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Las 5 principales ventajas de los ETF

Las 5 principales ventajas de los ETF

Los fondos cotizados, también llamados ETFs, han experimentado una gran popularidad en los últimos años. Hay buenas razones para ello. Independientemente de la estrategia que queramos implementar para nuestra cartera de inversión, probablemente podemos incorporar ETFs de manera inteligente a nuestro arsenal de herramientas.

Las cinco principales ventajas que nos ofrecen los ETFs son:

  • Coste bajo
  • Eficiencia fiscal
  • Diversificación
  • Versatilidad
  • Transparencia

Coste bajo

Con la popularización de las estrategias de inversión pasivas, el coste del vehículo que elegimos para invertir se ha vuelto muy importante. Si consideramos dos inversiones que renten lo mismo, claramente la que tenga comisiones más bajas será la mejor opción. De este modo, si lo que buscamos es replicar la rentabilidad de índices, el coste en el que incurrimos para ello es un factor clave que afecta directamente a nuestra rentabilidad final.

Los costes y comisiones de los ETF son en general notablemente inferiores a los de los fondos tradicionales. Tampoco existen costes de suscripción o reembolso, como sí que pueden tener algunos fondos, aunque sí deberemos asumir los costes de compraventa y las comisiones de custodia salvo algunas excepciones. Todo ello hace que los costes de los ETF sea en general inferior a los de los fondos tradicionales. Muchos inversores que siguen estrategias de inversión pasiva han visto en los ETFs el vehículo apropiado para implementar su estrategia.

Eficiencia fiscal

Se suele pensar que la fiscalidad para nosotros como inversores es mejor en los fondos tradicionales, ya que podemos traspasar nuestras participaciones de un fondo a otro sin tributar por las plusvalías latentes. En gran medida esta ventaja fiscal es muy importante y debemos considerarla seriamente a la hora de seleccionar si preferimos fondos tradicionales a invertir mediante ETFs.

Sin embargo los ETFs suelen incurrir en menos impuestos en su funcionamiento interno. En parte porque suelen tener una rotación de activos más baja que los fondos tradicionales de gestión activa. También en parte por la forma en que están estructurados y donde establecen su residencia fiscal. Todo ello hace que el ETF se pueda considerar un vehículo bastante eficiente desde el punto de vista fiscal. Si pensamos invertir a largo plazo y no realizar excesivas compras y ventas, el ETF puede ser una muy buena opción para nuestra cartera.

Diversificación

Sin duda una de las mayores ventajas que ofrecen los ETFs es la capacidad de obtener una enorme diversificación. De hecho con un sólo ETF podemos invertir en índices que replican la renta variable mundial, como aquellos que replican el índice MSCI World Index. No sólo podemos obtener esta impresionante diversificación con unos cuantos productos, sino que también tenemos herramientas para invertir en activos que anteriormente no estaban fácilmente al alcance de todos los inversores.

Por ejemplo, antes de la comercialización global de los ETFs, para poder invertir en algunos activos como el oro, era necesario tener acceso profesional a los mercados de futuros de materias primas. Actualmente podemos encontrar numerosos ETFs que replican de una forma u otra la evolución del precio de esta materia prima. Esta capacidad de selección nos permite no solo refinar mejor nuestra estrategia de inversión, sino también gestionar mejor el riesgo al que queremos estar expuestos. Mediante ETFs podemos sobreponderar o infraponderar algún sector o país de manera fácil en nuestra estrategia. Al mismo tiempo la diversificación que solemos obtener comprando ETFs e invirtiendo en índices enteros nos protegerá frente a problemas puntuales de cualquier empresa aislada.

Versatilidad

Los ETFs se negocian continuamente a lo largo de la sesión bursátil. Se compran y venden al igual que se hace con cualquier otra acción en la bolsa. Gracias a su liquidez y estructura, los precios fluctúan en relación a la evolución de los activos e índices que replican. Igualmente es posible tomar posiciones cortas en muchos de los ETF, al igual que se puede hacer con cualquier acción de una empresa. Esto permite configurar estrategias a nuestra medida, y gestionar mejor el riesgo de nuestra cartera.

Para pequeños inversores los ETF tienen la gran ventaja de que permiten acceso a todo tipo de mercados con posiciones muy pequeñas. No hace falta tener un gran capital para invertir en cualquier ETF. No hay cantidades mínimas de suscripción como sí lo hay en algunos de los fondos tradicionales.

Transparencia

La transparencia de los ETFs es mucho mayor que la de los fondos tradicionales de inversión ya que los ETF están obligados por ley a comunicar sus posiciones diariamente. En los fondos tradicionales el organismo regulador sólo exige una declaración pública de posiciones cada trimestre. Por tanto, siempre podemos saber en qué activos estamos invirtiendo cuando compramos un ETF. Por esta circunstancia los ETFs son una herramienta perfecta para replicar índices y llevar a cabo estrategias de inversión pasivas. Los gestores de fondos activos lógicamente prefieren utilizar los fondos tradicionales donde pueden mantener más discreción sobre sus posiciones y estrategia de inversión.

 

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