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Cash flow, cuando el dinero fluye

Cash flow, cuando el dinero fluye

Una de las mejores cosas que podemos hacer para tener unas finanzas personales sanas es aprender a gestionar de manera eficiente nuestro cash flow.  El cash flow, o flujo de efectivo, no es más que la variación de efectivo en función de los ingresos y gastos que tenemos cada mes, que gestionado de forma eficiente puede hacer crecer de forma significativa nuestro capital.

Todos podemos gestionar de manera correcta nuestro dinero para que éste trabaje para nosotros. Existen muchas formas de sacar partido a nuestros ingresos mensuales, pero aquí vamos a tratar una serie de principios básicos para que estos crezcan y generes por sí mismos más flujo monetario.

El primer paso para disfrutar de un flujo monetario creciente es llevar a cabo una revisión de nuestros gastos habituales. Siempre es posible reducir las principales facturas analizando las ofertas que pueden existir entre las distintas empresas. Esto permitirá liberar recursos de nuestros ingresos que pueden destinarse a trabajar para nosotros.

Otro de los principios básicos para incrementar nuestro flujo de efectivo es el ahorro. Es recomendable destinar el 10% de los ingresos personales a una cuenta de ahorro con el objetivo de, a final de año, destinar todo ese ahorro a inversión, y obtener así una revalorización del capital en función de nuestro perfil de inversor.

La forma de poner nuestro dinero a trabajar es mediante la compra de activos que nos permitan obtener algún tipo de ingreso pasivo o bien obtener ganancias de capital, es decir, que dicho activo se revalorice y por lo tanto nuestro dinero invertido en él se incremente.

Los activos más comunes que podemos adquirir para poner nuestro dinero a trabajar son varios: acciones, participaciones en negocios de terceros, bonos u obligaciones del Estado o de una empresa, participaciones de fondos de inversión, y en definitiva todo aquello que se revalorice, susceptible de ser vendido o de generar ingresos.

Si somos disciplinados, con el paso del tiempo nuestros activos nos irán proporcionando cada vez más ingresos, lo que hará aumentar de forma exponencial nuestro cash flow mensual o anual. En ese mismo momento el dinero fluirá con abundancia, lo que alimentará el círculo ingresos-activos: los activos generan ingresos y esos ingresos pueden ser destinados a comprar más activos, pudiendo avanzar así hacia nuestra independencia financiera.

Cash flow, cuando el dinero fluye - El blog de Self Bank
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Una de las mejores cosas que podemos hacer para tener unas finanzas personales sanas es aprender a gestionar de manera eficiente nuestro cash flow.  El cash flow, o flujo de efectivo, no es más que la variación de efectivo en función de los ingresos y gastos que tenemos cada mes, que gestionado de forma eficiente puede hacer crecer de forma significativa nuestro capital.

Todos podemos gestionar de manera correcta nuestro dinero para que éste trabaje para nosotros. Existen muchas formas de sacar partido a nuestros ingresos mensuales, pero aquí vamos a tratar una serie de principios básicos para que estos crezcan y generes por sí mismos más flujo monetario.

El primer paso para disfrutar de un flujo monetario creciente es llevar a cabo una revisión de nuestros gastos habituales. Siempre es posible reducir las principales facturas analizando las ofertas que pueden existir entre las distintas empresas. Esto permitirá liberar recursos de nuestros ingresos que pueden destinarse a trabajar para nosotros.

Otro de los principios básicos para incrementar nuestro flujo de efectivo es el ahorro. Es recomendable destinar el 10% de los ingresos personales a una cuenta de ahorro con el objetivo de, a final de año, destinar todo ese ahorro a inversión, y obtener así una revalorización del capital en función de nuestro perfil de inversor.

La forma de poner nuestro dinero a trabajar es mediante la compra de activos que nos permitan obtener algún tipo de ingreso pasivo o bien obtener ganancias de capital, es decir, que dicho activo se revalorice y por lo tanto nuestro dinero invertido en él se incremente.

Los activos más comunes que podemos adquirir para poner nuestro dinero a trabajar son varios: acciones, participaciones en negocios de terceros, bonos u obligaciones del Estado o de una empresa, participaciones de fondos de inversión, y en definitiva todo aquello que se revalorice, susceptible de ser vendido o de generar ingresos.

Si somos disciplinados, con el paso del tiempo nuestros activos nos irán proporcionando cada vez más ingresos, lo que hará aumentar de forma exponencial nuestro cash flow mensual o anual. En ese mismo momento el dinero fluirá con abundancia, lo que alimentará el círculo ingresos-activos: los activos generan ingresos y esos ingresos pueden ser destinados a comprar más activos, pudiendo avanzar así hacia nuestra independencia financiera.