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Planifica tus finanzas: Cómo establecer objetivos financieros

Planifica tus finanzas: Cómo establecer objetivos financieros

Con el nuevo año llega una oportunidad para hacer balance y tomar más control sobre nuestra vida financiera. Una de las herramientas importantes para lograr buenos resultados en nuestras finanzas es tener un plan realista y llevarlo a cabo.

Para que un plan de finanzas sea útil, debe estar bien pensado, detallado y estructurado, y aportar una visión realista de nuestra situación financiera.

¿Por qué es importante tener un plan financiero anual?

Tener un enfoque estratégico a la hora de manejar nuestras finanzas es una buena manera de mantener bajo control nuestra situación financiera. Hasta para las personas más organizadas, concretar un plan puede parecer complejo, pero el mero ejercicio de intentarlo será revelador y clarificador sobre nuestros principales retos.

Acertar con nuestros objetivos financieros no sólo es una cuestión de hacer que los números cuadren, sino también de tomar decisiones vitales y adaptar nuestras expectativas a la realidad. A la hora de pensar en nuestro futuro financiero debemos tener en cuenta qué estilo de vida queremos y podemos llevar a cabo. Estos aspectos son tremendamente importantes, y cada uno debe trazar su propio camino.

¿Qué es un plan financiero?

Un plan financiero es una especie de guía que nos indica dónde estamos actualmente desde el punto de vista financiero, qué objetivos tenemos de cara al futuro, y cuáles son los pasos y retos que tenemos por delante para poder cumplir con nuestras expectativas.

Un buen plan debería cubrir todos los aspectos importantes de nuestra vida financiera: desde la inversión, pasando por los impuestos, hasta nuestras previsiones para la jubilación. Aunque el punto de partida de cada uno será diferente en función de su edad, situación, ingresos, deudas, etc., los aspectos más importantes son comunes a la mayoría.

Cumplir ciertos objetivos vitales, como casarse, adquirir una vivienda o tener hijos, son elementos que obviamente afectan a la forma en que enfocamos nuestra planificación financiera. Si por ejemplo eres recién casado, probablemente el ahorro para una primera hipoteca es uno de los pilares de tu planificación. Aquellos con hijos deberán tener en cuenta todos los gastos y necesidades que van a acompañar su camino a lo largo de los años. Por tanto hacer un buen análisis de la situación actual, y de las expectativas vitales en los próximos años es el punto imprescindible de partida para cualquier planificación.

El ahorro, la inversión y la jubilación

El ahorro e inversión deberían de ser elementos prioritarios en cualquier etapa vital, aunque por desgracia muchas veces este aspecto queda relegado a un segundo plano. Muchas veces lo urgente quita paso a lo importante. Aunque las estadísticas difieren según el país, en líneas generales en las economías desarrolladas los estudios señalan que una tercera parte de la población no tiene ningún tipo de ahorros guardados para la jubilación. Esto quiere decir que dos terceras partes sí han conseguido ahorrar algo de capital.

Sin embargo, el ahorro no es un plan financiero en si. Son más bien los mimbres con los que podemos forjar un buen plan. Para que cuando llegue la jubilación podamos disfrutar de una situación cómoda, es importante invertir nuestros ahorros y ponerlos a buen uso. Esto evitará que el paso del tiempo erosione el poder adquisitivo de nuestros ahorros.

Comisiones y Diversificación

Más allá de planificar cuánto invertir y los plazos temporales, es importante tener en cuenta la diversificación de nuestro patrimonio y los gastos y comisiones en los que incurrimos por mantener nuestros activos. La diversificación es importante ya que ayuda a mitigar el riesgo y la volatilidad de cualquier patrimonio. Planificando una buena distribución de activos (por clases, geografías, divisas, etc.) podemos asegurarnos de que ningún evento imprevisto aislado negativo pueda tener excesivo impacto en nuestro patrimonio.

Está demostrado que el impacto de las comisiones que pagamos por nuestras inversiones puede ser muy significativo, sobre todo a largo plazo. Tendemos a infravalorar su importancia ya que supone porcentualmente muy poco, pero su efecto a largo plazo puede ser muy relevante.

Estar preparados para emergencias

Si algo sabemos sobre el futuro, es que es incierto. La vida da muchas vueltas y en cualquier momento podemos sufrir imprevistos. Tener un fondo de emergencia para poder sobrevivir tranquilamente a periodos turbulentos es una piedra angular de cualquier plan financiero a largo plazo. Un fondo de emergencia debe consistir de dinero disponible inmediatamente, que no se esfume cuando vayamos a por él (por ello no es aconsejable que esté invertido en renta variable ni nada cuyo valor pueda oscilar). Los instrumentos más frecuentes para un fondo de emergencia suelen ser efectivo en cuentas o depósitos a muy corto plazo.

Lo más importante de un fondo de emergencia es que cubra el periodo suficiente de nuestros gastos para darnos la tranquilidad de que en caso de necesidad (por ejemplo un despido o una baja imprevista) tengamos el suficiente tiempo como para reaccionar, y normalizar nuestra situación.

Conclusión

Crear un plan financiero puede ser tedioso, ya que nos obliga a enfrentarnos a realidades y decisiones difíciles que preferiríamos posponer. Pero mucho peor es no tener ninguna previsión e ignorar la realidad. Con un análisis acertado de nuestras finanzas, y una estrategia para conseguir nuestros objetivos, podemos tomar los pasos adecuados para lograr una buena estabilidad económica en nuestras vidas.

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