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El factor de sostenibilidad pone en peligro tu futuro financiero

El futuro de las pensiones en España es una incógnita. El envejecimiento de la población unido al elevado nivel de desempleo ha provocado que la ‘hucha de las pensiones’ se haya ido vaciando en los últimos años -ya se ha liquidado el 80%, quedan apenas 11.500 millones de euros-.

Así, España se encuentra en una encrucijada para garantizar a la población unos ingresos después de la jubilación lo suficientemente importantes como para no tener que ‘malvivir’ tras haber trabajado toda su vida. El problema añadido es que ahora vivimos más -bendito problema-. La mayor esperanza de vida ha añadido un plus de dificultad para garantizar las pensiones, aunque el Gobierno parece haber encontrado la solución.

Se trata del factor de sostenibilidad, una forma mediante la que se pretende asegurar esa pensión pública durante una jubilación más larga. Si bien este factor, que se empieza a aplicar en 2019, puede poner en riesgo el futuro financiero de los futuros pensionistas. Veámos por qué.

Cómo me afectará el factor de sostenibilidad

Este factor introduce dos nuevas variables de cálculo de las pensiones. Por un lado está el factor de equidad intergeneracional (FEI), que introduce por primera vez la esperanza de vida en el cálculo de la pensión a percibir. Este factor se revisará cada cinco años y tiene como objetivo que los nuevos jubilados puedan gozar de una pensión durante una vejez más larga en función de su cotización en sus años laborales.

¿Esto qué significa? Que se cobrará menos pensión al mes para asegurar que les dura hasta que vivan en función de esos años cotizados a la Seguridad Social. Aunque todavía no se sabe con exactitud qué porcentaje de cálculo se aplicará, se estima que para el primer año el FEI introducirá un descuento en la pensión a percibir del 0,47%.

En segundo lugar está el factor de revalorización anual (FRA) para ligar la revalorización de las pensiones al estado de las arcas públicas, de modo que solo subirán si aumentan los ingresos del sistema por encima de la tasa de crecimiento de las pensiones.

Con estos datos de partida, los dos nuevos factores de cálculo nos abocan a una menor cuantía de pensión pública, aunque durará más tiempo -o eso se espera-. Esto implica que nuestras finanzas se verán impactadas, lo que obliga a actuar con urgencia.

Plan de pensiones, al rescate

El panorama que se presenta a partir de 2019 para las pensiones hace que tengamos que pensar en un plan alternativo para poder mantener el mismo nivel de vida cuando hayamos llegado a la edad de jubilación. Esto conduce irremediablemente a completar la pensión pública con un plan privado. En este sentido, los planes de pensiones son ese complemento perfecto de cara a la jubilación.

Su principal ventaja está en el terreno fiscal, ya que las aportaciones realizadas al plan de pensiones rebajan la base imponible de la declaración de la renta, lo que reduce el importe de impuestos que hay que pagar a Hacienda o incrementan el importe de la devolución. Pero ojo, también es cierto que a la hora de rescatar el plan la base imponible aumenta, ya que se integra en ella como nuevos ingresos, lo que suele provocar un salto a un tipo marginal de cálculo de la renta superior.

Pero si esta opción no agrada al futuro pensionista, puede optar por otros instrumentos para garantizar la liquidez en la jubilación, como los seguros de vida, los planes de ahorro 5 o los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS). Igualmente, los fondos de inversión también pueden ser útiles y tienen igualmente ventajas fiscales.

Sea cual sea la forma, el propósito es no dejarlo todo para el último momento y empezar a pensar en la jubilación con la antelación suficiente para poder maniobrar a gusto y no tener que ir con prisas. Vaya, que no hay que dejar para mañana lo que se puede empezar a hacer hoy, porque el futuro de las pensiones no está garantizado.

 

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