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Los datos ASG, cada vez más importantes para los inversores

Los datos ASG, cada vez más importantes para los inversores

La inversión responsable triunfa. El uso de criterios de sostenibilidad – ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG)- para la creación de valor en la empresa tienen el reflejo en mejora en aspectos como eficiencia operativa, valor de marca, coste del capital y gestión del riesgo, y como efecto, que sean cada vez más valorados a la hora de elegir una inversión.

Dos últimos estudios coinciden en sus resultados en este sentido. Morrow Sodali, consultora especializada en gobierno corporativo afincada en Nueva York y Londres, preguntó a gestores de fondos de inversiones y pensiones con más de 24 billones de dólares de activos en cartera sobre si tenían en consideración datos ASG a la hora de escoger inversiones. El resultado fue que tres de cada cuatro consideran estos aspectos a la hora de elegir las empresas en las que invertir.

En el mismo sentido, pero con un mejor desglose de resultados, está el estudio de CFA Institute entre sus miembros de todo el mundo. El resultado global es prácticamente el mismo: el 73% toma en cuenta activamente las cuestiones ASG durante el proceso de análisis y toma de decisiones, pero con una diferencia en dos bloques. Un 57% afirmó que lo hace en todo el proceso de análisis y la toma de decisiones, mientras que el 16% lo utiliza como criterio de exclusión. Es decir, primero se basan en criterios financieros tradicionales de liquidez, rentabilidad y riesgo y en caso de tener que elegir entre dos empresas en el que se arroje el mismo resultado, prefieren aquellas que utilizan normas ASG.

Las diferentes áreas que integran los criterios ASG afectan tanto al valor de la empresa como a los gestores que buscan el mayor valor en sus inversiones. Las empresas se esfuerzan cada vez más en cumplir las tres facetas de forma integrada, aunque, dependiendo del sector de cada sociedad pueden tener una importancia desigual.

Criterios ambientales

Son aquellos que relacionan la actividad de la empresa y su impacto, tanto directo o indirecto, con el medioambiente. Toda actividad empresarial genera repercusiones medioambientales. Por ejemplo, un despacho consume luz, agua, genera residuos o consume materiales fungibles como el papel. Por ello, en todas las empresas es importante, aunque su impacto económico directo sea menor que, por ejemplo, una empresa industrial, que vigilará además otros aspectos como el nivel de emisiones de dióxido de carbono, el uso de energías renovables o el grado de eficiencia energética.

Con mayor o menor impacto económico lo que sí es cierto es que el cumplimiento de criterios medioambientales es cada día más valorado como eficiencia, transparencia, calidad y compromiso de la empresa.

Criterios sociales

Trata la relación de empresa con la sociedad con un especial cuidado con aquellos con los que tienen una relación más directa: empleados, accionistas, clientes, proveedores o aquellas comunidades locales donde genera su actividad.

Los aspectos son muy amplios y variados, tanto como a los colectivos a los que se dirija. Por ejemplo, para sus empleados puede realizar medidas encaminadas a conciliar el trabajo y familia, igualdad de género, mejorar su formación o reducir las horas extraordinarias, etc. Mientras que con las comunidades en las que actúe puede centrarse en colaborar en proyectos educativos y culturales.

Sea de una forma u otra, el compromiso social mejora la imagen de marca y la percepción sobre la empresa, a la vez que ayudan a atraer más talento o a fidelizar clientes.

Criterios de Buen Gobierno

Incluye tanto la forma en la que la empresa es administrada como el cumplimiento de normas y reglamentos, externos o propios de la compañía. Hasta no hace mucho se ha hecho hincapié al énfasis en el buen gobierno corporativo como forma de protección de los intereses de los accionistas. Esto impulsó su aplicación de forma prioritaria en aquellas empresas de mayor tamaño y muchas veces con una mayor complejidad.

Este enfoque ha cambiado a un concepto más amplio. No se abandona el papel central de los accionistas, pero se tiene también en cuenta todos aquellos a quienes les afecten de un modo u otro las decisiones empresariales. Con todo ello el buen gobierno llega ya tanto a las empresas no cotizadas e incluso a pequeñas y medianas empresas familiares extendiendo sus beneficios de transparencia e independencia de gestión a buena parte del ámbito empresarial.

La importancia de la información

Si es importante cumplir con estos criterios, lo es también trasladar este cumplimiento a la sociedad. Para ello, la labor de información es vital para que se traslade a todo aquel interesado por la empresa, entre los que destacan los inversores.

Los informes periódicos de cumplimiento de estos criterios y las auditorías del cumplimiento de los mismos son fundamentales en este proceso de seguimiento y evaluación.

Con toda esta información, entran en juego los analistas y otros especialistas en evaluación de inversiones. Su labor consiste en examinar el grado de cumplimiento de los criterios ASG de las empresas, de la inclusión en índices especializados como los que ofrece Dow Jones o todo tipo de gestoras que crean productos con activos de empresas que siguen criterios ASG. Todos con el objetivo de crear y mostrar el mayor valor que se crea gracias a apostar por este tipo de datos.