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Tipo de interés negativo: ¿de verdad existe?

Tipo de interés negativo: ¿de verdad existe?

La batalla de los bancos centrales por activar la inflación ha provocado la inyección de enormes cantidades de dinero que han llevado al Euríbor a terreno negativo. Algunos expertos alertan de que la política monetaria se adentra de esta manera en terreno desconocido, puesto que el interés negativo es, a priori, un concepto extraño o, cuando menos, anómalo.

¿Qué significa exactamente un tipo de interés negativo?

En condiciones normales, los tipos de interés son positivos. Esto significa que:

  • Si alguien invierte, recibe una remuneración a cambio (por ejemplo, cuando se tiene el dinero en una cuenta corriente o en un depósito a plazo).
  • Cuando alguien recibe un préstamo, tiene un coste, porque además de devolver el principal, debe pagar unos intereses.

Entonces, si se entra en una situación de tipos negativos, el mecanismo que seguiríamos sería el opuesto:

  • El que invierte dinero, tiene que pagar por hacerlo.
  • El que recibe el préstamo, cobra unos intereses por ello.

Por lo tanto, tenemos dos tipos de situaciones en los que puede operar el tipo de interés negativo. Veamos qué está sucediendo en ambos casos:

  • A medida que avanzamos en la recesión, los ahorradores han podido comprobar cómo cada vez resulta más difícil encontrar una buena rentabilidad para su dinero. Las cuentas corrientes y los depósitos ofrecen cada vez menos rendimiento. En el caso del BCE, también les está cobrando a los bancos por tener el dinero allí depositado, y algunos bancos alemanes comenzaron en 2014 a cobrar comisiones a grandes clientes en determinados depósitos.
  • Por su parte, algunos títulos de Deuda Pública ofrecen un interés negativo, lo cual quiere decir que hay inversores que están pagando por invertir.
  • En cuanto a los que tienen un préstamo, los que tienen alguna deuda referenciada al Euríbor han visto cómo el tipo de interés que pagan se ha desplomado en los últimos años, si bien no es previsible que, una vez sumado el diferencial, el tipo de interés que tengan se quede en negativo. Si hipotéticamente se llegase a esa situación (que el prestatario tuviese que recibir dinero por el préstamo recibido), podría conducir a litigios, pues los contratos suelen recoger que el prestatario se obliga a devolver la cantidad adeudada y el interés acordado, y, si el interés fuese negativo, se daría la paradoja de que ni siquiera devolvería el principal.

Si te sigues preguntando quién es capaz de comprar activos que ofrecen una rentabilidad negativa, te recomendamos que te leas este otro post.