Helicóptero del dinero

Helicóptero del dinero

Por todos es conocida la situación por la que atraviesa la Eurozona y los múltiples esfuerzos que el BCE está realizando para revertir la situación.

Por el momento, parece que las rebajas de tipos, el programa de compra de activos (QE), el programa de operaciones de financiación (TLTRO) y la anunciada compra de bonos corporativos no han sido suficientes para parar la caída de precios y estimular la economía. Ante la dificultad en la Eurozona por frenar esta posible deflación y hacer llegar el dinero directamente a empresas y particulares, la idea de crear más dinero y entregárselo directamente a la economía real, en lugar de que quede atrapado en el sistema bancario, va cogiendo cada vez más fuerza. Se trata del denominado helicóptero monetario, alternativa que por el momento Mario Draghi ha asegurado que no se ha barajado.

¿Qué es el helicóptero del dinero?

Es una idea propuesta por Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, quien en su artículo La cantidad óptima de dinero  señaló que si un país quisiera evitar o salir de la deflación debería dar a cada ciudadano una transferencia de dinero, como si se tratara de un helicóptero que lo lanzara sobre el país.

En términos técnicos, se trata de una política fiscal expansiva que se financiaría por el banco central a través de un incremento de la oferta monetaria, para incrementar el consumo, el gasto público o recortar impuestos. Habría dos posibilidades de implantar esta medida: o bien entregárselo a los gobiernos o bien directamente a cada ciudadano de la eurozona, pero los resultados podrían ser muy distintos de optarse por una medida u otra. Según el banco sueco Nordea, la cifra que el BCE entregaría a cada ciudadano podría alcanzar los 1.300€.

Muchos son los bancos que se han posicionado a favor de esta medida como Citi, HSBC o Commerzbank. Uno de sus principales defensores es el ex presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que ve esta medida como una alternativa cuando la política convencional se muestra inefectiva. Este dinero se usaría para gastarlo directamente en obra pública, creación de trabajo y fomentar el consumo.

Críticas

Pero también son muchos los que critican esta medida puesto que presenta ciertas dudas, como la posibilidad de que los ciudadanos decidan ahorrar ese dinero en lugar de gastarlo, no consiguiendo su principal objetivo que es estimular el consumo y por lo tanto los precios. Otros críticos muestran su rechazo a esta política expansiva puesto que lo único que generaría sería una alta inflación que podría ser difícil de controlar y un incremento de la deuda pública de los gobiernos, que ya es de por sí elevada. Además creen que no se puede calificar como medida no convencional, sino que no es más que imprimir dinero para financiar a estados y sectores deficitarios. Argumentan que la experiencia de la historia en políticas monetarias expansivas muestra que conducen a la estanflación como fueron los casos de Alemania (1915-1922), Argentina (1980-1990), Brasil (1982-1994), Zimbabwe (2007), entre otros.

Otra de las preocupaciones, en la hipotética situación de que se llevara a cabo, es que podría comprometer la independencia de los bancos centrales con respecto a la política fiscal. El banco central tendría que poner límites para evitar que los gobiernos abusen de este helicóptero.

La diferencia entre los programas que viene aplicando el BCE y la posible nueva medida, es que los hasta ahora aplicados han servido principalmente para comprar activos financieros e inyectar dinero a los bancos, pero sin la consiguiente salida a la economía real.

La lección que nos está dejando esta recesión, es que políticas monetarias que antes parecían inimaginables se están llevando a cabo y los bancos centrales pueden adentrarse todavía más en territorio desconocido, con el objetivo de estimular la economía y sacarla de la actual ruta desinflacionaria.