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¿China frena?

economía china

Después de décadas creciendo a un ritmo elevado, la economía china sigue mostrando algunos signos de debilidad. Especialmente tras la pandemia, donde la política de cero contagios ha llevado a sucesivos confinamientos, paralizando la actividad. ¿Cuál es la situación actual del gigante asiático? ¿Por qué se ha llegado a ella? ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta? ¿China frena?

Situación económica de China

China ha conseguido en pocas décadas situarse como la segunda economía del mundo por Producto Interior Bruto (PIB), sólo por detrás de Estados Unidos. Además, en lo que va de siglo XXI, el país asiático ha multiplicado casi por doce su PIB (un crecimiento del 1049%) mientras que la del norteamericano «sólo» ha crecido un 75%.

Elaboración propia con datos de Datosmacro.com. En billones de dólares

Este enorme crecimiento del PIB, unido a un estancamiento de la población, que en los últimos años solo ha aumentado un 11%, pasando de 1.267 a 1.412 millones de habitantes, ha supuesto un incremento similar en la renta per cápita del país. Esto, a su vez, ha permitido que China se sitúe como el país con más multimillonarios, además del crecimiento de la clase media, donde se englobaría ya cerca de la mitad de su población.

¿Cuáles son las causas?

El modelo económico chino ha estado basado en gran medida en ser la «fábrica del mundo». La creación de grandes zonas industriales ha supuesto el desplazamiento de millones de personas del campo a las ciudades, y la ciudad de Shenzhen, conocida como el Silicon Valley chino, es el paradigma de esta evolución: hace apenas cuarenta años, era un pueblo pesquero de 30.000 habitantes; hoy en día es una mega urbe de 13 millones, en la que se ubican las principales empresas tecnológicas del país.

Megaciudades industriales

Toda esta transformación supone, por tanto, grandes cambios sociales, pero también en lo relativo a las infraestructuras necesarias: el gobierno chino, tanto el central como los de las diferentes regiones y ciudades, han invertido sumas multimillonarias en crear ciudades enteras para esos nuevos trabajadores, carreteras y vías de tren para poder desplazarse, etcétera, con las consiguientes necesidades también en cuanto a la energía necesaria para mover esa industria o proporcionar calefacción.Este crecimiento ha estado dirigido y apoyado por el gobierno chino y en muchos casos se ha financiado mediante deuda, generando una burbuja inmobiliaria (un sector con un peso en su economía de alrededor del 20), cuyo estallido ha afectado a grandes empresas como la enorme inmobiliaria Evergrande, que a finales de 2021 acaparó los titulares al anunciar que no haría frente al pago de unos intereses que vencían el 20 de septiembre de ese año.

¿Cuáles son los principales problemas que afronta la economía China?

Además de aspectos como los anteriormente reseñados, la economía del gigante asiático se enfrenta a diversos retos, entre otros:

COVID-19

Las políticas de confinamiento masivo al detectarse algunos casos de esta enfermedad han limitado tanto a la economía interna del país como a la fabricación de muchos productos dedicados a la exportación y en la propia logística para su envío; con problemas en los puertos donde debería embarcar la mercancía, que no contribuyen a  u la plena normalización de las cadenas de valor a nivel mundial.

Cambio de modelo económico: de país fábrica a país tecnológico

China se ha propuesto cambiar su modelo de «fábrica del mundo» para optar a otro de más valor añadido, realizando grandes inversiones en tecnología que le han llevado a liderar ámbitos como el 5G, los trenes de alta velocidad (es el país con más kilómetros de vía, con más de la mitad de los que hay en el mundo) o la producción eólica.Esto también implica la búsqueda de un mayor consumo interno de la población, un «cambio de chip» que no resulta sencillo en un país volcado tradicionalmente en el ahorro y con una organización económica sin Estado de bienestar.

Además, a las propias dificultades en un cambio de modelo a gran escala como el que se pretende, se unen también los recelos de otros países que pueden verse afectados por este cambio de orientación y esta mayor competencia del gigante asiático en ámbitos hasta ahora reservados a otras potencias.

Guerra comercial

La guerra comercial entre Estados Unidos y China no se terminó con el fin de la presidencia de Donald Trump, sino que sigue más vigente que nunca y sectores como el tecnológico, el aeronáutico y el militar serán objeto de duras pugnas entre ambos contendientes.

Cómo mantener el crecimiento

El rapidísimo crecimiento de la economía china se puede ver frenado por el estancamiento de la población, agravado por la política de hijo único implantada a finales de los años setenta (en 2015 se amplió el límite a dos hijos), así como por el parón del sector inmobiliario, que durante años ha tirado con fuerza.El surgimiento de rivales como India, que en 2023 la superará en población y con buenas perspectivas de seguir mejorando, gracias al dominio del inglés de una parte significativa de la población y a su pertenencia a la Commonwealth, plantea un enorme problema para China, ya que a pesar de su objetivo de cambiar a un modelo de mayor valor añadido, durante los próximos años necesita todavía seguir con el actual.

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