¿DNI, NIF, CIF o NIE?

¿DNI, NIF, CIF o NIE?

Los usamos tan frecuentemente que no nos paramos a pensar qué es cada uno y en qué se diferencia de otros documentos de identificación. ¿Pero todos sabemos bien qué es el NIF, qué es el CIF, qué es el NIE y qué es el DNI? 

DNI, CIF, NIF o NIE son todos documentos acreditativos que se emplean en España. La confusión viene cuando no se sabe distinguir entre ellos. Porque muchos creen que son la misma cosa, y nada más lejos de la realidad

Vamos a explicar qué significa y para qué sirve concretamente cada uno de ellos, de modo que a partir de ahora podamos hablar de ellos con propiedad y sepamos mejor para qué es necesario cada uno.

¿Qué es el DNI?

DNI es el Documento Nacional de Identidad, comúnmente conocido como carnet de identidad. Se trata del documento que acredita quiénes somos y que es obligatorio en España desde los 14 años. Es un documento público, emitido por los servicios públicos, y que permite a las personas identificarse en todos los ámbitos de la sociedad, ya que está totalmente verificado por las autoridades españolas.

¿Es obligatorio llevar el DNI?

Para obtenerlo, es necesaria la nacionalidad española, y aunque no es obligatorio llevarlo siempre encima, conviene. La legislación nos obliga a enseñarlo siempre que un agente de la autoridad lo requiera como elemento de identificación. Aunque, en caso de no llevarlo en ese momento, en su defecto, sirve cualquier otro documento oficial que acredite la identidad, como el pasaporte o el carnet de conducir.

Lo verdaderamente obligatorio e importante es tenerlo en vigor

Lo obligatorio es tener el DNI en vigor y renovarlo cuando corresponda. Además, es sumamente importante en otros aspectos y no solo porque las autoridades así lo exigen. Por ejemplo, los bancos están obligados a bloquear las cuentas de un cliente si éste no proporciona su documento de identificación renovado, una vez que el anterior ha caducado.

¿Cuándo caduca el DNI?

El DNI tiene una validez de 2 años para los menores de 5 años, de 5 años para los menores de 30 y de 10 años hasta los 70. A partir de esa edad ya no tiene fecha de caducidad, es permanente.

¿Qué es el NIF? ¿Qué es el CIF?

¿Qué es el NIF?

Es turno del NIF, que muchos confunden con el DNI o con el NIE. En este caso no es un documento físico, tan solo se trata del Número de Identificación Fiscal. Es la forma de identificación tributaria, es decir, el número que nos identifica ante Hacienda.

¿Qué es el CIF?

Desde 2008 el CIF no es nada. Hasta ese año era el Código de Identificación Fiscal de las personas jurídicas (empresas). Desde 2008 las personas jurídicas también tienen NIF.
Aunque el NIF tiene el mismo número que el DNI, que nos acredita como ciudadanos, no es igual. Su función es básicamente económica, pues sirve para identificarse cuando se realiza algún trámite fiscal. Sobre todo, sirve a empresarios y autónomos, para hacer escrituras sobre bienes inmuebles, operaciones con entidades, etc.

¿Qué es el NIE? 

Y, por último, el NIE: Número de Identificación Extranjero, que es el documento homólogo al DNI, pero para las personas extranjeras. En este caso les sirve además para otro tipo de operaciones y cuestiones, como comprar una casa o alquilarla, comprar un vehículo, obtener el carnet de conducir, abrir una empresa o negocio, acceder a la Seguridad Social, pagar impuestos. Por lo tanto, es lo primero que deben solicitar los extranjeros cuando vienen a vivir a España.

Su validez es diferente. Puede ser temporal o permanente. Por lo general es de tres meses, ya que está pensado para extranjeros que no vayan a establecerse aquí, pero para renovarlo se tiene que acreditar que se requiere más tiempo en España, como ocurre a quien tiene residencia, trabajo, etc.

La operativa con productos cotizados está dirigida a inversores que deben tener experiencia y conocimientos financieros suficientes para invertir en ellos. La inversión en estos productos requiere una vigilancia constante de la posición ya que comportan un alto riesgo y se puede perder el 100% del capital invertido.

Antes de efectuar cualquier contratación, es recomendable informarse legal, regulatoria y fiscalmente sobre las consecuencias de una inversión.

Las decisiones que cada inversor adopte, tanto de inversión como de nivel de delegación y asesoramiento, son su responsabilidad.

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

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