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¿Quién compra bonos con rentabilidad negativa?

De toda la vida, cuando alguien le presta dinero a otra persona, le cobra un interés. Entonces, ¿cómo es posible que algunos bonos y letras del Tesoro coticen con rentabilidad negativa?

Que un bono cotice con rentabilidad negativa implica que si compro un bono por 1.000 euros, a vencimiento me devolverán una cantidad inferior a esos 1.000 euros. Raro, ¿no?

¿Hemos perdido la cabeza o realmente hay alguna explicación lógica que lleve a un inversor a comprar esos bonos? Estas son algunas de esas razones:

Expectativa de que esos bonos suban de precio 

Hay inversores que compran deuda con rentabilidad negativa esperando que esa rentabilidad baje aún más y, por lo tanto, el precio de los bonos suba.

Existe un mercado secundario en el que se pueden negociar títulos de renta fija. Es decir, para recuperar mi dinero, no tengo por qué esperarme a la fecha de vencimiento. Los puedo vender en el mercado antes de esa fecha, siempre y cuando alguien me los quiera comprar.

Política de inversión de algunos fondos de inversión 

Los planes de pensiones y fondos de inversión especifican en su folleto la filosofía de inversión que siguen. Los hay que invierten en acciones, que invierten en deuda con calificación crediticia AAA y otros que compran exclusivamente letras a corto plazo de países europeos, por poner algunos ejemplos.

Esto quiere decir que necesariamente tienen que comprar títulos que cumplan esos criterios, independientemente de la rentabilidad que ofrezcan.

La importancia de la rentabilidad real 

Tendemos a fijarnos exclusivamente en el tipo de interés que obtenemos de una inversión, sin tener en cuenta la inflación.

Puede darse el caso de que en una economía haya deflación o esperemos que la pueda haber en el futuro. Si yo me comprase un bono que cotiza con rentabilidad negativa, pero superior al IPC, estaría aumentando mi poder adquisitivo.

Por ejemplo, si el IPC se encuentra en -0,30% y yo a una inversión en letras le saco un -0,10%, mi rentabilidad real es de +0,20%.

Tipos de interés oficiales por debajo de cero 

En ocasiones, los problemas de baja inflación llevan a los bancos centrales a situar en terreno negativo los depósitos con los que remuneran a los bancos. Esto lo hacen precisamente para que a los bancos no les compense depositar su efectivo allí e incentivarles a conceder más préstamos a sus clientes. En resumen, el Banco Central quiere que el dinero circule.

Por lo tanto, hay muchas entidades que están dispuestas a comprar bonos con rentabilidades que, si bien son negativas, ofrecen más que el banco central.

Muchos Estados han emitido deuda en tipos negativos, lo que nos indica que el Estado devuelve menos dinero que lo recibido en un principio para financiarse.

Por si fuera poco, hay bancos centrales como el BCE que implantan programas de compra de activos, principalmente bonos. Esta mayor demanda de bonos por parte del BCE (llegan a ser propietarios del 33% de algunas emisiones) hace que los precios sigan subiendo y por tanto, las rentabilidades sean cada vez más negativas.

Expectativas sobre divisas

A inversores extranjeros que apuestan por la depreciación de su divisa de referencia frente a otra les puede compensar adquirir deuda con rentabilidad negativa.

Por ejemplo, un español que espera que el dólar se aprecie frente al euro. Puede comprar bonos americanos denominados en dólares que coticen en el mercado con una rentabilidad negativa. Si la jugada le sale bien, la subida del dólar compensará el efecto adverso de la rentabilidad negativa del bono en sí.

Activo refugio: Pagar por tener seguridad 

Hay momentos en los que las turbulencias de los mercados financieros provocan que los inversores busquen seguridad en activos refugio, como bonos de países solventes, sin importarles que coticen con rentabilidad negativa. Dentro de la zona euro hay tres países con la máxima calificación crediticia AAA: Alemania, Luxembuergo y Holanda.

Entonces te preguntarás, ¿y por qué no lo dejan en la cuenta corriente, donde por lo menos no van a perder dinero? Obviamente no suele ocurrir, pero la última crisis financiera nos ha enseñado que los bancos grandes también pueden llegar a caer. La quiebra de Lehman Brothers o a la quita que se realizó a los depósitos en banco de Chipre sentaron un precedente difícil de olvidar.

Aquí entra en juego lo que conocemos como Fondo de Garantía de Depósitos, que en España cubre 100.000 euros por cliente y entidad. Esta cantidad es similar en otros países de nuestro entorno. En Grecia también cubre esa cantidad, pero, ¿acaso algún inversor confiaba en que el Estado griego hubiera podido pagar esa cantidad si finalmente hubiese entrado en bancarrota y dejado caer a sus bancos? Este tipo de dudas son las que hacen que algunos prefieran tener su dinero en un activo en vez de en la cuenta corriente de su banco.

Decisiones de inversión en «Stand By»

Cuando un inversor particular o un gestor de un fondo de inversión no sabe bien dónde invertir, puede optar por dejar su dinero en algún activo muy líquido, como la Deuda Pública, a la espera de tener más claro donde posicionarse.





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