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El análisis fundamental: aspectos cualitativos y cuantitativos

El análisis fundamental: aspectos cualitativos y cuantitativos

Muchos profesionales de las finanzas consideran que el análisis fundamental es la base de toda inversión. Sin embargo, se trata de una disciplina tan amplia que a veces los inversores noveles tienen complicado saber por dónde empezar. A continuación intentaremos establecer algunos de los conceptos importantes para empezar a pensar como un buen inversor.

La parte principal del análisis fundamental consiste en estudiar y comprender los estados financieros de las empresas. Este análisis, también llamado análisis cuantitativo, consiste en analizar cosas como las ventas, los gastos, la deuda, y otros aspectos financieros de la empresa. El análisis fundamental pretende entender la realidad económica de la empresa para poder hacer proyecciones y estimaciones razonables sobre su futuro.

Pero el análisis fundamental va mucho más allá de aspectos meramente cuantitativos. Hay muchos aspectos intangibles, de carácter cualitativo, que influyen sobre el futuro de una empresa. El buen analista e inversor debe tener en cuenta todos los aspectos para realizar un buen análisis.

Análisis fundamental: lo más básico

Al hablar sobre empresas cotizadas, el análisis fundamental es una técnica que pretende estimar el valor de una empresa basándose en su realidad económica actual y las previsiones futuras de su negocio. También podemos hablar de análisis fundamental en un sentido más amplio cuando analizamos industrias enteras o la macroeconomía en general.

La expresión análisis fundamental se refiere al análisis de la realidad económica de una entidad, en contraposición al análisis exclusivamente del movimiento de su cotización en los mercados (que se suele denominar análisis técnico).

El análisis fundamental intenta contestar preguntas del estilo:

  • ¿La empresa vende cada vez más mercancía?
  • ¿Realmente está ganando dinero y generando beneficios su negocio?
  • ¿Está la empresa en una situación lo suficientemente solvente como para poder sobrevivir a sus competidores en el futuro?
  • ¿Es capaz de devolver la empresa sus deudas?

Hay miles de preguntas posibles. Todas tienen como finalidad comprender mejor la realidad económica de la empresa para estimar si puede constituir una buena inversión o no.

Fundamentos Económicos: Aspectos cuantitativos y cualitativos.

A la hora de analizar los fundamentales de una empresa, no es tan fácil determinar qué aspectos son los relevantes. Como hemos comentado el problema a la hora de definir qué son aspectos fundamentales cuando analizamos un negocio, es que cualquier cosa que tenga impacto sobre la evolución económica de la empresa puede ser relevante. Algunos aspectos son obvios, como la cifra de negocios o la cantidad de beneficios generados, pero otros son más subjetivos, como la cuota de mercado o la calidad de su directiva.

Una clasificación posible para estructurar nuestro análisis es separar entre aspectos cuantitativos y cualitativos. En este contexto nos referimos a aspectos cuantitativos a aquellos que son de naturaleza numérica, y pueden ser contabilizados fácilmente. La mayor cantidad de información cuantitativa la solemos encontrar en los estados financieros de la empresa, que precisamente son un intento de plasmar mediante el lenguaje de la contabilidad la realidad de la empresa en números.

Los aspectos cualitativos son mucho más complejos de definir, pero no por ello menos importantes. Éstos pueden ser cosas como la calidad y honestidad del equipo directivo, el reconocimiento de marca de los productos, etc. El análisis cuantitativo y cualitativo son complementarios y ambos de gran importancia para el inversor.

El concepto de valor intrínseco

Cuando un inversor realiza un análisis fundamental de una empresa para ver si es una posible buena inversión, subyace una premisa muy importante: que el precio de mercado de la acción no refleja plenamente el valor “real” de la empresa. Si el inversor creyera completamente que los precios de mercado reflejan con exactitud la realidad, no habría posibilidad de ganar dinero. El inversor fundamental siempre busca cierta discrepancia entre el precio de mercado y su estimación de valor. Esta estimación de valor que realiza el inversor se llama valor intrínseco, un concepto que fue introducido por Benjamin Graham, el padre del value investing y uno de los inversores más influyentes del S.XX.

La otra premisa que subyace al análisis fundamental es la idea de que a largo plazo el mercado reflejará la realidad económica de las empresas. No tendría sentido comprar una empresa basándose en su valor intrínseco, si el mercado nunca reconociera ese valor. Este aspecto es uno de los que más incertidumbre crea en el análisis fundamental, ya que nadie sabe realmente “a largo plazo” cuánto tiempo es.

Estos aspectos constituyen la esencia del análisis fundamental. Centrándose en una empresa y su negocio, el inversor puede estimar su valor intrínseco y por tanto encontrar ocasiones en las que se puede comprar acciones con descuento. Si todo va bien y el análisis realizado resulta correcto, el inversor se verá recompensado con el paso del tiempo cuando el mercado reconozca el valor real de la empresa y sus fundamentales.

 

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