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Compañías de pequeña y mediana capitalización. ¿El tamaño importa?

Compañías de pequeña y mediana capitalización. ¿El tamaño importa?

Una teoría comúnmente aceptada es que, en función de las fases del ciclo económico, puede haber una tipología de compañías más adecuada que otra. Así, en periodos de inestabilidad podemos primar compañías grandes y defensivas, mientras que en épocas de expansión en ocasiones la evolución de las compañías de pequeña y mediana capitalización bate la de empresas de mayor tamaño.

Esto es debido, entre otras cosas, a que las empresas de pequeña y mediana capitalización suelen estar más ligadas al consumo interno. Además, en los periodos de mayor confianza, este tipo de empresas tienen un mejor acceso a la financiación necesaria para invertir en su negocio.

Ventajas e inconvenientes de invertir en una “small cap”

Entre los aspectos positivos a tener en cuenta está el hecho de que, en términos generales, las cotizadas de menor tamaño son más susceptibles de ser adquiridas por los líderes de sus sectores, pagándose en ocasiones suculentas primas respecto a su precio de cotización. En momentos de expansión económica, cuando hay liquidez en el mercado y en sectores maduros de la economía es cuando más se ve este tipo de operaciones.

Otra ventaja es que estas compañías suelen ser menos seguidas por los analistas, por lo que a veces es más sencillo encontrar valores infravalorados. Las empresas grandes o “de moda” suelen ser analizadas por muchas casas de análisis, que hacen reportes y ofrecen precios objetivos; puesto que la información está al alcance de todos, los inversores manejan los mismos datos y esto hace más complicado que podamos encontrarnos con “sorpresas”. Pero en ocasiones, pequeñas compañías que nadie está mirando se convierten en joyas para la inversión, siendo negocios estupendamente gestionados y con un futuro prometedor. Las llamadas  “small caps” suelen ser recomendables para inversores con paciencia y dispuestos a sufrir la volatilidad representativa de dichos valores. No obstante, si hemos elegido bien la compañía, ésta creará valor en el tiempo y será objeto de más inversores, lo que incrementará el precio de sus acciones.

La principal desventaja de este tipo de empresas es la volatilidad y, en ocasiones, una menor liquidez. Esa menor liquidez puede ser un inconveniente en el caso de que queramos comprar paquetes grandes de acciones y, por supuesto, también lo es cuando vamos a desprendernos de ellos. A veces podremos hacerlo, pero posiblemente las oscilaciones en los precios sean importantes, añadiendo pues a la negociación de este tipo de títulos un plus de volatilidad.

Para combatir esta desventaja, una alternativa es invertir en pequeñas compañías a través de fondos de inversión especializados o a través de ETFs que repliquen índices como el IBEX Small Cap o IBEX Medium Cap.