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El blog de Self Bank

Así funcionan las subastas de letras y bonos del Estado

Así funcionan las subastas de letras y bonos del Estado

Cuando pensamos cómo se financian los Estados, en la mayoría de los casos lo relacionamos rápidamente con los impuestos que, de forma directa (IRPF a las personas y Sociedades a las empresas, principalmente) o de forma indirecta aplicado a los productos que compramos (IVA, Impuestos especiales) pagamos periódicamente. Sin duda, los impuestos constituyen una parte fundamental de la obtención de ingresos por parte del Estado, pero no es la única. También puede pedir dinero prestado, con las máximas garantías de pago de intereses y devolución de lo invertido, y lo hace a través de emisiones de Deuda del Estado.

Esta forma de captación de fondos es fundamental, especialmente en momentos en los que los problemas económicos hacen caer la recaudación de impuestos. El mejor ejemplo lo tenemos en estos últimos años en España. Si en 2007 el volumen de Deuda viva (lo que el Estado debe a sus acreedores), era de 307.168 millones de euros a enero de 2017, la cifra se ha triplicado hasta los 1,07 billones de euros y ya supera el 100% del PIB. Una cifra que la componen Obligaciones, Bonos y Letras del Tesoro, productos que a sus distintos vencimientos el Estado subasta periódicamente con el objetivo de obtener recursos o poder refinanciar la Deuda contraída. Al final de cada subasta, vemos el interés, el precio que el Estado pagará a todos los que hayan adquirido los valores que se hayan subastado. Pero ¿cómo se determina este precio?

Tipos de Deuda Pública

En primer lugar, es importante conocer los tipos de productos que se pueden adquirir. Las subastas pueden ser de tres grandes tipos de productos:

  • Por un lado, tenemos las Letras del Tesoro, que son productos con un vencimiento (duración hasta que se devuelve la cantidad invertida), corto, de un máximo de 18 meses. A diferencia de otros productos de Deuda que vamos a ver, son productos que se compran al descuento. Es decir, pagas menos de lo que vas a recibir. Por ejemplo, para una Letra del Tesoro a 12 meses y al 2%, la comprarías a 980 euros y a su vencimiento, transcurrido ese año, recibirías 1.000 euros.
  • Luego están los Bonos del Estado, que son productos a con vencimientos de 3 y 5 años. Durante este tiempo, de forma periódica pagan el interés establecido en la subasta. Estos pagos se denominan cupón y generalmente se liquidan mensualmente.
  • Por último, están las Obligaciones del Estado. Funcionan como los Bonos del Estado, pero con unos plazos mucho más largos, de 10, 15, 30 y hasta 50 años.

Además de estos, recientemente el estado está emitiendo también Bonos ligados a la inflación.

La Subasta: Cómo se adjudican las emisiones de Deuda y a qué tipo de interés

Casi todas las semanas el Tesoro Público realiza subastas de los diferentes tipos de Deuda y los vencimientos que hemos visto. Son más frecuentes las subastas de productos a corto plazo (Letras y Bonos), que a largo plazo. El Tesoro siempre anuncia antes de la subasta la cantidad que pretende emitir. Los inversores pueden realizar dos tipos de peticiones:

  • Competitivas: Determinan el precio al cual estarían dispuestos a adquirir la deuda pública, y el número de títulos que comprarían.
  • No competitivas: Señalan el número de títulos, pero no ningún precio de compra, es decir aceptan el precio que resulte de la subasta. Con las peticiones no competitivas buscas asegurar comprar títulos de Deuda.

Las subastas se resuelven generalmente según el sistema conocido como holandés modificado, combinando elementos de la subasta holandesa (de precio único), con elementos de la subasta convencional (de precios múltiples). Por ello, se ordenan las peticiones de menor a mayor precio y a partir de la última petición admitida (cuando se ha completado el volumen o cantidad subastada), se determina el precio mínimo aceptado, a partir del cual se calcula el tipo de interés marginal.

Es decir, se aceptan todas las peticiones al precio mínimo o por encima de éste, teniendo en cuenta que las peticiones no competitivas se aceptan en su totalidad. Para calcular el precio no se tienen en cuenta las peticiones no competitivas, sólo las que han señalado un precio, sobre las cuales se calcula la media ponderada de la subasta, es decir, según la cantidad de Deuda que hayan adquirido y redondeado por exceso a tres decimales.

El precio de adjudicación de los valores se determina de la siguiente forma: las peticiones realizadas al precio mínimo se adjudican a este precio; las peticiones entre el precio mínimo y el precio medio ponderado, pagarán el precio pujado; y las peticiones por encima del precio medio ponderado y las no competitivas pagarán el precio medio ponderado redondeado.

Este es el método normal, aunque, si así lo dispusiera la Secretaría General del Tesoro, tiene otro procedimiento extraordinario que ha utilizado en pocas ocasiones y denominado “multi precio duro”: las peticiones por precio superior al precio mínimo se adjudican al precio pujado correspondiente y las peticiones no competitivas pagan el precio medio ponderado.

Los dos tipos de precio y su uso en la subasta son muy importantes a la hora de determinar los ingresos del Estado y el coste/beneficio de la subasta. Con el precio mínimo o marginal, se establece el mínimo por el que los inversores pueden comprar Deuda. En el lado contrario está el precio medio, calculado como media ponderada de todas las peticiones, que es el precio máximo que se pagará por la subasta salvo en las “multi precio duro” y que consiste de este modo en el precio que nos da una mejor medida de lo que se ha pagado por la subasta. Entre ambos precios se adjudican los valores de la subasta y nos ayuda a calcular qué rentabilidad hubiéramos logrado en casa de haber participado en la misma.