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Tejido empresarial español: necesidades de liquidez a raíz de la crisis del Covid-19

Tejido empresarial español: necesidades de liquidez a raíz de la crisis del Covid-19

La pandemia global está teniendo un gran impacto negativo sin precedentes sobre la actividad socioeconómica y, por lo tanto, en los ingresos de las empresas para hacer frente tanto a sus gastos de explotación como a las inversiones en capital fijo y los pagos asociados a la amortización de deuda.

En el caso de España, según el Banco de España (BdE), en el 1T de 2020 un 61% de las compañías no financieras, que emplean al 66% de los trabajadores del sector corporativo de las 500.000 empresas que configuran la Central de Balances Integrada (CBI), no generaron los ingresos suficientes para hacer a sus pagos corrientes y financieros. De ahí, que el importe conjunto de las necesidades de liquidez alcanzara en torno a 105.000 millones de euros (en torno a 8,5% del PIB español en 2019), como consecuencia de la contracción de la actividad ante el comienzo de la declaración del estado de alarma. Por su parte, las ramas de actividad que mostraron mayor necesidad de financiación fueron las relacionadas con la hostelería, restaurantes y ocio y las de automoción, seguidas de las comercio y sector de manufacturas, siendo ligeramente superiores en las grandes empresas que en las pequeñas y medianas (pymes).

La cobertura de las necesidades de liquidez empresariales del primer trimestre se realizó en un 75% a través de deuda bancaria, siendo este porcentaje superior en el caso de las pymes (83%) respecto a las grandes empresas (69%).

Paralelamente, el BdE ha estimado que las necesidades de liquidez de las compañías no financieras podrían superar 230.000 millones de euros entre abril y diciembre, en función del grado de recuperación económica que se produzca tras finalizar el periodo de confinamiento. En este sentido, el organismo ha establecido tres escenarios macroeconómicos alternativos:

  • Recuperación temprana, en el que se acelera el ritmo de actividad a partir del 3T de 2020, se evitan nuevos focos significativos del Covid-19 y la política económica previene la destrucción del tejido empresarial y de empleo. En este escenario la caída del PIB español se situaría en un 9% anual en 2020.
  • Recuperación gradual, marcado por la aparición de nuevos brotes epidémicos y de daños persistentes en el tejido productivo, especialmente en los sectores más afectados por las medidas de distanciamiento social, lo que podría generar una contracción de la producción de un 11,6% anual este año.
  • Escenario de riesgo, en el que se produce una recuperación más lenta de la actividad, lastrada por la aparición de nuevos focos de intensidad del virus que obligan a desarrollar confinamientos estrictos adicionales, y un empeoramiento de las condiciones financieras. Una coyuntura que provocaría un desplome del PIB deun 15,1% anual en 2020.

Así, el BdE estima que en torno a un 69% de las empresas no financieras españolas del BCI, con un peso sobre el empleo de aproximadamente un 75 %, podrían presentar déficits a partir del 2T de 2020 hasta finales de año, tanto por razones de pérdida de actividad como para hacer frente a inversiones y amortizaciones de deuda. Este porcentaje de compañías sería, en función del grado de recuperación, entre 7 pp y 10 pp superior al que se habría registrado en un escenario sin crisis sanitaria. Por su parte, los sectores más afectados serían los de turismo y ocio, vehículos de motor, y transporte y almacenamiento, con entre un 80 % y un 87 % de sus empresas, en el escenario de riesgo, mostrando necesidades de financiación entre abril y diciembre.

Fuerte deterioro del comercio de mercancías global

El Barómetro del Comercio de Mercancías de la Organización Mundial de Comercio (OMC), indicador en tiempo real de su evolución a nivel mundial, ha mostrado por segundo trimestre consecutivo el fuerte impacto de la pandemia. En concreto, en el 2T de 2020 retrocedió 3,1 puntos hasta 84,5 puntos respecto al trimestre anterior, su menor registro desde 2007, y 18,8 puntos inferior a su nivel del mismo periodo de 2019 (103,3 puntos). Una evolución que se muestra en línea con el desplome estimado por la OMC del comercio de bienes entre abril y junio de un 18,5% interanual, tras registrar una caída de un 3% interanual en el 1T de 2020 ante el inicio de la crisis sanitaria en China y su disrupción inicial en las cadenas de valor globales. Todo ello en un contexto en el que el comercio mundial ya mostraba síntomas de ralentización ante las tensiones comerciales entre EEUU y la potencia asiática y la desaceleración del crecimiento de las principales economías avanzadas.

El deterioro del comercio mundial se refleja en los seis componentes del Barómetro del Comercio de Mercancías que permanecen por debajo del nivel de 100 puntos, reflejando actualmente el siguiente patrón:

  • El comercio de materias primas agrícolas se sitúa en 92,5 puntos, manteniéndose en línea con su registro del 2T de 2019 (92,4 puntos).
  • Los componentes electrónicos retroceden hasta 92,8 puntos, frente a 96,7 puntos en el 2T de 2019.
  • Las perspectivas del comercio global a corto plazo aumentan ligeramente al avanzar las nuevas órdenes de pedido de exportación a 88,4 puntos, tras situarse en 83,3 puntos en el 1T de 2020, aunque continúan situándose 8,2 puntos por debajo de su dato del 2T de 2019 (96,6 puntos).
  • Las medidas de confinamiento y la paralización de actividades no esenciales en las principales economías avanzadas y emergentes han provocado el desplome de los fletes aéreos (76 puntos vs 92,3 puntos 2T de 2019) y un significativo retroceso del transporte de mercancías por contenedores (86,9 puntos vs 101 2T de 2019). Paralelamente, la caída de la demanda privada se ha reflejado también en una contracción histórica de las ventas de vehículos, retrocediendo el componente producción y ventas de automóvil hasta 71,8 puntos, frente a 92,2 en el 2T de 2019.

En este contexto, a pesar de la negativa evolución del comercio mundial en el primer semestre del año, en julio los indicadores en tiempo real han señalado un repunte parcial de la actividad comercial y de la producción a nivel global. Así, el número de vuelos comerciales diarios, que incluye los trayectos de cargo, se han incrementado hasta situarse un 40% por debajo de su nivel de cierre de 2019, tras retroceder en torno a un 80% entre finales de febrero y mediados de abril ante la imposición de restricciones de movilidad y el cierre de fronteras para frenar la expansión de la pandemia. Por su parte, las escalas portuarias semanales de buques portacontenedores fueron un 7% interanual inferiores respecto a julio de 2019, mostrando un ligero avance frente a la contracción de un 11% interanual registrada en mayo.

La OMC ante esta evolución ha descartado su escenario más adverso, en el que preveía una caída del comercio mundial de un 32% anual en el conjunto del año. Sin embargo, las bases de su recuperación continúan condicionadas por la duración de la pandemia y su impacto sobre la economía real en términos de empleo y de destrucción del tejido empresarial, y la eficacia de las medidas de política económica adoptadas por los gobiernos y los bancos centrales.

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Autor

Economista jefe de Singular Bank. Entre 2013 y 2019 fue Directora del departamento de Economía del Círculo de Empresarios. Es Doctora en Economía por la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido coordinadora del área académica de grado y es profesora de grado y de post grado de ESIC Business & Marketing School, donde imparte clases de Teoría Económica y Análisis del Entorno Económico. Ha publicado numerosos artículos en prensa y en diferentes libros sobre cuestiones relacionadas con la sociedad de la información y aspectos sociales de la política económica, entre otros temas. Su ensayo “Europa e Internet” recibió en 2000 el Premio del Instituto de Estudios Europeos, de la Universidad San Pablo-CEU, y Telefónica. Ha sido seleccionada como directiva de la iniciativa “Women to Watch” de PWC y es miembro de su Consejo Asesor.