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BCE, el faro de la banca europea

BCE, el faro de la banca europea

El Banco Central Europeo, conocido comúnmente por sus siglas BCE, es el banco de referencia de la Unión Europea, encargado fundamentalmente de controlar que la inflación en la zona euro se mantenga en unos niveles reducidos (alrededor del 2%), asegurando de este modo la estabilidad económica de precios en los estados miembros. El BCE ha sido referenciado por muchos como la institución clave para la unión monetaria europea definitiva, que se simbolizó con la entrada del euro el 1 de enero de 1999.

Con sede en Frankfurt, el BCE fue constituido como si de una sociedad anónima se tratase, con un capital social actual de 10.760 millones de euros repartido entre sus accionistas: los bancos centrales de los estados miembros.

Ese reparto de acciones no es igual entre los diversos estados miembros; por ejemplo, el Deutsche Bundesbank alemán es el máximo representante, con casi un 18%, mientras que el banco de España dispone un 8,84%, siendo de este modo el quinto país con mayor peso en el accionariado del BCE.

De alguna forma, el BCE puede equipararse en cuanto a representatividad a la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), aunque con algunas diferencias notables. De entrada, y puesto que la eurozona es mucho más joven que el país norteamericano, la trayectoria del BCE es mucho más corta, pues su inicio data de 1998, año en el que fue establecido por el Tratado de Amsterdam como sustituto del antiguo Instituto Monetario Europeo.

Otra de sus diferencias respecto a la FED es que todas sus atribuciones son en aras a un único objetivo principal, vinculado estrechamente con la regulación de la política monetaria de todos los países cuya moneda es el euro. De este modo, el BCE puede realizar operaciones en divisas, vela por el buen funcionamiento de los sistemas de pago y es el responsable exclusivo de autorizar la emisión de billetes de euro en todos los estados miembros, siendo estas algunas de sus principales funciones.

Una de sus tareas más relevantes consiste en asegurar el buen funcionamiento del sector bancario europeo, y precisamente en cumplimiento de esta importante misión, el BCE ha protagonizado en los últimos años un papel fundamental con los conocidos rescates financieros.

Precisamente su manera de inyectar liquidez en la economía también difiere de la de la FED, pues en lugar de comprar deuda pública como la institución estadounidense, el BCE suele utilizar la fórmula de prestar dinero directamente a los bancos mediante subastas. No obstante, ante las demandas del mercado, el nivel de los precios y la debilidad de la recuperación económica, el organismo empezó hace unos años a aplicar una política expansiva consistente en bajar tipos, comprar deuda y faclitar la finaciación de los bancos para que estos eleven el volumen de crédito que conceden a sus clientes.

El BCE es un organismo independiente políticamente de las instituciones de la Unión Europea y los gobiernos de los estados miembros (aunque en los últimos años este extremo se haya puesto en duda en diversas ocasiones), y está presidido en la actualidad por Mario Draghi, quien fuera gobernador del Banco de Italia hasta ocupar el cargo en el BCE en el año 2011, en sustitución de Jean-Claude Trichet.