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¿Renta fija es sinónimo de rentabilidad asegurada?

¿Renta fija es sinónimo de rentabilidad asegurada?

En los mercados uno de los aspectos más buscados por los inversores es la seguridad.

Evitar el exceso de incertidumbre es inherente al ser humano y los mercados son de naturaleza incierta. Por tanto no es de extrañar que muchos inversores se vean atraídos por el concepto de renta fija.

¿Qué es la renta fija?

Los activos de renta fija son aquellos en los que hay una rentabilidad estipulada y fija que percibe el inversor. Se trata de instrumentos de deuda que se suelen denominar como ‘bonos’. Es decir, el inversor presta dinero a una entidad (ya sea un organismo público como el Estado, o una empresa privada) a cambio de una rentabilidad fija pactada de antemano.

Lo que realmente está haciendo el inversor es prestar dinero a una empresa o gobierno a cambio de que éste le pague periódicamente un porcentaje del dinero prestado y que en la fecha de vencimiento le devuelva la cantidad inicial.

Los factores más importantes por tanto de un activo de renta fija son:

  • El plazo
  • El interés estipulado
  • El valor nominal

El plazo es el periodo de tiempo durante el cual el emisor va a estar pagando al tenedor de ese bono los intereses pactados, al final del cual normalmente devolverá también el valor nominal del activo. También existen emisiones a perpetuidad, aunque son la excepción.

El interés estipulado suele llamarse cupón y es inamovible. Corresponde al porcentaje del valor nominal que se paga periódicamente. La frecuencia del pago de cupón puede ser trimestral, semestral, anual, etc.

El valor nominal suele coincidir con el precio de emisión. Si la emisión es ‘a la par’ significa que el precio de emisión ha sido exactamente 100 y por lo tanto la rentabilidad que obtendrá el inversor coincide con el cupón establecido.

¿Por qué en ocasiones se dice que la renta fija no es fija?

Hay que tener en cuenta que la mayoría de activos de renta fija se pueden negociar en mercados secundarios y por tanto pueden variar de precio. Para un inversor con vocación de quedarse con los bonos hasta vencimiento, la rentabilidad la conoce de antemano, pero en caso de querer vender el bono antes de vencimiento esta podría variar.

Por ejemplo, imaginemos un bono de Alemania que se ha emitido a la par con un cupón del 1%. Si al día siguiente a la emisión una agencia de rating le retira la nota máxima a su deuda (AAA), el bono podría caer de precio. A pesar de esa rebaja de rating, lo más probable es que Alemania nunca suspendiera pagos, por lo que un bonista seguiría recibiendo su cupón del 1% periódicamente. Sin embargo, la caída del precio de los bonos situaría la rentabilidad del que compra esa deuda en el mercado de ‘segunda mano’ en un nivel superior a ese 1%, ya que compra el bono a un valor nominal inferior a 100.

En este divertido vídeo te explicamos de una manera sencilla la razón por la que la renta fija no es siempre fija:

 

¿Qué garantías tiene?

Como hemos visto los activos de renta fija los podemos considerar como una especie de contrato en el que prestamos dinero a un tercero. Como cualquier contrato, hay que entender bien las cláusulas para garantizar que no nos llevamos ninguna sorpresa. Hay todo tipo de condiciones que pueden ir asociadas a una emisión de renta fija.

Más allá de la Deuda Pública, que se considera como la más segura, son las emisiones de bonos de empresas (también denominados como corporativos o ‘credit’) las que pueden tener más peculiaridades:

  • Hay diferencia entre los bonos senior y los subordinados. En caso de quiebra de una empresa, los senior van antes en el orden de prelación en el cobro. Cabe recordar que si una empresa suspende pagos los primeros en cobrar serían los empleados y los proveedores, y en adelante por este orden: los bonistas senior, la deuda subordinada y por último, los accionistas.
  • Existen bonos que además de tener la garantía del emisor, están respaldados por una serie de activos. Es el caso de las cédulas hipotecarias.
  • ¿Te suena lo de las participaciones preferentes? Esa era un tipo de deuda que prometían un tipo de interés muy elevado en la que el banco emisor se guardaba el derecho de no pagar cupones si la entidad no generaba beneficios. Ahora no está permitido vender este tipo de bonos entre inversores particulares.

La renta fija pública, como las Letras del Tesoro, son considerados de los activos más seguros que existen. De hecho en finanzas muchas veces se toman como referencia del  activo “sin riesgo”. Esto es así porque la rentabilidad que exigen los inversores a los demás activos va en función de la rentabilidad “libre de riesgo”. Si la deuda pública pagara un 4% de interés, no tendría sentido prestar dinero a una empresa que nos pague un 3% de interés.

Ventajas y desventajas de la renta fija

Sin duda el hecho de eliminar la incertidumbre sobre la rentabilidad nominal de un activo es visto por muchos inversores como una gran ventaja. Sin embargo la otra cara de la misma moneda es que nunca una empresa ha aumentado el pago de su cupón simplemente porque el negocio vaya bien. Cuando prestas dinero a una empresa, la empresa se compromete a pagarte un interés. Si obtiene muchos beneficios ese año, no te va a pagar más de lo pactado.

Esto es muy importante tenerlo en cuenta, ya que en la práctica quiere decir que los inversores profesionales de renta fija corporativa dedican todo su tiempo no a seleccionar qué empresas van a ir bien, sino cuales van a quebrar (para evitarlas). Desde el punto de vista del inversor en bonos corporativos, lo importante no es que una empresa sea tremendamente rentable, sino simplemente que sea capaz de devolver el dinero. El análisis que realizan los gestores de fondos de renta fija a la hora de invertir centra más su atención en la solvencia de las empresas que en su excelencia operativa.

¿Cómo medir los resultados?

Hemos hablado de rentabilidad nominal a lo largo de todo este artículo, pero realmente como inversores no sólo nos interesa la rentabilidad nominal sino la evolución del poder adquisitivo de nuestro patrimonio. Por ejemplo, en un escenario inflacionista donde los precios suben un 5% anual, aunque un activo de renta fija nos garantice un 3% de rentabilidad nominal realmente estaríamos perdiendo poder adquisitivo cada año.

Tener en cuenta los tipos de interés presentes y futuros se convierte en fundamental para calibrar el valor de los activos de renta fija.

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