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Contrarian investing, o cómo invertir a contracorriente puede ser más rentable

Contrarian investing, o cómo invertir a contracorriente puede ser más rentable

Se suele decir que las Bolsas anticipan la evolución de la economía real, de manera que inician su tendencia ascendente antes de que ésta comience a despegar, y comienzan su declive antes de que la economía real entre en recesión. Además, los mercados de valores tienen en muchos casos tendencia a reaccionar de manera desproporcionada ante determinadas noticias, tanto positivas como, sobre todo, negativas.

¿Cuáles son los fundamentos del contrarian investing?

En muchas ocasiones, las bolsas suben o bajan siguiendo una tendencia, y gran cantidad de inversores se apuntan al carro, reforzando la misma, de manera que muchas acciones alcanzan valoraciones exageradamente altas o bajas.

El estilo de inversión “contrarian” se basa precisamente en esto, en la búsqueda de compañías que hayan sido excesivamente castigadas por los mercados, a causa de alguna circunstancia o evento puntual, pero que tienen buenos fundamentales. De esta manera, un inversor contrarian irá en contra del mercado, puesto que se dedicará a adquirir valores que, por diversos motivos, han sido dejados de lado por otros inversores, con la esperanza de que, siendo compañías sólidas, subirán más adelante. A la hora de vender (o de operar a corto), hacen lo opuesto, venden cuando el sentimiento del mercado es de euforia, y parece que el mercado alcista no se va a terminar nunca.

En cierto modo, tiene ciertas similitudes con el value investing, que también busca buenos valores que estén infravalorados (se podría decir que es una rama de éste) aunque se distingue del mismo en algunas cuestiones, como el tiempo durante el cual tener las acciones o los sistemas utilizados para estimar si una acción es digna de ser comprada.

De esta manera, ratios como el PER o la relación entre la valoración en Bolsa y el valor contable son analizados por los seguidores de ambas corrientes, pero el inversor contrarian, además, mirará cuestiones como el índice de confianza o la volatilidad, para ver cuál es el “sentimiento” del mercado.

Por su parte, los inversores value (entre ellos, por ejemplo, Warren Buffett) consideran que el plazo para tener una buena acción en cartera es “siempre”, mientras que los inversores contrarian venderán cuando consideren que la acción ha alcanzado cotizaciones demasiado elevadas.

¿Por qué funciona este método?

  • Existe un conocido aforismo bursátil, que dice que “la tendencia es tu amiga” (trend is your friend). Esto puede ser cierto en determinadas circunstancias, pero muchas veces lleva a que una gran mayoría de inversores apueste en masa por determinados valores (efecto manada), alcanzando valoraciones que no se justifican desde ningún punto de vista. Y mientras tanto, compañías que tienen buenos resultados pierden el favor de los inversores sin que existan razones de peso para ello.
  • Además, y relacionado con lo anterior, las Bolsas suelen prestar más atención al corto plazo, con lo cual algunas compañías rentables, pero “aburridas”, pueden caer en el olvido en detrimento de valores “de crecimiento”.
  • Los mercados tienen tendencia a magnificarlo todo, sobrerreaccionando tanto de manera positiva como negativa.

Cómo invertir al estilo contrarian

Lo primero, es tener un buen conocimiento del mercado, para ser optimista cuando los demás son pesimistas, y viceversa. Las ocasiones para comprar surgen cuando todos los demás están vendiendo, y las oportunidades para vender, cuando el resto compran.

Por ejemplo, quien comprase acciones del IBEX 35 a inicios de marzo de 2009, cuando la debacle ocasionada por la caída de Lehman Brothers llevó el pánico a todas las bolsas, habría obtenido  una rentabilidad superior al 70% en apenas seis meses.

Evidentemente, no siempre se desploma el mercado al completo, pero siempre es posible buscar oportunidades. Este estilo de inversión promueve la búsqueda de valores “impopulares”, que no estén de moda. Un ejemplo claro de esto es el aplicado por Warren Buffett durante la burbuja tecnológica. Mientras casi todos los inversores se decantaban por acciones “punto com”, el Oráculo de Omaha invertía en valores “aburridos” del sector consumo.

Esta es una circunstancia que sucede habitualmente. Periódicamente, los mercados prestan más atención a determinados tipos de valores, mientras que otros caen en el olvido. Por ejemplo, durante la crisis, diversas compañías ligadas a las materias primas han visto cómo se ha evaporado una parte importante de su valor en bolsa, lo cual puede abrir oportunidades de inversión a largo plazo en algunas de estas empresas.

Esto no significa que el estilo de inversión contrarian se limite simplemente a observar acciones que caen, o a invertir cuando el mercado se desploma, sin tener en cuenta otras consideraciones sobre las circunstancias propias de cada valor, ya que no todas las acciones que se desploman están baratas, sino que, en muchos casos, su caída sí que está justificada.

En otros casos, los inversores contrarian pueden aprovechar momentos de euforia en las bolsas para apostar a que un índice o una empresa va a bajar de precio. A día de hoy también los pequeños inversores disponen de maneras para ponerse ‘cortos’ y sacar tajada cuando baja el mercado. Lo podemos hacer directamente sobre acciones con una cuenta margin o con derivados como los CFD o venta de futuros. Si a lo que apostamos es a que va a bajar un índice, hacerlo mediante ETFs inversos es quizá la manera más sencilla de hacerlo.

Por lo tanto, hay que destacar que para tener éxito con esta estrategia de inversión, es necesario, además de realizar un análisis adecuado de los valores en los que invertir (para ver si ese desinterés del mercado es realmente por razones coyunturales, o la empresa presenta algún problema estructural), tener sangre fría e invertir a largo plazo, pues es posible que tengamos que mantener durante bastante tiempo las acciones para que se materialice ese beneficio potencial que esperamos obtener.

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