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El blog de Self Bank

Las unidades del ahorro al otro lado del charco

Las unidades del ahorro al otro lado del charco

Cuantificar el ahorro personal se vuelve un poco más difícil si viajamos a Estados Unidos, no solo porque se paga en dólares y se habla en inglés, sino porque además, las unidades de medida son diferentes a las de nuestro país.

Resulta curioso que solo tres países no hayan adoptado el Sistema Internacional de Unidades; Estados Unidos, Myanmar y Liberia poco tienen en común, salvo que son los únicos en los que las unidades de medida difieren del resto del mundo

Día a día con otras unidades.

Antes de llegar a Estados Unidos, ya sea por turismo o por negocios, de sobra sabemos que la comunicación será en inglés y la moneda, el dólar americano. Pero no son los únicos cambios, cualquier medida a considerar, desde comprar en el supermercado hasta echar gasolina, requiere una conversión a las unidades que estamos acostumbrados.

Desde el punto de vista del ahorro es una dificultad añadida, puesto que para valorar si una compra se ajusta a nuestro presupuesto se necesita una doble conversión: de la unidad expresada en Estados Unidos a la que conocemos en nuestro país y de dólares a euros. Es de gran utilidad instalar aplicaciones de conversión de unidades en el teléfono y de ese modo rápidamente salir de dudas. Sin embargo, para seguir una conversación de forma fluida, sin cometer errores de interpretación, o en entornos laborales o de negociación conviene tener cierta práctica con las unidades más frecuentes.

Aunque los primeros días acudas a la calculadora o la app del teléfono constantemente, poco a poco te irás familiarizando con las nuevas unidades y con el valor aproximado en euros. No se trata de ser una calculadora humana, basta con aprender trucos y técnicas que permitan acercarnos al valor equivalente que conocemos de nuestro país:

Las unidades en Estados Unidos.

El punto y la coma.

Si alguna vez has trabajado con una hoja de cálculo hecha en Estados Unidos, sabrás bien a qué nos referimos. Algo tan simple como el punto y la coma marcan diferencias a ambos lados del charco, pues se usan justamente al contrario: donde hay coma se pone punto y viceversa. Por ejemplo: 2.153,82 en España, se escribiría 2,153.82 en Estados Unidos.

En el ejemplo anterior se podría intuir el cambio, pero en una cifra como 5,500 ¿significa 5.500 o 5,5? La interpretación da lugar a equivocaciones.

El billion que no billón.

Un billón en Estados Unidos es mil veces menos que en España:

  • 1 billón en Estados Unidos = mil millones  (1.000.000.000).
  • 1 billón en España = millón de millones (1.000.000.000.000).

También la hora, la fecha y el calendario.

La norma más común en la mayor parte de Europa es abreviar la fecha con el formato DD/MM/AA, o lo que es lo mismo, día/mes/año expresado con dos dígitos cada uno. En Estados Unidos lo más frecuente es MM/DD/AA. Y, respecto a la hora, raramente se usa el formato de 24 horas, sino que añadir AM o PM detrás es lo más habitual.

Ni siquiera los calendarios comienzan las semanas en lunes, sino en domingo, aunque –claro está– el fin de semana sigue siendo sábado y domingo.

Los que vivimos en la península estamos perfectamente acostumbrados a que en Canarias es una hora menos y aun así, cuesta imaginar que dentro del extenso territorio continental de Estados Unidos, de costa a costa haya una variación de hasta cuatro horas; y una más si saltamos hasta Hawái.

Texas, que no Brent. Galones que no litros.

En Europa el precio del combustible viene marcado por el valor del barril de Brent. No así, en Estados Unidos que lo determina el WTI (West Texas Intermediate). Ya que hablamos de combustible, en la gasolinera también nos tocará hacer cálculos si queremos comparar el precio del litro de gasolina o diésel, puesto que en vez de litros, se usan los galones.

1 galón son 3,785 litros, por lo que si estamos en una gasolinera que vende a 2.50$/galón, nos costará aproximadamente 0,55 euros/litro (1€=1,20$).

Nada de kilómetros, metros ni centímetros.

No solo en la gasolinera será necesario pensar en otras unidades. En todo lo relacionado con las medidas de longitud, incluyendo las señales de tráfico, la velocidad de los vehículos y el consumo medio de combustible. En Estados Unidos, con el sistema anglosajón de unidades de medida, las millas reemplazan el uso de los kilómetros (1mi = 1,61km). En distancias inferiores a la milla en vez de agrupar metros (por ejemplo, 500 metros) se utilizan las yardas (1yd = 0,91m) y, por supuesto, no se mide en centímetros, sino en pulgadas (1in = 2,54cm).

Las medidas de longitud afectan cuando se trata de comprar o alquilar una vivienda. No esperes encontrar un apartamento de 90 metros cuadrados, sino más bien uno de 1,000 sq ft (square feet, o pies cuadrados).

De compras en dólares y en otras unidades.

En las compras también se vuelven necesarios los cálculos. Nada de kilos, ni gramos, en el supermercado se usan libras (pounds) y onzas (ounces): 1lb = 0,45kg y 1oz = 28,34g. De modo que, cuando algo pesa menos de una libra se expresa en onzas (por ejemplo, media libra =  8 onzas).

Probablemente lo más complicado de convertir sin recurrir a la calculadora sea la temperatura, de Celsius a Fahrenheit: T (°C) = (T (°F) – 32) × 5/9. El truco válido es aproximarlo teniendo en cuenta que 32°F son 0°C y que 68°F son 20°C.