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Recuperación económica en forma de L

Recuperación económica en forma de L

Recuperación en forma de L es un término que se suele utilizar en contextos económicos para referirse a una recesión económica y su posterior recuperación. Concretamente aquella recesión que se produce de forma pronunciada, y cuya recuperación es muy lenta.

Un ejemplo en una imagen podría ser algo como esta gráfica:

Recuperación económica en forma de l

Como vemos, se aprecia una caída pronunciada al inicio, y posteriormente un largo periodo donde la recuperación es lenta (marcada en rojo). Observamos que la línea de la gráfica toma forma similar a una L, de ahí el nombre de recuperación en forma de L.

Para estudiar las recesiones y recuperaciones económicas, los expertos suelen analizar datos macroeconómicos, como los datos de empleo, o el producto interior bruto. En los casos de una recuperación en L, la recuperación puede ser tan lenta que abarque años, o incluso décadas.

Las economías suelen experimentar caídas en sus datos de crecimiento económico de forma periódica, cada pocos años. Cuando el crecimiento desciende durante unos meses, y posteriormente se recupera, hablamos de recesión. Si el crecimiento cae más drásticamente y dura un año o más se suele utilizar la descripción de depresión.

La recuperación en forma de L es la forma de recesión y recuperación más dramática que existe: la caída suele ser drástica, pronunciada y envuelta de crisis y pánico; mientras que la recuperación suele ser tan lenta que a veces incluso es referida como un periodo de depresión.

Los economistas también describen otro tipo de recuperaciones posibles, como las de forma de V, de W, o de U. Todas toman su nombre por la forma de la letra que sugiere la gráfica, al representar los datos visualmente.

El ejemplo clásico de una recuperación en forma de L: Japón

El caso más citado como ejemplo de recuperación en forma de L suele ser la década perdida de Japón. Hasta principios de los noventa del siglo pasado, Japón presumía de un crecimiento económico envidiable. Durante este periodo boyante los precios de las acciones del mercado nipón, así como sus activos inmobiliarios, subieron asombrosamente.

El Banco de Japón, preocupado por este ascenso incontrolado de precios decidió subir los tipos de interés en 1989. El crecimiento anual de Japón cayó de cerca del 4% anual a poco más del 1% durante la siguiente década. Los economistas bautizaron el periodo como la década perdida de Japón, un claro caso de una recuperación en forma de L.

 

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