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El blog de Self Bank

Los microcréditos como herramienta en la lucha contra la pobreza

Los microcréditos como herramienta en la lucha contra la pobreza

El 2 de febrero de 1997 se inauguró en Washington la primera Cumbre del Microcrédito. El movimiento estaba destinado a conceder pequeños créditos a familias en situación de pobreza, que habitualmente no tienen acceso a los sistemas de crédito tradicionales, con el fin de que pudieran iniciar actividades productivas para salir de la pobreza.

Microcrédito

Hablar de microcréditos es hablar del Banco Grameen y de su fundador, el economista Muhammad Yunus, conocido como “El banquero de los pobres”. El profesor Yunus fundó esta entidad en Bangladesh en 1983, aunque llevaba involucrado en iniciativas relacionadas con microcréditos desde 1976.

La entidad bangladesí comenzó a conceder créditos por importes muy pequeños (inferiores a 300 dólares) a familias en situación de pobreza extrema, bajo la idea de que emprendieran algún pequeño negocio, como pequeñas actividades comerciales o artesanales, que generasen ingresos para vivir y devolver el crédito, más unos pequeños intereses. El emprendimiento de estas familias resultó funcionar y los créditos solían devolverse en menos de un año.

Aun siendo su voluntad de salir de la pobreza el único aval que podían aportar los prestatarios del Banco Grameen, la morosidad de estos créditos resultó ser muy baja. Se cumplió la hipótesis de Yunus de que los pobres serían buenos pagadores. La iniciativa no solo contribuyó a reducir la pobreza, sino que además el banco tenía beneficios.

 

Premiado por su labor

Por su labor en la lucha contra la pobreza, Muhammad Yunus fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998 y el Nobel de la Paz en 2006.

Aunque existen críticas al modelo propuesto por Yunus y el Banco Grameen, lo cierto es que el éxito de su iniciativa demuestra que los microcréditos pueden ser efectivos en la lucha contra la pobreza. El modelo parece funcionar mejor en las economías donde hay menos barreras de entrada para iniciar una actividad empresarial o de autoempleo. Si se exigen licencias y el pago de impuestos y tasas de importes elevados, el microcrédito es insuficiente para comenzar la actividad productiva. No olvidemos que estos microcréditos son sumas muy pequeñas de dinero.

Consecuencias positivas

El impacto de los microcréditos en áreas rurales de países pobres puede ser muy positivo. Si toda una aldea comienza a desarrollar actividades productivas gracias a los microcréditos, puede llegar a crearse un círculo virtuoso a nivel local: el fácil acceso al crédito fomenta las pequeñas inversiones en actividades productivas, que incrementan los ingresos de las familias que las realizan. Esto contribuye al aumento del consumo en la zona, que a su vez estimula la actividad productiva y muchas familias consiguen ahorrar y depositan este ahorro en la entidad que les ha concedido el microcrédito. Este ahorro se canaliza hacia la inversión, ya que la entidad se lo presta a otras familias para iniciar actividades productivas.

La Tecnología está facilitando alternativas a estos microcréditos, como el crowdfunding (normalmente más enfocado a la donación) y el crowdlending. Ambos pueden emplearse como herramientas para canalizar parte del excedente de unas familias a otras que lo necesiten para iniciar un pequeño negocio, aunque se encuentren a miles de kilómetros.

Muhammad Yunus, no tuvo un buen final al frente del Banco Grameen, siendo destituido en 2011 con cierta polémica. Aun así, quizá la historia de Yunus inspire a otras personas para contribuir al cumplimiento de la predicción del economista, que en una entrevista para el diario El Mundo afirmó que “los niños de próximas generaciones irán a ver la pobreza a los museos”.