902 888 888 / 914 890 888

El blog de Self Bank

Apalancamiento, el endeudamiento nunca entendido

Apalancamiento, el endeudamiento nunca entendido

El mundo de las finanzas tiene una jerga o vocabulario muy particular que no se suele conocer a no ser que se trabaje en él o se trate de alguien aficionado a la economía. Conviene conocer algunos de estos conceptos porque, aunque no lo creamos, están presentes en nuestra vida.

Es el caso del término apalancamiento, que normalmente va acompañado de la palabra financiero, ya que se circunscribe a este ámbito. ¿Qué significa? Hay quien confunde apalancarse con contraer una deuda, pero hay diferencias sustanciales aunque se parta de la misma base.

Apalancamiento y deuda: no es lo mismo aunque lo parezca

Para empezar, debemos saber que contraer una deuda o endeudarse consiste en adquirir una obligación con alguien, por la cual tenemos que devolverle lo que nos ha prestado. Es similar a un contrato que, en el caso de los bancos, se firma por escrito. Así se adquiere un compromiso para devolver lo que nos hayan dejado, que normalmente suele ser dinero.

En cambio, cuando hablamos de apalancamiento, partimos de esa misma base de endeudamiento, pero se añade un fin concreto. Cuando ‘nos apalancamos’ estamos contrayendo una deuda para financiar una operación financiera. Única y exclusivamente.

Normalmente, esta práctica la llevan a cabo los inversores que operan en bolsa cuando esperan lograr una elevada rentabilidad con una operación. De este modo, tendrán más fondos para operar y, con lo que ganen, les dará para devolver ese préstamo y también para engordar su cuenta de inversión.

Existen inversores que recurren al apalancamiento al tomar decisiones financieras, ya que aunque se tengan fondos suficientes, conviene guardar una parte para no quedarse sin nada si la operación saliese mal. Porque ese es otro punto importante, ¿y si la operación sale mal?

El riesgo del exceso de apalancamiento

Evidentemente, en todo préstamo existe el compromiso de que va a ser devuelto. Pero podría darse el caso de que no suceda así, y es ahí donde radica el problema:

Un exceso de apalancamiento es peligroso, ya que si se dan pérdidas el apalancamiento las multiplica, puesto que perdemos dinero y además, todavía hay que devolver sí o sí a nuestro prestamista. Por ello, al igual que el apalancamiento puede multiplicar las ganancias, lo mismo sucede con las pérdidas y se corre el riesgo de volverse insolvente (incapacidad para devolver el préstamo).

¿Qué nivel de apalancamiento es adecuado?

La teoría económica establece que el nivel de apalancamiento correcto es en el que existe proporción entre los fondos propios y el préstamo o crédito. Si no es así, se asume un excesivo riesgo.

De este modo, los expertos siempre señalan que cierto apalancamiento puede ser adecuado para acceder a inversiones que de otra forma no se podría, pero siempre que los intereses de ese apalancamiento no sean mayores que los ingresos que se espera obtener. De no ser así, podría pasarnos una factura demasiado alta si las cosas se tuercen.