CFO

¿Cómo ser el mejor CFO del hogar?

La crisis del coronavirus ha puesto de relieve la importancia de contar con una economía doméstica saneada y de educar a todos los miembros de la familia en finanzas personales.

Se estima un impacto económico directo en un 45% de las familias y en 6 de cada 10 hogares vulnerables: despidos, ERTE, ceses o reducción drástica de la actividad en el caso de los autónomos y dificultad de acceso al crédito.

Por ello, resulta de vital importancia para las familias ejercer un control sobre el gasto para superar esta etapa, que, sin duda, será algo temporal.

Para superar esta crisis y ante futuros cisnes negros que puedan comprometer la economía del hogar, la mejor estrategia a seguir es una adecuada planificación financiera.

La familia es la empresa más importante

La familia también puede ser vista como una empresa, la más importante y, como en cualquier empresa, para lograr su éxito es fundamental que las finanzas estén saneadas. Y en la familia, como en toda compañía, la figura del CFO, Chief Financial Officer o director financiero es igualmente necesaria.

Primer paso: conocer la realidad de nuestra situación económica

Administrar el flujo de caja del hogar

Controlar el flujo de caja consiste, por un lado, en contabilizar los ingresos familiares recurrentes: nóminas, pensiones o alquileres, así como otros posibles ingresos (intereses de cuentas bancarias, ayudas o subvenciones, etc.).

Y, por otro, en realizar un buen diagnóstico de pagos. Es decir, detectar en qué se está gastando el dinero y establecer prioridades de gasto familiar.

Se recomienda identificar y apuntar todos los gastos, por pequeños que sean. Todas las salidas de dinero, desde la vivienda, suministros y hasta pequeños desembolsos diarios, sin olvidar otros ocasionales, como regalos de cumpleaños.

Para ello, se establecen 3 categorías de gasto y en cualquiera de ellas, la clave está en ser capaces de transformar un gasto hormiga en ahorro hormiga.

Gastos fijos prioritarios

Hay que pagarlos sin falta y dentro de los plazos señalados para evitar gastos adicionales de demora. Nos referimos a la hipoteca, alquiler de la vivienda, gastos de comunidad, otros préstamos bancarios, cuota del colegio…

Gastos variables periódicos

Son gastos necesarios, pero en los que es posible ahorrar haciendo un uso más eficiente de los servicios o introduciendo pequeños recortes: comparar entre establecimientos, recurrir al transporte público en lugar del vehículo privado o utilizar los programas de bajo consumo de los electrodomésticos.

Son gastos variables periódicos, por ejemplo, los suministros, transporte, entretenimiento, cuidado personal, gimnasio, etc.

Gastos circunstanciales

Podríamos incluir en esta categoría algunos gastos relacionados con el ocio, aficiones y caprichos, como la comida a domicilio, o suscripciones a servicios streaming de películas o música.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, se destina más del 15% de nuestros ingresos netos familiares a estos gastos prescindibles.

Si hay que establecer ajustes en el presupuesto doméstico y recortar gastos, estos, los circunstanciales, deberían ser los primeros en desaparecer o menguar.

Segundo paso: planificar el ahorro familiar

Establecer objetivos

Como sucede en cualquier empresa de cualquier sector de actividad, cada año resulta esencial establecer objetivos, como reformar la cocina, por ejemplo.

Nos permitirá tomar las acciones en pos de lograr esos resultados. Estos objetivos, como los de cualquier compañía, deben ser alcanzables y realizables. En este sentido, destaca el impulso que ha experimentado el hábito de “hacer hucha” durante la pandemia.

Ahorro forzoso en ahorro voluntario

La tasa de ahorro de los hogares españoles en 2020 se situó en el 14,8% de su renta disponible, según el Banco de España. Se trata de la mayor cifra desde que se tiene registro, como consecuencia del confinamiento y las restricciones a la movilidad.

Por ende, estamos ante un ahorro predominantemente forzoso, no voluntario. No parece ser el método definitivo, ni suficiente, para mantener una economía doméstica saneada. Lo ideal sería convertir el ahorro en una práctica habitual.

El ahorro como si fuera un gasto fijo prioritario más

La mejor forma de ahorrar para lograr objetivos familiares es convertir el ahorro en una partida de gasto más y aportar todos los meses un porcentaje de nuestros ingresos. Lo recomendable sería dedicar al menos un 10% de los mismos.

Esta cifra quizá no es alcanzable para todas las familias. No obstante, lo esencial es incorporar el hábito de ahorrar de forma sistémica, una cantidad que sea realista y asequible, más que la cuantía en sí.

La importancia de contar con un “fondo de reserva familiar”

La crisis de la COVID-19 sitúa en primera página la importancia de disponer de un fondo para emergencias (averías en el coche o en un electrodoméstico, por ejemplo).

¿Qué volumen debería tener este fondo? Se recomienda que sea suficiente para cubrir los gastos corrientes de 3 a 6 meses y disfrutar de tranquilidad financiera.

A modo de ejemplo, un hogar cuyos gastos medios mensuales asciendan a 2.500 euros, debería dotar su fondo de reserva con 7.500-15.000 euros.

Es recomendable que este capital se encuentre en productos relativamente líquidos, para que esté fácilmente disponible ante emergencias. En este sentido, para este colchón de emergencia, prima la seguridad y la liquidez frente a la rentabilidad.

Consejos para gestionar mejor el presupuesto familiar

Soporte

Utilizar un soporte escrito para plasmar la contabilidad doméstica. Desde el clásico binomio bolígrafo-papel, hasta herramientas digitales como una hoja de Excel y aplicaciones para la gestión del presupuesto. Con esta información se podrán tomar decisiones para optimizar la economía familiar.

Listado

Asimismo, es necesario crear un listado de obligaciones financieras de ineludible cumplimiento (impuestos, seguros, cuotas de tarjetas), teniendo controlados sus vencimientos y así evitar penalizaciones por demora o saldos negativos.

Seguimiento

Como en cualquier empresa, es necesario revisar los resultados de productividad y de consecución de objetivos, es decir, hacer un seguimiento o una evaluación periódica de la economía doméstica.

Las “juntas familiares” son importantes e ineludibles para poner datos sobre la mesa: es conveniente reunir a todos los miembros de forma mensual para verificar si está habiendo gastos extra y cuáles se pueden recortar por el bien del hogar.

Las vacaciones como elemento distorsionador del presupuesto familiar

En última instancia, no podemos perder de vista las vacaciones estivales, como potencial elemento distorsionador del presupuesto familiar.

Después de este tiempo de asueto, regresará el curso escolar y empresarial y, con ello, volverán gastos importantes. De ahí la necesidad de planificar y controlar los gastos económicos estivales, de medir el uso de la tarjeta de crédito y evitar pedir financiación para costear las vacaciones.

Todo un desafío. Se trata de tomar las decisiones más responsables, gestionando de forma óptima los recursos, en un contexto de incertidumbre. La crisis provocada por la pandemia pasará, pero el impacto en la economía de cada hogar irá en función de la educación financiera aprehendida a lo largo de los años.

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