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Estrategias de inversión inteligente con un presupuesto bajo

Estrategias de inversión inteligente con un presupuesto bajo

Uno de los mitos más frecuentes y recurrentes en el mundo de la inversión es que hace falta una gran cantidad de dinero para invertir de forma eficaz. Nada más lejos de la realidad, porque se puede empezar a construir un gran patrimonio con unos pocos cientos de euros. Incluso menos.

Mantener las comisiones bajas

Cuando no disponemos de un gran capital, uno de los factores que cobra más relevancia son las comisiones. Siempre se incurre en gastos al invertir, porque comprar activos financieros siempre tiene un coste. El problema es que parte de estos costes son fijos y, por tanto, con una cantidad invertida menor suponen una proporción más grande de nuestro dinero. Si no estamos atentos, estas comisiones erosionarán una parte importante de nuestro capital.

  • Cuando invertimos cantidades modestas debemos intentar buscar opciones que no lleven asociadas unas comisiones altas por cada transacción.

Seleccionar activos teniendo en cuenta el riesgo y decidiendo por categorías

El grado de riesgo de nuestra cartera de inversión vendrá determinado, en gran parte, por la selección del tipo de activos. Si formamos una cartera llena de activos con mucho riesgo, es probable que tengamos que estar dispuestos a sufrir un mayor grado de volatilidad.

El grado de riesgo y volatilidad de la cartera se puede controlar principalmente seleccionando adecuadamente el tipo de activos, procurando una diversificación suficiente, y teniendo en cuenta las proporciones que otorgamos a cada clase de activo.

Históricamente la renta fija ha sido menos volátil que la renta variable. Esto quiere decir que generalmente cuanta más renta variable tengamos en nuestra cartera, más volátil va a ser su valor: una cartera con un 70% de renta fija y 30% de renta variable se suele considerar más conservadora que una cartera con 30% de renta fija y 70% de renta variable.

Gracias a los fondos y ETFs se puede conseguir este tipo de distribución fácilmente y con muy poco dinero. Además, es posible añadir dinero a la cartera de forma proporcional a cada activo, para así mantener la relación porcentual y, de esta forma, mantener su riesgo y volatilidad dentro de los niveles elegidos.

  • Todo esto nos lleva a distribuir nuestro patrimonio por categorías. Este proceso es conocido en inglés como asset allocation. Y precisamente, mantener una buena distribución por categorías de nuestro dinero es una de las decisiones que más impacto supondrá en los resultados.

Elige la clase de activos adecuada y una buena diversificación: la utilidad de los ETFs

En función del presupuesto disponible para invertir, tendrá sentido centrar nuestra mirada en unos tipos de vehículos de inversión u otros. Si, por ejemplo, hemos decidido que queremos tener un 30% de nuestra cartera en renta variable, y contamos con una cantidad baja, seguramente tendrá más sentido invertir mediante fondos tradicionales o fondos cotizados (ETFs).

Se suele pensar que una cartera suficientemente diversificada en acciones contiene a partir de 20 o 30 acciones diferentes. Con esas cantidades, si las empresas están bien elegidas, existe la suficiente descorrelación entre ellas. Esto quiere decir que si algún hecho negativo inesperado impacta a algunas de las empresas que hemos escogido, o a su sector, el efecto en el conjunto de nuestra cartera será relativamente menor.

Si tuviéramos que conseguir un grado alto de diversificación comprando acciones individuales en una cantidad y proporción adecuada, necesitaríamos muchos miles de euros. Es así porque algunas acciones tienen precios por unidad que superan los mil euros.

Afortunadamente, podemos conseguir el mismo resultado mediante fondos y fondos cotizados (ETFs). Al invertir en estos productos estamos comprando participaciones del conjunto de los activos que componen el fondo. Esto quiere decir que la evolución de nuestro dinero será la misma que la de la cesta general de activos que componen el fondo. Puesto que los precios de las participaciones de los fondos y ETFs suelen ser modestos, es una forma sencilla de obtener una gran diversificación con muy poco dinero.

Conclusión

Con apenas unos pocos cientos de euros podemos crear una cartera verdaderamente bien diversificada y global. Hay fondos que replican los principales índices mundiales de toda clase de activos. Comprando participaciones de esos fondos tendremos nuestro dinero bien repartido y con unas comisiones bajas. A largo plazo este tipo de estrategias de inversión pasivas han conseguido buenos resultados y cada vez son más utilizadas por inversores individuales y grandes instituciones. La inversión pasiva, no ha dejado de crecer en popularidad y se ha establecido como una de las formas inteligentes modernas de inversión.