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Planes de pensiones, o te decides, o deciden por ti

Planes de pensiones, o te decides, o deciden por ti

En los últimos años se vienen produciendo diversas circunstancias que hacen pensar que el futuro de las pensiones es todo menos certero. Quizás las pensiones públicas no desaparezcan como tales, pero sí que se van a producir, muy probablemente, importantes modificaciones, ante las que deberíamos estar preparados.

La famosa hucha de las pensiones, que llegó a tener más de 66.000 millones de euros en 2011, se ha quedado en apenas 5.000 con el abono de la paga extra a los pensionistas a finales de 2018. Se ha incrementado enormemente el número de pensionistas, lo que, unido a la subida de la pensión media, sitúa el gasto en pensiones en cerca de 150.000 millones de euros al año, llevándose aproximadamente un 40% de los presupuestos del Estado.

En solo 10 años, el gasto en pensiones se ha incrementado más de un 50%, y las perspectivas de futuro no son halagüeñas, puesto que, en unos años se empezará a jubilar la generación del baby boom de los años sesenta y setenta.

Ante esta situación, y más allá de medidas electoralistas a corto plazo, las soluciones que se presentan pasan, a grandes rasgos, por estas alternativas:

  • Financiar las pensiones con otros impuestos. Esto puede ser viable durante un tiempo, pero los impuestos sólo pueden sostener el sistema de pensiones hasta cierto límite.
  • Retrasar más la edad de jubilación: actualmente, lo que se cotiza sólo alcanza para unos 12 años de pensión, pero de media se viven unos 17-18 por encima de la edad de jubilación.
  • Reducir el porcentaje de lo que se cobra respecto a la base de cotización: España es uno de los países con un porcentaje más elevado, que ronda el 80%. Reducir este porcentaje supondría equilibrar el sistema, irremediablemente a base de que los jubilados cobren menos.

Por tanto, las soluciones a largo plazo pasarían por pagar más, por cobrar menos cada mes, o por cobrar menos años la pensión.

Sin embargo, algunos parecen no mostrar preocupación por el futuro en este sentido, dando por hecho que se arreglará. Muchas personas creen que tienen la pensión “asegurada”, puesto que para eso han cotizado, y tienen derecho a ello. El problema es la cuantía de la pensión que van a tener, porque eso sí que no está asegurado.

En definitiva, o decides, o deciden por ti.

 

¿Es posible que se mantengan las pensiones actuales?

En un momento en el que el debate está instalado en una visión a corto plazo, donde la cuestión es si deben aumentar en línea con el IPC o no, conviene hacerse a la idea de que las pensiones públicas, tal y como están concebidas en la actualidad en España, no son sostenibles.

El gasto en pensiones supone ya más del 40% del presupuesto del Estado, un porcentaje que se ha triplicado en poco más de 20 años. Además, la jubilación de la generación del baby boom y la esperanza de vida, cada vez más larga, podrían estirar este porcentaje hasta límites inasumibles. Ya no solo mediante cotizaciones a la Seguridad Social, como sucede hasta ahora; ni siquiera a través de impuestos complementarios. Entonces, ¿qué se puede hacer?

pensiones

La solución pasa por el ahorro privado

La llamada “privatización” de las pensiones es un debate que no les suele gustar a los políticos, ya que no se vende fácilmente. Parece que, por una parte, se limitan los recursos públicos destinados a ello, cuando, como se ha visto en las cifras comentadas anteriormente, en realidad es justo al contrario. Y que, por otra parte, hay un cambio de la responsabilidad en el aseguramiento de una vida digna para aquellos que llegan a la edad de jubilación: en vez de ser el Estado el responsable, que lo sea cada uno.

Además, se plantea la problemática de las desigualdades, ya que a algunas personas les resultará más factible ahorrar (y por lo tanto, crearse un colchón para el futuro), mientras que otras ya tienen dificultades para llegar a fin de mes, como para pensar en la jubilación.

Hoy la pensión media en España, algo superior a 1.000 euros mensuales es, en general, suficiente para vivir (aunque, según la Encuesta sobre las Pensiones y los Hábitos de Ahorro en España harían falta 1.300 euros para vivir tranquilamente en la jubilación), pero en un futuro más o menos cercano, probablemente sea insuficiente. Y para muestra, un botón: en un país avanzado como Alemania, con una pensión media superior a la española, hay más de un millón de jubilados que completa su pensión con algún trabajo complementario.

Tenemos que ser conscientes de que hay que ahorrar más para la jubilación. En España, la gran mayoría, un 81%, reconoce que debería hacerlo, pero sólo un 47% ha comenzado. El resto argumenta que no puede, o que la jubilación todavía queda muy lejos.

Pero, además, los que ya han empezado destinan poco dinero, una media del 7% de sus ingresos, el nivel más bajo de Europa. Aunque la cifra aumenta cuanto más se acerca la edad de la jubilación, deberíamos tener en cuenta la potencia del interés compuesto, y empezar a ahorrar e invertir cuanto antes.

 

En qué ahorrar

La primera alternativa pasa por los archiconocidos planes de pensiones. Es importante saber cómo funcionan, saber cuál es el más adecuado para ti y recordar que, desde 2015, ya se pueden rescatar una vez transcurridos 10 años desde que se abrieron, sin requerirse justificación alguna.

Muchos españoles se decantan también por el ladrillo o por los fondos de inversión de Bolsa y de renta fija. También puede ser interesante otra alternativa que está adquiriendo una creciente popularidad entre los ahorradores, la inversión en fondos cotizados (ETFs), un producto a medias entre las acciones y los fondos de inversión.

Lo importante, en cualquier caso, es tener un plan de ahorro e inversión, y llevarlo a cabo, para que, llegada nuestra jubilación, podamos disfrutarla con calma y tranquilidad.

 

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