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¿Qué ha pasado con las calculadoras financieras?

¿Qué ha pasado con las calculadoras financieras?

La mayoría llevamos en el bolsillo teléfonos que son infinitamente más potentes que los ordenadores de hace apenas unos años. La tecnología, junto con la computación, han avanzado a una velocidad vertiginosa a lo largo de las últimas décadas. Antiguamente se necesitaban ordenadores con circuitos que ocupaban habitaciones enteras para realizar los cálculos complejos que hoy en día realiza cualquier smartphone de forma instantánea. 

El avance tecnológico también ha permitido un desarrollo importante del mundo financiero. En la actualidad resulta difícil imaginar un mundo sin internet y sin ordenadores. Pero no hace tanto, en las décadas de los 70, 80 y parte de los 90 del siglo pasado, las calculadoras financieras se convirtieron en una herramienta indispensable para cualquier inversor o profesional del mundo de las finanzas.

¿Qué es una calculadora financiera?

Una calculadora financiera es una calculadora electrónica similar a las calculadoras tradicionales, diseñada específicamente para realizar fácilmente algunos cálculos frecuentemente usados en el mundo de las finanzas, como por ejemplo calcular el interés compuesto, el interés simple, los flujos, la amortización, etc. La calculadora financiera tiene teclas específicas diseñadas para que estos cálculos sean más rápidos y simples que en una calculadora normal.

A muchos nos produce nostalgia recordar algunos de los modelos más populares, cuyas funciones nos sirvieron (y todavía sirven) para resolver multitud de problemas financieros. Dos de ellas fueron la HP-12C de Hewlett-Packard y la Texas Instruments BA-35.

HP-12C

La HP-12C es una de las calculadoras financieras que más éxito ha tenido de la marca Hewlett-Packard. Es su producto mejor vendido, tanto por el largo tiempo que lleva a la venta, como con respecto a las unidades vendidas del catálogo de HP. Lleva en catálogo, de forma continuada, desde su introducción al mercado en 1981 y, a día de hoy, este modelo sigue siendo uno de los pocos permitidos en algunos exámenes profesionales del sector.

TI BA-35

La calculadora financiera de Texas Instruments BA-35 tenía como público objetivo a los estudiantes de finanzas y fue vendida desde 1985 hasta finales de la primera década del S.XXI. Fue un éxito de ventas en su momento, en parte porque era la más económica en relación a las funciones de que disponía.

Origen de las calculadoras financieras

Aunque la computación se fue desarrollando a lo largo de todo el S.XX, podríamos marcar el origen de las calculadoras de circuito integrado con la presentación de IBM de su máquina IBM 704, que fue la primera calculadora de circuitos integrados. En su momento, IBM la definió como “el único ordenador que puede abordar matemáticas complejas”.

Más tarde en 1968 HP sacó al mercado su calculadora de sobremesa HP-9100A. Su precio de mercado era de $5.000 de la época, lo que ajustado a la inflación viene a ser más de $35.000 actuales. Finalmente en 1972 HP lanzó su serie HP-35 que por su bajo precio de $395 fue un éxito instantáneo de ventas. Un año más tarde HP presentó la primera calculadora desarrollada específicamente para el mundo financiero, la HP-80, que era capaz de calcular entre otras cosas el interés compuesto.

calculadoras financieras

¿Para qué se utilizan las calculadoras financieras?

Las calculadoras financieras permiten calcular de forma eficiente tasas de interés, realizar conversiones, calcular intereses compuestos, y muchas cosas más. Hay que tener en cuenta que el dinero tiene un valor temporal, esto quiere decir que no es lo mismo un euro a día de hoy, que un euro en un año. Y la calculadora financiera nos puede ayudar con muchos cálculos que deben tener esto en cuenta.

Para ello, las teclas específicas que se refieren a las funciones de valor temporal del dinero suelen estar en la parte superior de la calculadora, e incluyen teclas como I (interés), N (número de pagos), o PMT (pagos). Una de las características fundamentales de las calculadoras financieras es que tienen la capacidad de almacenar en su memoria los números y resultados a medida que se van realizando los cálculos.

Las calculadoras financieras nos permiten resolver cualquiera de los elementos de una ecuación básica de valor temporal del dinero: el valor presente, el valor futuro, los pagos, el tiempo y la tasa de interés; todos ellos, cálculos necesarios en diferentes circunstancias. Si, por ejemplo, queremos saber cuánto dinero necesitamos invertir para poder disponer de 100.000€ en 10 años obteniendo un 5% de interés anual y sin añadir más capital, tendremos que calcular y despejar el valor presente. Si queremos saber cuánto dinero tendremos en 20 años si invertimos 1.000€ anuales y obtenemos un 8% de rentabilidad anual, tendremos que calcular y despejar el valor futuro. 

Aunque la tecnología actual permita dispositivos más versátiles con los que realizar multitud de cálculos complejos, las calculadoras financieras siguen siendo una alternativa muy válida y especialmente útil para resolver ecuaciones sobre el valor temporal del dinero.