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La economía keynesiana como alternativa para el crecimiento

La economía keynesiana como alternativa para el crecimiento

La economía keynesiana es una teoría propuesta por el economista John Maynard Keynes en su conocida obra Teoría General del empleo, el interés y el dinero, publicada en 1936, en una época dominada por la Gran Depresión que asolaba la economía desde 1929.

Definición de la economía keynesiana

Keynes se centró en estudiar cómo estimular la demanda agregada, y cuál es la relación entre ésta y el nivel de empleo y de ingresos. Keynes proponía dotar a los gobiernos de instrumentos para luchar contra la crisis a través de la política fiscal, especialmente cuando la economía está en crisis y el motor de la misma, el consumo, es anémico.

Por eso, cuando los gobiernos incrementan el gasto público para tratar de estimular la economía (por ejemplo, a través de inversiones en infraestructuras), se dice que aplican políticas keynesianas.

Quién fue John Maynard Keynes

Keynes fue un economista británico con una educación de élite (en Eton y Cambridge), con una amplísima cultura y magnífico escritor y orador. Estaba interesado por la economía práctica y por la política, y trabajó como profesor en el King’s College de Cambridge. Además, fue un exitoso inversor, dedicando parte de su tiempo a negocios ajenos y propios con los que llegaría a ser millonario.

Su obra supuso una revolución en el mundo de la macroeconomía, al abrir nuevos caminos, siendo considerado uno de los economistas más influyentes, con una participación también destacada en la política.

Propensión a consumir

Keynes estudió la propensión marginal al consumo y cuál es efecto en la economía. Esta variable es la que mide cuánto se incrementa el consumo de una persona cuando se incrementa en una unidad monetaria su renta disponible. Si es alta, quiere decir que la persona está dispuesta a gastar la mayoría de lo que se ha incrementado su renta, y si es baja, que prefiere ahorrarlo.

Esto dependerá de las expectativas que tenga la persona respecto al futuro y del nivel de renta de la persona (una persona con rentas bajas consumirá la mayor parte de sus ingresos, mientras que una con rentas altas tiene más fácil dedicar una parte al ahorro).

Ahorro

El ahorro (¡que tanto hemos invocado en estas páginas!) sería, desde este punto de vista, la situación opuesta al consumo. Al no consumir, ahorramos ese dinero para tener un capital que nos permitirá consumir (o invertir) en el futuro.

Inversión

Si la propensión al ahorro fuese generalizada y exagerada, las empresas venderían menos, se produciría menos y habría despidos, lo cual conllevaría que las personas redujesen aún más su consumo… y así sucesivamente.

Además, las inversiones serían poco rentables, porque las empresas ganarían poco dinero (o perderían), lo cual haría que invertir no valiese la pena. Esta situación contribuiría aún más a la contracción de la economía, porque el dinero no circularía.

Esto fue lo que Keynes vio que sucedía en la Gran Depresión, y por eso propuso utilizar la política fiscal (incrementar el Gasto Público), para estimular la economía y romper este círculo vicioso.

Tasa de interés y rentabilidad

Anteriormente a Keynes, la teoría económica clásica suponía que el tipo de interés se mueve en función de la economía, para hacer las inversiones más o menos atrayentes. Sin embargo, en una situación como la descrita anteriormente, las personas prefieren acumular dinero en efectivo antes que invertirlo, aunque aumente la rentabilidad de las inversiones.

Ejemplos

La economía keynesiana es una de las escuelas en vigor dentro de la teoría económica, y cuenta con sus defensores y sus detractores. Como hemos visto, Keynes desarrolló su teoría en plena Gran Depresión, como respuesta a ésta, y, por lo tanto, las políticas económicas keynesianas son especialmente aplicables a estas situaciones de crisis.

Un ejemplo de ello lo hemos vivido con la última crisis, de la cual algunos países europeos no terminan de salir, mientras que Estados Unidos, que dedicó en cuatro años el equivalente al 35% de su PIB, salió de ella hace ya muchos trimestres.

En España tuvimos el famoso Plan E, que, si bien tuvo cierto éxito en detener la caída del PIB y la destrucción de empleo, e incluso consiguió tasas positivas en ambos apartados, terminó siendo un fiasco, al tener una duración demasiado breve para la intensidad de la crisis, y por la falta de criterio a la hora de elegir los proyectos de inversión.

Keynesianismo y política

Keynes tuvo una gran influencia en política. Formó parte de la delegación británica en la Conferencia de Paz de París y predijo el ascenso del nazismo en Alemania, ya que en 1919 escribió el libro Las consecuencias económicas de la paz, en el que anunciaba las implicaciones y consecuencias de las condiciones económicas impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles, tras la I Guerra Mundial.

También fue director del Banco de Inglaterra y asesor del ministro del Tesoro. Además, en 1944 presidió la delegación británica en la Conferencia de Bretton Woods, donde contribuyó a la creación del Fondo Monetario Internacional.

En lo que se refiere al keynesianismo, las políticas económicas keynesianas se suelen identificar más con los gobiernos de izquierdas, más proclives a la participación del Estado en la economía (aunque, como se ha comentado anteriormente, en situaciones de crisis, cualquier gobierno podría echar mano de sus postulados).