al mes (como referencia, un 10% de los ingresos mensuales), hasta alcanzar una cifra equivalente a entre tres y seis meses de ingresos.

4.      Ojo con los pequeños gastos

Muchas veces, las economías familiares se desequilibran por una serie de pequeños gastos, de los que casi no nos damos ni cuenta. Podríamos identificarlos con esas pequeñas cantidades que no suelen llegar a cinco euros (tabaco, chucherías, tomar algo en un bar, etcétera), pero que poco a poco van sumando, hasta alcanzar cantidades muy relevantes cada mes, superiores a 100 o 200 euros, o incluso más.

No hace falta que seas un espartano, pero controlar lo que gastas en este pequeño goteo es una iniciativa que te permitirá tener más dinero disponible, sin darte cuenta.

5.      No vivas por encima de tus posibilidades

Esta frase, de tanto que se ha repetido en nuestro país, parece que ha perdido un poco su sentido. Sin embargo, sí lo tiene, y mucho.

En ocasiones, gastamos más de lo que podemos y nos endeudamos por encima de lo que sería razonable: una vivienda un poco (o mucho) más cara de lo que deberíamos, un vehículo de 30.000 en lugar de uno de 20.000, porque nos conceden la financiación, un viaje a aquellas playas paradisíacas, porque nos lo merecemos, esa televisión de ultimísima tecnología que sustituye a otra que funcionaba perfectamente, el último modelo de móvil, al que “no podemos” renunciar… Todo eso está muy bien, pero siempre que se ajuste realmente a tu economía, y mientras puedas cumplir con las otras reglas que citamos en este artículo.

6.      Ahorra

Va también implícito en los puntos anteriores, pero hazlo de manera totalmente explícita y consciente. Haz un plan de ahorro, y cúmplelo. Te permitirá vivir más tranquilo, planificar tu jubilación, y ahorrarte grandes cantidades de dinero en intereses (por ejemplo, a la hora de comprar un coche o una casa). Mucha gente dice que no puede ahorrar, pero luego adquiere un coche financiándolo, y sí que puede pagar una letra considerable. ¿Realmente no podía haber ahorrado antes?

En definitiva, no dejes para mañana lo que puedas ahorrar hoy. El ahorro es la base de unas finanzas personales sólidas. Para llevarlo a cabo, recuerda que el preahorro es una manera de ahorrar mucho más interesante que la tradicional.

7.      Evita las deudas

¡Quizás pueda parecer que exageramos un poco! Tienes razón, pero ten en cuenta que las deudas vienen a ser lo opuesto al ahorro, estamos gastando algo que no tenemos. Por eso, esta regla tiene toda la lógica del mundo; si es una buena idea ahorrar, las deudas, como norma general, no lo son. También es cierto que, en determinadas circunstancias, resulta difícil no endeudarse (¿cuántas personas serían capaces de comprarse una casa al contado?). Pero, en otros muchos casos, sí podríamos hacerlo.

¿Y qué ocurre si ya estás en esa situación, y tienes diversos créditos (cada uno con sus importes, condiciones…)? Deberías afrontar el pago de tus deudas siguiendo una metodología, hasta acabar con ellas, tus finanzas te lo agradecerán.

8.      Invierte

Es posible que no todo el mundo se vea a sí mismo como un “inversor” en el sentido clásico, o como nos los muestran las películas (el arquetípico Gordon Gekko interpretado por Michael Douglas en Wall Street). De lo que estamos hablando aquí es de obtener una rentabilidad por lo que ahorramos, meter el dinero debajo del colchón es un buena manera de perderlo.

En nuestra sección descubre la inversión encontrarás multitud de contenidos sobre el tema, que te pueden ayudar a tener el control de esta faceta de tu economía.

9.      Piensa a largo plazo

Cuando ahorramos estamos pensando a largo plazo, renunciando al placer más o menos inmediato que nos podría dar gastar el dinero ahora, a cambio de otros beneficios en el futuro.

Cuando invertimos, en general, también deberíamos pensar a largo plazo. Aunque pueda haber inversiones con un período de tiempo más reducido, deberían estar, en cualquier caso, incluidas dentro de un plan general a años vista (qué pretendo obtener con esas inversiones: rentabilidad, plazo, etcétera). Y, además, está el tema del interés compuesto, que tiene un efecto de bola de nieve: cuantos más años, mayor rentabilidad obtendremos.

Si te acostumbras a pensar a largo plazo, todo cobrará más sentido, porque lo que hagas o dejes de hacer estará relacionado con este plan que tienes a varios años.

10. Fórmate

Hemos dejado este punto para el final por su importancia, aunque bien podría ser el primero, ya que de él dependen muchas cosas. Es fundamental que te formes en finanzas, no se trata de hacer ningún máster o de ser catedrático de economía, pero sí de que seas capaz de tomar tus propias decisiones financieras de la mejor manera (y ese es, de hecho, uno de los objetivos primordiales de este blog).

Para ello, puedes leer en Internet, pero también hay libros imprescindibles para aquellos que quieran saber un poquito más sobre el mundo de la inversión, incluso algunos de ellos son muy fáciles de leer y recomendables para esta época veraniega.

Salir de la versión móvil