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El blog de Self Bank

Convierte tu cocina en un restaurante de lujo sabiendo qué comprar

Convierte tu cocina en un restaurante de lujo sabiendo qué comprar

Desde Self Bank lo tenemos muy claro: si puedes manejar tus propias finanzas, ¿por qué no todo lo demás? En casa del herrero no buscamos “cuchillos de palo”. Así pues, y hablando de cocina, hoy tenemos pensado que comas algunos de los mejores platos que sirven en los restaurantes más caros de Madrid o Barcelona, por ejemplo, pero cocinados por ti mismo.

No, no vamos a realizar un video enseñando a cocinar, sino que vamos a preparar una “lista de la compra” con la que comprar más o menos los mismos ingredientes que podríamos encontrar en algunos de estos restaurantes, y ver cuánto nos podemos llegar a ahorrar. Está claro que no es lo mismo, y no vamos a engañar a nadie. Si estos restaurantes tienen una carta con un precio elevado es porque se lo pueden permitir, por su prestigio, por su calidad o simplemente porque se ha convertido en un sitio de moda.

Servicio, marca, productos… Una serie de condicionantes les sitúa en el segmento de lujo. ¿Pero cómo acceder a algunos de sus platos sin sufrir una rotura en el bolsillo? Vamos a emular una cena (o comida) para dos en algunos de estos restaurantes. Hemos seleccionado tres. No se trata de cocina de vanguardia o diseño, ya que eso costaría más a la hora de la elaboración, sino lugares donde se hace una receta más tradicional, aunque su precio puede no estar al alcance de muchas familias.

Lhardy: Habiendo vivido en tres siglos diferentes (se fundó en 1839), se trata de un restaurante con solera en el centro de Madrid donde su cocina tradicional (mítico su cocido) es reconocido en toda España. Pidamos algo de comer, y luego veremos cuánto nos cuesta replicarlo.

  • Sopa de cebolla feancesa
  • Ensalada de Bogavante
  • Callos
  • Sorbete de limón

Pidiendo estos productos, en carta tendrían un precio de 88,5 euros. Por el contrario, si compramos estos productos, que en principio no son de gran sofisticación, nosotros mismos podríamos prepararlos en casa. Para ello usamos el comparador de precios “carritus.com”.

Así, y con el atenuante de que vamos a comprar 1 Kg. de bogavante, para que sea más contundente, el gasto asciende a 30 euros. Como vemos hay una amplia diferencia con productos que no requieren de una alta cualificación culinaria para poder prepararlos.

Zalacaín: Creado en 1973, es denominando como un restaurante de “alta cocina” donde además del lujo destaca una esmerada vajilla con un alto valor.

  • Ración de ostras (x6)
  • Lubina
  • Menestra de verduras
  • Ración jamón ibérico

Aquí, y bajo los precios de carta actuales, la cuenta que nos traerían al final de la velada es de 110,40 euros. Por el contrario, si compramos nosotros los productos, y siendo más generosos, ya que traeremos a casa 1 kilo de ostras, y 1 kilo de lubina, el precio final aproximado sería de unos 44,85 euros.

Hisop: Viajamos a Barcelona para conocer uno de los restaurantes más importantes que ahora mismo alzan la importancia de la comida catalana. Buscando la creatividad, pero huyendo de sabores innecesarios, vamos a pedir.

  • Foie
  • Pulpo frito
  • Mero
  • Pistachos con lima

En esta ocasión, en la Ciudad Condal el coste de llenar el estómago nos supondría 65,00 euros. Con nuestra forma ahorradora, y cogiendo foie, que ya supone una cantidad importante, el coste final sería de 22,61 euros.

La justa medida

Con estos ejemplos no pretendemos ni mucho menos decir a la gente que es malo o muy caro salir a comer fuera; no se puede generalizar. Todo lo contrario, nuestra sociedad se asienta bajo las bases de un sistema de consumo donde todos salimos ganando. El énfasis lo queremos poner en la justa medida de compensar nuestras salidas de ocio con lo que se puede hacer en casa a un precio mucho más bajo.

Está claro que hay factores intangibles como el toque de un cocinero experto, el servicio o el lujo que no se pueden pagar. Y además, no hay que olvidar tampoco que  la calidad de los productos a veces puede variar bastante. Pero este ejercicio consiste simplemente  en poner de manifiesto las variaciones de precio que pueden tener ciertos servicios y que, sobre todo cuando hay épocas con menos dinero, podemos seguir disfrutando aunque sea desde la cocina de nuestra casa.