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El blog de Self Bank

Decálogo para tu primera inversión en Bolsa

Decálogo para tu primera inversión en Bolsa

Nadie dijo que invertir fuera fácil. Y nadie dijo que fuera difícil.

Como ocurre con la mayoría de las cosas en esta vida, la verdadera clave del éxito es informarse y formarse antes de decidir enfrentarnos a cualquier tarea. Porque…¿es fácil o difícil montar una mesa de Ikea? No debe ser muy difícil, hay gente que sin destacar especialmente por su destreza lo ha conseguido; eso sí….siguiendo paso a paso las instrucciones.

Montar una mesa de Ikea, esquiar, aprobar un máster, sacarse el carnet de conducir, usar con maestría el power point o el Excel…Para todo ello necesitaremos una buena dosis de estudio o de práctica, cuando no de las dos.

Eso es ni más ni menos lo que ocurre en el mundo de la inversión, en el que podemos triunfar si tenemos la formación adecuada y la práctica suficiente, sin despreciar otras virtudes como la intuición y una buena dosis de prudencia.

Dar consejos es muy sencillo, aunque seguirlos en ocasiones lo es un poco menos. A continuación compartiremos con vosotros 10 reglas básicas que nunca deberíamos olvidar a la hora de enfrentarnos a los mercados.

  • Diversificación: no sólo hay que diversificar sectorialmente, sino también por distintos activos: no debemos olvidarnos de la renta fija y es importante dejar siempre un porcentaje de la cartera en liquidez. Si disponemos de liquidez, siempre contaremos con un “refugio” y por otro lado podremos aprovechar fuertes caídas para entrar en valores de calidad castigados, sin tener que deshacer otras posiciones en pérdidas.

 

  • Limitar el número de valores en cartera: la inversión en bolsa es responsabilidad del inversor, que debe seguir la evolución de las compañías que tiene en cartera, por lo que se recomienda no tener más valores de aquellos que seamos capaces de vigilar. La diversificación sectorial es importante, pero con 5-10 valores es posible conseguir exposición a los principales sectores bursátiles y será mucho más fácil estar al tanto de lo que ocurre con cada una de las empresas que si tuviéramos una cartera mucho más amplia.

 

  • ¿Blue chips o Small Caps? Las compañías de mayor capitalización bursátil garantizan una mayor liquidez y se suelen caracterizar por dar mucha más información al accionista. Aunque invertir en pequeñas compañías tiene sus ventajas, no hay que olvidar que son menos líquidas y a veces mucho más volátiles. Además, es importante distinguir las pequeñas compañías de los auténticos “chicharros” (compañías muy pequeñas, altamente volátiles, en ocasiones representativas de negocios novedosos), siendo estos últimos mucho más especulativos.

 

  • Equipo gestor y accionistas de referencia: en tiempos de crisis un buen equipo gestor puede marcar la diferencia. También es doblemente importante que la empresa elegida para invertir tenga accionistas sólidos que apoyen financieramente el negocio. Esta regla es válida para cualquier sector de la economía, pero en sectores menos consolidados es fundamental.

 

  • Olvídate de los “chollos”: que un valor haya caído un 50% desde los máximos recientes no implica que esté barato, puede llegar a caer mucho más si no está respaldado por un buen plan de negocio. Salvo que tengas gran tolerancia al riesgo, es mejor esperar a que la tendencia cambie y el mercado empiece a apoyar el valor. Ese es el momento de entrar. Que el primer euro lo gane otro.

 

  • La inversión a largo plazo reduce de forma importante el riesgo de la inversión. A largo plazo, la bolsa siempre sube. Cuanto más largo sea el plazo de tu inversión, más se reduce el riesgo de sufrir pérdidas. Aunque no es matemático, las bolsas suelen moverse en ciclos (muchos de ellos duran en torno a 5 años), por lo que si te puedes plantear tu inversión a muy largo plazo, tú serás el dueño de la decisión sobre cuándo quieres salir del mercado. Si a pesar de todo quieres hacer trading (invertir a corto plazo), es conveniente marcarse siempre “stop loss”. Para ello hay que cuantificar cuánto estamos dispuestos a perder (un 5%, un 10%) e introducir una orden automática de venta en caso de que el valor caiga a ese nivel. Así se evitan sustos, sobre todo en un mercado bajista.

 

  • “The Trend is your friend”: o lo que es lo mismo, no inviertas contracorriente. Las tendencias del mercado son muy potentes y puedes terminar extenuado y malherido si intentas luchar contra la corriente. Pocos consiguen batirla y llegar a la orilla. Es la regla de oro de las mesas de trading de todo el mundo.

 

  • Invierte solo con el dinero que no vayas a necesitar en un corto plazo. Este es uno de los principales consejos que te dará cualquier experto. Si inviertes un dinero que vas a necesitar pronto (o que puedes necesitar de improviso), puedes encontrarte con el desagradable contratiempo de tener que vender en el momento menos oportuno. Por poner un plazo, deberíamos destinar a la bolsa únicamente el dinero que no vayamos a necesitar en los próximos dos años.

 

  • Atención a la macroeconomía. Aunque hay fervientes seguidores del análisis técnico, a largo plazo es la macroeconomía lo que marca la evolución de las bolsas mundiales.