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Día de la educación financiera 2021: decálogo para llevar mejor las finanzas

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¡Llega el día de la educación financiera! El 4 de octubre de 2021 celebramos este día, siempre una magnífica ocasión para recordar algunos aspectos que nos permiten tener unas finanzas más saneadas y saludables. En esta ocasión, a través de un sencillo decálogo.

Qué es el día de la educación financiera

El Día de la Educación Financiera forma parte del Plan de Educación Financiera proyectado por el Banco de España (BdE) y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), y comenzó a conmemorarse en 2015, ubicándose en el calendario el primer lunes de octubre.

El objetivo, tanto del Plan de Educación Financiera en general como del día en concreto, es concienciar sobre la importancia de la educación financiera para la población en general, y contribuir a través de diversas acciones a mejorarla, algo a lo que, sin duda, nos sumamos desde Singular Bank.

Decálogo para llevar mejor las finanzas

1. Ahorro

Comenzamos el decálogo por uno de los apartados fundamentales para unas finanzas equilibradas (y uno de los pilares de nuestro blog), el ahorro. Para comenzar a gestionar nuestras finanzas, lo primero que hay que hacer es no gastar más de lo que se ingresa, e ir generando un «colchón» para poder hacer frente a imprevistos.

La mejor manera de ahorrar es situarlo como prioridad en nuestras finanzas, separando previamente el dinero; como orientación, se puede comenzar con un 10% de los ingresos.

Por ejemplo, si ganamos 1.500 euros al mes, separaremos ya de inicio 150 para otra cuenta, donde no haya nada domiciliado (por ejemplo, creando una transferencia periódica). Así nos haremos a la idea de que solo disponemos de 1.350, y el fondo de emergencia irá creciendo poco a poco, sin darnos cuenta.

2. Endeudamiento

El endeudamiento es la cara opuesta del ahorro; si en determinados momentos, el dinero que tenemos no es suficiente para comprar algo o nos surge algún imprevisto, podemos recurrir al endeudamiento, pero esto supone que hay que devolverlo y con intereses.

Por ello, si estamos hablando de ahorrar e invertir, deberíamos pensar en no endeudarnos y/o en ir eliminando las deudas que tengamos, para lo cual existen diversas metodologías.

3. Presupuestos

Hemos hablado de imprevistos, pero… ¿realmente lo son? En muchos casos, son gastos que habíamos olvidado que íbamos a tener, o que tienen una periodicidad mayor (por ejemplo, el seguro del coche, que habitualmente es anual).

Realizar presupuestos de gastos (e ingresos) nos permitirá revisar cómo van a ir nuestras finanzas a lo largo del año y dónde se producen determinados «picos» de gasto (vuelta al cole, cuesta de enero, etcétera), lo que nos obligará a plantearnos cómo hacerles frente.

4. Ingresos

Solemos mirar las finanzas desde el lado de los gastos que tenemos, ya que en muchos casos los ingresos son más o menos estables, en forma de nómina; sin embargo, quizás podamos encontrar nuevas formas de generar más ingresos. Es posible que tengamos activos (una casa, un garaje…) a los que les podamos sacar un rendimiento, o que podamos invertir parte de los ahorros para obtener una rentabilidad por el dinero.

5. Inversión

Es otra de las motivaciones principales de esta web de Singular Bank. Una vez que tenemos un colchón de seguridad y cierto margen para invertir, es importante establecer diversos parámetros: qué objetivos de rentabilidad tenemos (en función del grado de aversión al riesgo de cada uno, ya que habitualmente riesgo y rentabilidad irán en el mismo sentido), a qué plazo podemos invertir, en qué vamos a invertir y qué costes tiene, etcétera.

6. Rentabilidad

A la hora de invertir buscamos una rentabilidad, es decir, que el dinero trabaje para nosotros. Esto puede suponer unos ingresos extra que complementen los principales o, incluso, unos ingresos pasivos que nos permitan vivir (por ejemplo, recibiendo dividendos, alquileres, etcétera), aunque este último caso está al alcance solo de unos pocos

Debemos analizar qué objetivos de rentabilidad tenemos y qué tipo de inversión vamos a realizar, teniendo en cuenta factores como el riesgo y la liquidez de la inversión (no es lo mismo invertir, por ejemplo, en acciones del IBEX 35, que en participaciones de una empresa que no cotiza o en pisos, activos que pueden resultar difíciles de vender en un momento dado).

7. Visión a largo plazo

Tanto a la hora de planificar las finanzas y crear presupuestos como a la hora de invertir, es importante contar con una visión a largo plazo. Como reza el dicho, las prisas no son buenas consejeras, y aunque es posible tener una rentabilidad elevada en un corto plazo de tiempo, normalmente esto va a implicar un mayor nivel de riesgo.

Además, a largo plazo, el interés compuesto jugará a nuestro favor, y si la inversión se ha elegido adecuadamente, no nos importará seguir participando en ella y que siga creciendo; como señala el famoso inversor Warren Buffett, las mejores inversiones son para siempre.

8. Consumismo

A menudo encontramos excusas para gastar, compramos por impulso o por envidia, adquiriendo cosas que no necesitamos y que incluso en muchos casos ni llegamos a usar, o lo hacemos residualmente.

El consumismo está ligado en muchos casos a épocas determinadas del año (como la Navidad, con sus regalos) o a promociones comerciales, como el Black Friday o el Día del Soltero. Para evitarlo o controlarlo, está la planificación (¿realmente íbamos a gastar en esto?), la visión a largo plazo (¿qué partido le vamos a sacar?), además del control de las emociones (en muchos casos, esa compra solo nos va a proporcionar una satisfacción momentánea).

9. Formación

Formarse en finanzas es primordial, hacerlo nos ayuda a manejar mejor nuestro dinero. También es importante empezar a formar a nuestros hijos en esta materia a una edad temprana, hay muchos conceptos económicos que pueden manejar desde pequeños.

10. Buen asesoramiento

Todo conocimiento es poco, pero no podemos abarcarlo todo, y hay facetas en las que es importante contar con un buen asesoramiento, realizado por profesionales. Hay muchos productos de inversión sofisticados, que permiten obtener interesantes rentabilidades, pero requieren de un conocimiento específico. Además, cuestiones como la construcción de un patrimonio, la preparación de la sucesión o la eficiencia fiscal necesitan de expertos en la materia para obtener el mejor resultado.

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