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¿Debería actualizar mi estrategia de jubilación?

actualizar estrategia jubilación

Desde el estallido de la pandemia a principios de 2020, hemos sufrido cambios de diversa índole. Muchos de ellos imprevisibles, y con consecuencias que son todavía difíciles de comprender en su totalidad. El virus SARS-CoV-2 nos ha llevado a un escenario nuevo, ¿deberíamos variar nuestra estrategia de jubilación? ¿De qué manera y en qué sentido? 

Una crisis sin precedentes

Aunque normalmente es útil recurrir a las lecciones de la historia, no todas las situaciones tienen precedentes. Al contrario que en la Gran Recesión de 2007-2009 o en la Gran Depresión de 1930, la crisis global actual no tiene su origen en una desaceleración económica provocada por un ciclo económico normal, sino en una pandemia y de la decisión de los Estados de cerrar su economía para controlar la expansión del virus. Esto ha producido un cambio de modelo de consumo de los ciudadanos. 

Quizás el antecedente histórico más relevante fue la pandemia de gripe de 1918, pero en aquellos tiempos la planificación para la jubilación no estaba entre las principales preocupaciones de la población, entre otras cosas, porque la esperanza de vida era muy inferior a la actual.

En líneas generales, debido a la crisis del COVID-19 nos encontramos ante tres tipos de situaciones:

Trabajadores que conservan su empleo

Aquellos afortunados que han conseguido mantener su puesto de trabajo y, por tanto, su sueldo son los mejor situados para poder sobrellevar la crisis. Nadie sabe cuánto tiempo tendremos que convivir con la nueva normalidad, pero conservar la fuente de ingresos principal nos permitirá no tener que recurrir a ahorros.

Si seguimos ingresando una nómina, no hay razón para dejar de hacer aportaciones. Recordemos que realizar aportaciones al plan de pensiones tiene ventajas fiscales y es una buena forma de asegurar mejor nuestra jubilación

Trabajadores que se han quedado en paro

Aquellos que han perdido su trabajo en estos momentos evidentemente están frente a una situación más complicada. Uno de los objetivos debería ser intentar conservar esos ahorros destinados a la jubilación, en la medida de lo posible. Un fondo de emergencia es una cantidad de dinero que ahorramos y tenemos disponible para cualquier eventualidad que nos deje sin trabajo e ingresos temporalmente. Si disponemos de un fondo de emergencia, tal y como aconsejan muchos planificadores financieros, podría ser el momento de echar mano de él, siempre de forma planificada en el tiempo. Al fin y al cabo una situación como la actual es la razón de ser de estos fondos de emergencia.

Otra de las acciones posibles en situaciones complicadas como ésta es clasificar y priorizar las facturas y deudas. Todos esperamos que la crisis económica derivada de la pandemia sea lo más breve posible, pero mientras tanto debemos analizar y limitar todos los gastos que sean prescindibles.

Jubilados

Para todos aquellos que ya están jubilados es importante revisar bien la situación. La etapa de la jubilación dura cada vez más años, y es imprescindible realizar una buena planificación para estirar los recursos todo lo posible y que nos duren el tiempo requerido. Si nos hemos acostumbrado a depender de las rentabilidades elevadas de mercados alcistas, tal vez tengamos que rectificar nuestras previsiones.
Uno de los efectos inmediatos de la pandemia en los mercados financieros ha sido la respuesta por parte de los bancos centrales y su promesa de mantener los tipos de interés bajos. Esta medida ayuda en líneas generales a las pequeñas y medianas empresas que tienen o necesitan recurrir a deuda, ya que consiguen financiarse a tasas atractivas. Sin embargo, para aquellos inversores que han invertido en deuda, no son buenas noticias. Los intereses bajos es uno de los factores que influye en la rentabilidad de la renta fija, especialmente en algunas categorías (ej, activos monetarios, que se correlacionan más con los tipos de interés del dinero), lo que hace que, en determinadas situaciones, sea más difícil conseguir con este activo rentabilidades atractivas.

De modo que los inversores conservadores que tienen una parte importante de su patrimonio en renta fija, y esperan obtener un interés que les permita disfrutar de unos ingresos periódicos recurrentes, tendrán que incorporar en sus previsiones que los tipos de interés se mantendrán bajos más tiempo del que parecía esperar.

La pandemia nos afecta a todos. No sólo en las implicaciones de salud y modo de vida aparentes, sino en sus consecuencias económicas.

Cuando pase la crisis

Igual que las crisis anteriores, en algún momento la situación complicada que estamos viviendo con la pandemia, pasará. Será el momento de revisar nuestra asignación de activos y comprobar que nuestras inversiones se han comportado como esperábamos en los tiempos difíciles. Porque estructurar nuestra cartera de manera alineada con nuestras expectativas y necesidades, teniendo en cuenta nuestro perfil de riesgo, es una de las decisiones más importantes como inversores.
Es una decisión tremendamente importante que se debe tomar con tiempo y de forma meditada, nunca como reacción visceral al mercado.

No todos los planes de pensiones son iguales y tienen distintos niveles de riesgo en función de distintos factores.  El nivel de riesgo de cada uno de los planes está detallado en el Documento de Datos Fundamentales del Partícipe del plan correspondiente. El cobro de la prestación o el ejercicio del derecho al rescate solo es posible en caso de acaecimiento de alguna de las contingencias o supuestos excepcionales de liquidez regulados en la normativa de planes y fondos de pensiones. 

El valor de los derechos de movilización, de las prestaciones y de los supuestos excepcionales de liquidez dependen del valor de los activos del fondo de pensiones y puede provocar pérdidas relevantes. 

La operativa con productos cotizados está dirigida a inversores que deben tener experiencia y conocimientos financieros suficientes para invertir en ellos. La inversión en estos productos requiere una vigilancia constante de la posición ya que comportan un alto riesgo y se puede perder el 100% del capital invertido.

Antes de efectuar cualquier contratación, es recomendable informarse legal, regulatoria y fiscalmente sobre las consecuencias de una inversión.

Las decisiones que cada inversor adopte, tanto de inversión como de nivel de delegación y asesoramiento, son su responsabilidad.

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

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