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No más dudas con la bolsa: conceptos básicos antes de empezar a invertir

No más dudas con la bolsa: conceptos básicos antes de empezar a invertir

Es posible que lleves tiempo pensando invertir parte de tus ahorros en bolsa. Aunque conoces lo básico: comprar barato, para vender más caro y mientras cobrar dividendos, hay conceptos básicos que bien asimilados te van a ser muy útiles en tu próxima etapa inversora.

Acciones, parte alícuota de una empresa.

Esa definición la aprendimos todos cuando estudiamos economía básica en el instituto. Profundicemos un poco más en ella de la forma más sencilla posible: el capital de las sociedades anónimas se divide en partes del mismo valor y cada una de esas partes se llama acción. Comprar una acción significa directamente ser propietario de una parte del capital de esa empresa.

Dividendos, tu parte del beneficio.

 

Parte del beneficio que consigue una empresa por el desarrollo de su actividad se destina a pagar dividendos a sus accionistas. Como accionista, te corresponde una fracción de los beneficios de la empresa, en función de cuánto hayas aportado, es decir, según cuántas acciones tengas. Puedes verlo también como la recompensa por haber apostado tus ahorros al buen funcionamiento de una empresa.

Aunque no todas las empresas reparten dividendos, las más importantes que cotizan en bolsa sí que lo hacen. Algunas tienen un calendario de reparto de dividendos preestablecido y otras solo los reparten en función de la cifra de beneficios alcanzada.

Más fácil de ver todavía: hay un total de 10.000 euros en acciones. Cada acción vale 10 euros. Si se van a repartir 2.000 euros de beneficios, a cada acción le corresponden 50 céntimos (1.000 acciones /2.000€). Si tienes 30 acciones, cobrarás 15 euros de dividendos.

Qué es la bolsa de valores: explicación fácil definitiva.

La bolsa de valores es la entidad privada que permite la conexión entre inversores y empresas, mediante las herramientas físicas y tecnológicas necesarias para llevar a cabo operaciones de compraventa de acciones. El inversor, a través de su intermediario o bróker, lanza órdenes de compra a un determinado precio y volumen de acciones buscando obtener rentabilidad; las empresas cotizan en bolsa de valores buscando la financiación necesaria para su actividad mediante ampliaciones de capital.

La bolsa de valores es un mercado secundario de renta variable, pues en él los inversores compran y venden títulos que anteriormente fueron emitidos por la empresa (en el mercado primario). Por este motivo, el precio al que cotiza en bolsa una acción de una determinada empresa varía en función de la oferta y demanda. Tras esta variación hay infinidad de factores externos y no solo el comportamiento y evolución de la empresa; también del sector, la economía nacional, las expectativas de los inversores, etc.

En España, la bolsa de valores está formada por cuatro plazas o bolsas de valores. Son los cuatro edificios donde tienen lugar la típica escena de corros lanzando órdenes de compraventa, en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. Desde 1995 las cuatro plazas están conectadas y cruzan órdenes de contratación en tiempo real mediante la plataforma informática del SIBE (Sistema de Interconexión Bursátil Español), luego Iberclear lleva el registro de las operaciones realizadas y liquida la transferencia de valores y efectivo entre las partes.

IBEX, mercado continuo y MAB.

Los valores que cotizan en bolsa se agrupan formando índices: sectoriales (las acciones de las empresas de un determinado sector), nacionales (como el IBEX 35) o internacionales (como el EUROSTOXX 50). Y cada índice evoluciona en función de cómo lo hacen los valores que contiene.

El IBEX agrupa los valores de las principales 35 empresas españolas. Tal es su importancia que sirve como referencia para conocer la evolución diaria de la economía de nuestro país. El valor del IBEX se calcula ponderando la capitalización bursátil de cada uno de sus valores. Esa ponderación se expresa en puntos, como una forma de simplificar y facilitar su seguimiento y no perder la referencia de los 3.000 puntos con los que partió en su valoración de 1989, cuando se creó el índice.

Para pertenecer al selectivo principal de España las empresas cotizadas en el mercado continuo deben cumplir unos requisitos que el Comité Asesor Técnico del IBEX 35 evalúa cada seis meses (junio y diciembre). No es suficiente con ser una de las empresas más grandes del país, además se valoran otros criterios, como tener un valor superior al 0,3% del valor medio del IBEX 35 y especialmente su liquidez, considerando el volumen de operaciones del periodo, la composición de su accionariado y el porcentaje del capital de la empresa que cotiza en bolsa.

Los valores del resto de grandes empresas que cotizan en bolsa pero que no cumplen los requisitos del IBEX 35 se encuentran en el mercado continuo. Tras la revisión semestral, hay valores que se incorporan al IBEX 35 y otros que vuelven al mercado continuo.

Pero no hay que tener un elevado capital para cotizar en mercados bursátiles. El mercado alternativo bursátil, o MAB que, al igual que el IBEX 35 y el Mercado Continuo, está operado por BME (Bolsas y Mercados Españoles) permite a las empresas de menor capitalización encontrar financiación y expandirse bajo una regulación y un coste mejor adecuados a su tamaño.

Antes de comprar: define tu estrategia y diversifica.

Ahora que ya tienes una visión de conjunto de la bolsa, antes de empezar a invertir, es buena idea definir tu estrategia y diversificar. Para empezar, decide si quieres moverte en el corto o en el largo plazo. Si buscas obtener una rentabilidad comprando y vendiendo valores o prefieres conformar una cartera en busca de dividendos.

Si sigues una estrategia de dividendos, tu inversión será a más largo plazo, en grandes empresas con un histórico de dividendos sólido, entrando antes de la próxima fecha de corte para asegurarte los primeros dividendos. Ten bien señalado tu calendario y que no se te escapen. Luego puedes reinvertir los dividendos para que tu inversión siga creciendo o considerarlos beneficios y sacarlos de tu cartera.

Es fundamental que diversifiques. Y no solo en invirtiendo en diferentes tipos de activos (renta fija, renta variable), sino también dentro de cada inversión (diferentes sectores, mercados). Si eliges valores que no estén correlacionados la volatilidad de tu cartera se reduce, es decir, invirtiendo en activos que se comporten de forma diferente, evitas situaciones extremas que pudieran acontecer.

Antes de comprar: haz cuentas y elige bien tu bróker.

¿Te has decidido ya a probar con la bolsa? El siguiente paso es elegir bien con qué bróker operar, que sea uno que se adapte a tus necesidades y a tu perfil de inversor.

Ten en cuenta que no todos operan en los mercados europeos o en Estados Unidos y que si lo hacen te cobran una comisión muy elevada. Aunque empieces con acciones, puede que más adelante sigas con otros productos cotizados como ETFs o warrants, por lo que es importante conocer de antemano qué operativa permite tu bróker.

Y, por supuesto, las comisiones. Operar en bolsa lleva asociado varios tipos de gastos. Pero si no quedan claros desde el primer momento o son tan elevados que llegan a mermar tu rentabilidad, entonces mejor búscate otro bróker. En Self Bank disponemos de dos cuentas que se pueden adaptar muy bien a tu perfil:

  • Cuenta bolsa al contado: sin custodia si se opera más de dos veces al mes y comisiones por operación muy razonables. Buena elección para cortoplacistas.
  • Cuenta bolsa sin custodia: sin comisión de custodia, solo se paga por operación. Es una buena opción para más largo plazo.

Además, tu bróker debería facilitarte herramientas como gráficos y análisis para seguir la evolución de tus inversiones, cotización en tiempo real y profundidad de mercado. Y sin comisiones escondidas como por cobrar dividendos, apertura o mantenimiento de la cuenta. Y si es un bróker español y tus valores están depositados en España, como sucede con Self Bank, no necesitas presentar el modelo 720 ni el D-6, que son un verdadero incordio.

Por último, no olvides que la rentabilidad de tus operaciones va a contar en tu próxima declaración de la renta. Así que, a la hora de tomar decisiones, piensa que un porcentaje de tu beneficio se va para Hacienda, tanto por dividendos (rendimientos del capital mobiliario), como por venta de acciones (ganancia patrimonial).

¿Y cuánto invertir?

Bueno, eso solamente tú, que eres buen ahorrador, lo sabes determinar. Como consejo general se suele recomendar invertir en bolsa solamente los euros que no se necesiten en los próximos años. No te dejes llevar por tus expectativas, por la tendencia actual, ni por los acontecimientos más recientes y, sobre todo, ten presente que se trata de una inversión de alto riesgo: buscando una rentabilidad para tus ahorros no deberías condicionar la salud financiera de tu hogar.