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Ocio en pandemia: por qué se puede disfrutar del tiempo libre siendo precavidos

Ocio en pandemia: por qué se puede disfrutar del tiempo libre siendo precavidos

La pandemia de COVID-19 no da tregua. Aunque ya estamos inmersos en esa nueva normalidad, los rebrotes que están surgiendo por toda la geografía española hacen que no bajemos la guardia y vivamos con precauciones para que la situación no vaya a más.

El ocio puede ser precisamente un gran riesgo. Muchos rebrotes ocurren en locales de ocio nocturno, fiestas familiares, cenas y encuentros, lo que hace que se haya puesto el foco sobre ellos, llegando incluso a plantearse el cierre de algunos y una regulación más restrictiva.

Evidentemente, esta situación reduce las posibilidades de salidas y diversión, pero no las erradica. Porque todavía podemos disfrutar del verano sin que eso suponga necesariamente ponernos en riesgo ni poner en riesgo a los demás. Especialmente este último punto, ya que el hecho de que el COVID-19 tenga un gran porcentaje de asintomáticos obliga a ser extremadamente cautos, ya que podemos estar enfermos sin saberlo y extender así la enfermedad, que sí que puede ser muy grave para otras personas.

Por ello, debemos optar por un ocio que sea lo más seguro posible, en el que no haya aglomeraciones, se respeten las distancias de seguridad y se pueda estar tranquilo sin sentirse agobiado. Y aunque muchas personas crean que estas premisas son incompatibles con la diversión, no tiene por qué ser así.  

El ocio seguro existe

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Aunque los rebrotes están sucediendo, sobre todo, a causa de las salidas y el ocio, también hay formas de pasarlo bien fuera de casa en esta tesitura sin tener que generar nuevos contagios. En este sentido, muchas instituciones culturales y establecimientos han creado espacios y programaciones especiales que cumplen con las medidas de seguridad.

Por ejemplo, en Madrid se han reactivado los famosos Veranos de la Villa, con danza, teatro, circo, ponencias y exposiciones, centralizando todos los espectáculos en el Espacio Conde Duque. Además, es obligatorio el uso de mascarilla en todo momento, mantener la distancia de seguridad y ocupar estrictamente la butaca asignada. Hay que llegar antes de que empiece la función puesto que el acomodo lleva más tiempo y no se permite entrar a nadie pasado un minuto del inicio del espectáculo.

En Madrid también hay más planes, como Abre Madrid, otra serie de espectáculos nocturnos en Ifema, con conciertos, danza, monólogos… En su cartel hay artistas como Los Secretos, Diego El Cigala… y monologuistas como Carlos Latre o Enrique San Francisco, además de sesiones de Dj’s, etc. El aforo está limitado a 1.000 personas, las cuales están repartidas en mesas con su respectiva distancia de seguridad. También hay que llevar mascarilla y la entrada en el móvil.

El famoso Festival de Teatro de Mérida veraniego ha vuelto también este verano, con una programación hasta el 23 de agosto que incluye títulos como Anfitrión, Cayo César o Penélope. El Palau de la Música Catalana tiene asimismo conciertos programados este verano, al igual que el Teatro Real, que tiene ahora en cartel La Traviata.

Por su parte, los museos están abiertos, con exposiciones muy interesantes que permiten hacer un recorrido completo por sus instalaciones. El Prado, el Thyssen, el Reina Sofía, el MACBA de Barcelona… Eso sí, durante toda la visita la mascarilla debe estar puesta. El aforo se limita y es mejor comprar la entrada con antelación.

Sentido común, imprescindible hasta el fin de la pandemia

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Por lo tanto, vemos cómo las opciones de ocio seguro existen. Y no solo son las aquí mencionadas, sino que hay muchos otros ejemplos pues, como hemos mencionado, todas las instituciones se están volcando en ello para que revitalizar la economía y atraer el turismo.

Por ello, si todos actuamos con sentido común, respetamos las indicaciones y normas de las autoridades sanitarias y, sobre todo, somos solidarios los unos con los otros, podemos pasar un buen verano. Diferente, pero verano igualmente.

Las aglomeraciones son cosa del pasado, y debemos ir tomando conciencia de ello desde ya. La pandemia todavía no tiene visos de acabar y el futuro cercano se presenta con este contexto tan extraño de distancia social, saludos con el codo, gel hidroalcohólico y mascarillas. Pero no queda otra opción, de todos y cada uno de nosotros depende que podamos vivir antes sin restricciones o que la situación dé marcha atrás.