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Coyuntura actual económica. Semana del 15 al 19 de marzo

Coyuntura actual económica. Semana del 15 al 19 de marzo

OCDE: Previsiones de crecimiento global al alza

La OCDE ha presentado la actualización de su escenario macroeconómico en un contexto marcado no sólo por la evolución de la pandemia y los planes de vacunación, sino también por las implicaciones de los objetivos fijados por el Gobierno de China hasta 2025 y la aprobación del nuevo paquete de estímulos fiscales de la Administración Biden de 1,9 billones de $.

En esta coyuntura, el organismo internacional ha elevado sus expectativas de crecimiento global principalmente ante los indicios crecientes de la efectividad de las vacunas y la mayor resiliencia de las principales economías al shock de la crisis sanitaria, apoyadas en el tono expansivo de las políticas monetarias y fiscales. Todo ello unido a la mejor preparación de los sistemas de salud pública y sanitarios para frenar la expansión del covid-19. Así, la OCDE prevé que el PIB mundial, tras sufrir una contracción menor a la esperada de un 3,4% en 2020, avance un 5,6% anual este año, 1,4 pp más de lo proyectado el pasado mes de diciembre. Una senda que permitiría recuperar los niveles de producción previos a la pandemia a partir del 2T de 2021, si bien condicionada al ritmo de los planes de vacunación y a las mutaciones del virus.

Esta revisión al alza del escenario macroeconómico global se explica principalmente por la mejora significativa de las expectativas de crecimiento de EEUU ante su nuevo programa de estímulos fiscales y la aceleración del proceso de vacunación de su población. En concreto, la OCDE proyecta que su producción repunte un 6,5% anual en 2021, frente al 3,7% estimado anteriormente. Una coyuntura que contrastaría con la de la Eurozona, con una recuperación más retrasada al situarse la estimación de avance de su PIB en un 3,9% anual, tan sólo 0,3 pp mayor al previsto en diciembre de 2020.

El organismo internacional constata que el mayor desplome de la producción a nivel mundial se produjo en España con una contracción del 11,0% anual en 2020, al mismo tiempo que eleva en 0,7 pp su estimación de crecimiento de este año hasta un 5,7% anual (vs. 5,0% anterior). Por su parte, respecto a su escenario macroeconómico previo del resto de principales economías de la zona monetaria europea, incrementa ligeramente el repunte del PIB de Alemania a un 3,0% anual en 2021 (+0,2 pp, 2,8% anual anterior), mientras que reduce en un rango de entre 0, 1 pp y 0,2 pp las previsiones de Francia e Italia a un 5,9% anual y un 4,1% anual, respectivamente.

Paralelamente, en Europa la OCDE también ha revisado al alza las expectativas de crecimiento de Reino Unido a un 5,1% anual (vs. 4,2% anual anterior), en su caso ante el avance del desarrollo de su plan de vacunación que contrasta con el de la UE.

A nivel global, la región Asia-Pacífico mostrará un mayor dinamismo explicado no sólo por un mejor control de la situación epidemiológica, sino también por el fuerte repunte de la producción de China e India. En concreto, el avance del PIB de la economía china se situará en un 7,8% anual en 2021, 0,2 pp menor al estimado el pasado mes de diciembre, mientras que India presentará el ritmo de crecimiento más elevado entre los países analizados por la OCDE de un 12,6% anual (vs. 7,9% anual anterior). Todo ello unido a una revisión al alza de las previsiones de las economías avanzadas de la región como Australia (4,5% vs. 3,2% anual anterior), Corea del Sur (3,3% vs. 2,8% anual anterior) y Japón (2,7% vs. 2,3% anual anterior).

Un escenario mundial marcado por la gran divergencia en la recuperación, ante la heterogeneidad tanto del impacto económico de la pandemia como de la evolución de la crisis sanitaria y el ritmo de la vacunación de la población. En este sentido, las peores perspectivas se sitúan en los países de América Latina y África ante su negativa situación epidemiológica, reducida vacunación y escaso margen de actuación de la política económica.

De ahí, la necesidad a nivel global de acelerar la producción y distribución de dosis, impulsar el avance de los planes de vacunación, aumentar la coordinación en la respuesta a la crisis sanitaria, y controlar la aparición de nuevas cepas. Unas medidas que no sólo impulsarían la senda de crecimiento, sino que también permitirán una normalización anticipada de los sectores de consumo social más afectados por las restricciones de movilidad. Por tanto, son un factor clave para reducir el riesgo de destrucción estructural del tejido empresarial y del empleo y evitar un aumento de la desigualdad. Todo ello con el objetivo de garantizar las bases de un crecimiento sólido e integrador a futuro.

Evolución divergente de la inflación en EEUU y China

Desde finales de la década de los 80, la inflación de los países de la OCDE ha mostrado una tendencia a la baja únicamente interrumpida por algunos episodios de crisis financieras, destacando la global de 2009. Entre 2010 y 2019, el promedio de inflación de este grupo de países se situó en un 1,9% anual, frente a una media de un 2,7% anual en los 10 años anteriores. Una tasa que cayó a un 1,4% anual en 2020 en una coyuntura de fuerte contracción de la actividad socioeconómica ante la crisis sanitaria.

En el caso de China, no perteneciente a la OCDE, su economía cerró el año 2020 con una tasa de inflación de un 0,2% anual en diciembre, situándose por debajo de un 1% por primera vez desde noviembre de 2009.

En este contexto, en 2021 se proyecta un repunte de los niveles de precios a nivel global tras el retroceso del año anterior a medida que se reactivan el consumo privado, las actividades sociales y la producción industrial, en un entorno marcado además por la revalorización del petróleo. Sin embargo, el ritmo de recuperación y los niveles de inflación no serán homogéneos entre las principales economías mundiales. En este sentido, esta semana se han conocido los datos de inflación de febrero en las dos mayores economías a nivel global: EEUU y China.

En el caso de la potencia asiática, la inflación se ha situado en terreno negativo por segundo mes consecutivo, lastrada principalmente por la caída de los precios de la carne de cerdo, que se habían multiplicado por cuatro desde 2018 ante la progresiva recuperación de la oferta tras el impacto de la peste porcina africana en algunas provincias chinas. En concreto, en febrero éstos se redujeron un 14,9% interanual, lo que representa una contribución negativa al índice de precios general de 0,39 pp. Así, el IPC en China descendió un 0,2% anual, moderando la caída registrada el mes anterior (-0,3%). Una evolución apoyada principalmente en el repunte de los costes de transporte y del ocio durante el periodo vacacional del Festival de Primavera, donde la movilidad de los ciudadanos se vio limitada ante las restricciones del Gobierno.

Excluyendo los precios de la energía y los alimentos, la inflación se mantuvo estable respecto al año anterior (0% interanual), tras situarse en enero en negativo por primera vez desde noviembre de 2009.

Esta evolución de los precios en China continúa reflejando la debilidad de su demanda interna, contrastando con el progresivo repunte de la inflación en EEUU. En este sentido, en un contexto de mejores perspectivas de crecimiento de la economía estadounidense ante el significativo avance de sus planes de vacunación y la ampliación de los estímulos fiscales, su tasa de inflación aumentó hasta un 1,7% anual en febrero (vs. 1,3% anual el mes anterior), continuando con la tendencia al alza iniciada el pasado mes de diciembre. Sin embargo, su incremento fue menor del proyectado por el consenso del mercado.

Por tipología de bienes, destacó nuevamente el fuerte repunte de los precios de los vehículos de segunda mano (+9,3% anual) y el tabaco (+7,0% anual), al mismo tiempo que la inflación de los alimentos alcanzó un 3,6% anual. A su vez, el sector de la energía también experimentó una significativa subida de precios (+2,4% anual vs. -7,0% anual en diciembre de 2020), fundamentalmente debido a la revalorización del gas natural y la electricidad ante el mayor consumo energético y el shock de oferta durante el temporal de frío y nieve que afectó al país a mediados de febrero. En contraste, únicamente los precios de los servicios médicos y de ropa y calzado se redujeron respecto al mismo periodo de 2020 (-2,5% y -3,6% anual, respectivamente).

Por su parte, la inflación subyacente (eliminando alimentos frescos y energía) disminuyó ligeramente a un 1,3% anual (-0,1 pp).

La tendencia al alza de la inflación en EEUU contrasta con la mayor estabilidad observada en la Eurozona, donde su variación de precios se mantuvo estable en un 0,9% anual en febrero, 0,8 pp inferior a la de la economía estadounidense.

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Autor

Economista jefe de Singular Bank. Entre 2013 y 2019 fue Directora del departamento de Economía del Círculo de Empresarios. Es Doctora en Economía por la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido coordinadora del área académica de grado y es profesora de grado y de post grado de ESIC Business & Marketing School, donde imparte clases de Teoría Económica y Análisis del Entorno Económico. Ha publicado numerosos artículos en prensa y en diferentes libros sobre cuestiones relacionadas con la sociedad de la información y aspectos sociales de la política económica, entre otros temas. Su ensayo “Europa e Internet” recibió en 2000 el Premio del Instituto de Estudios Europeos, de la Universidad San Pablo-CEU, y Telefónica. Ha sido seleccionada como directiva de la iniciativa “Women to Watch” de PWC y es miembro de su Consejo Asesor.