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El blog de SelfBank by Singular Bank

Desmontando los productos estructurados

Desmontando los productos estructurados

Quizá el término `estructurados’ no te diga mucho, pero ‘garantizados’ seguro que te resulta más familiar.  De hecho, es probable que en algún momento de tu vida te lo hayan ofrecido en la sucursal de tu banco. Si no es así, toma nota porque ahora que empiezan a vencer los `antiguos depósitos´, las redes comerciales se los ofrecen a sus clientes ante la poca rentabilidad que pagan los `nuevos depósitos´.

Esta figura consiste en juntar dos o más productos financieros en una sola estructura, de ahí su nombre. Lo más habitual es que se junten producto de renta fija + derivados. Se comercializan bajo nombres como `certificado´, `bono estructurado´, `depósito´, `fondo garantizado´ o incluso bajo la denominación de `seguro´, lo que hace que el cliente no tenga muy claro qué está contratando.

Son productos que se suelen ofrecer en la sucursal del banco, por lo que las dotes comerciales del director en el `cara a cara´ juegan un papel fundamental a la hora de convencer al cliente.

¿Qué son los productos estructurados?

Como su propio nombre indica, son productos bancarios que se estructuran en dos:

– Una parte garantizada que según el producto concreto, suele oscilar entre el 85% y el 100% del importe inicial que invertimos.

En el caso de los depósitos, en ocasiones esta parte de la inversión, que suele servir como gancho, está remunerada a un tipo de interés superior al de los depósitos tradicionales. Esta oferta tan atractiva suele aplicarse solo durante unos meses.


– Una parte variable cuyo rendimiento depende de la cotización de acciones e índices denominados activos subyacentes.

Salvo que se cumplan ciertas condiciones, su plazo pude llegar a superar los 5 o 6 años. Durante este tiempo, recuperar ese dinero antes del vencimiento conlleva una penalización.

esquema productos estructurados

Son productos muy rentables para los bancos debido a las comisiones que llevan por detrás. Los bancos suelen hablar de ellos como productos de ahorro cuando no lo son, en especial la pata variable del producto.

Suelen ser poco transparentes y de difícil comprensión incluso para profesionales del sector.

Dicho esto, hay casos en los que si los activos subyacentes (acciones e índices) llegan a cotizar a determinados niveles, el cliente claro puede obtener una rentabilidad atractiva con ellos. Sin embargo, la cantidad que ganaremos probablemente será inferior a la que hubiéramos obtenido comprando directamente esa acción o ese índice en bolsa.

No está prohibido comercializarlos, pero si es cierto que la CNMV los tiene incluidos en su lista de productos desaconsejables para el inversor minorista.

Sobre los activos subyacentes

Hemos dicho que un estructurado suele tener una parte fija y una parte variable, y esta última evoluciona en función del comportamiento de unas acciones, índices…Es habitual que las acciones de las que depende que nos paguen más o menos en la parte variable del producto, sean empresas con una alta rentabilidad por dividendo, de manera que tienen un potencial de subida más reducido. Ejemplo real: Telefónica

Otras veces la inversión se cpndiciona a que suban en bolsa todas las acciones de una cesta de empresas. No es casualidad que suelan ser muy dispares entre sí y con poca correlación entre ellas. Ejemplo real: Sanofi, Apple y Unilever.

– Sanofi: farmacéutica francesa; consumo no cíclico; denominada en euros

– Apple: tecnológica americana, denominada en dólares

– Unilever: holding de productos de consumo, británica, denominada en libras esterlinas

 Además de dedicarse a sectores muy diferenciados, los tipos de cambio les afectan de manera diferente. Por ejemplo, una subida del eurodólar a priori perjudica a Sanofi pero favorece a Apple.

Consejos

No son idóneos para cualquier perfil, por mucho que estén garantizados (en todo o en parte). En caso de que sí se ajusten a nuestro perfil de riesgo, no sería recomendable invertir en un mismo producto estructurado más de un 5% o un 6% de nuestro patrimonio.

No debes confundir la seguridad de un productos estructurado con la de un depósito de los de toda la vida; estos últimos están protegidos porel FGD (Fondo de Garantía de Depósitos), para el hipotético supuesto de que la entidad tenga problemas.

Es uno de los productos por los que mayores comisiones reciben los empleados de las sucursales bancarias donde los ofrecen. Por muy bien que te caiga, ¡no confíes ciegamente en el director de tu sucursal!

No es recomendable invertir en aquello que no se conoce. ¿Acaso sabrías analizar si Unilever (la empresa del ejemplo anterior) va a subir o a bajar en bolsa?

No olvides que en caso de que no podamos rescatar nuestro dinero durante varios años, el coste de oportunidad de esa inversión puede llegar a ser muy elevado.