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Coyuntura actual económica. Semana del 13 al 17 de septiembre.

Coyuntura actual económica. Semana del 13 al 17 de septiembre.

Previsiones de crecimiento de la Eurozona

La revisión al alza del crecimiento del PIB de la Eurozona en el 2T ha confirmado el dinamismo de la recuperación económica tras la doble recesión sufrida en los tres primeros meses de este año. Según la última lectura de Eurostat, la producción de la zona monetaria europea repuntó un 2,2% respecto al trimestre anterior, 0,2 pp más de lo proyectado en su segunda estimación (2,0% trimestral), frente a la contracción de un 0,3% trimestral registrada entre enero y marzo. Un avance del PIB que, a pesar de la recuperación retrasada de la Eurozona, se situó por encima de los de EEUU y Japón de un 1,6% y un 0,5% trimestral, respectivamente.

Este significativo crecimiento estuvo apoyado por la mejora de la situación epidemiológica, el avance del proceso de inmunización y la progresiva reapertura de las actividades de consumo social. Una combinación de factores que, junto al tono expansivo de la política económica, la demanda embalsada y el repunte de la confianza del sector privado, impulsó con fuerza el consumo de los hogares. En concreto, registró un incremento de un 3,7% respecto al 1T (vs. -2,1% anterior), destacando entre sus principales Estados miembros las elevadas tasas trimestrales de un 6,5% en España y de un 5,0% en Italia, mientras que se moderó a un 1,0% en Francia. Todo ello en un contexto en el que se produjo un aumento del gasto público en la Eurozona de un 1,2% trimestral tras contraerse un 0,5% entre los meses de enero y marzo.

La positiva evolución de la economía de la zona monetaria europea durante el 2T proyecta un mayor crecimiento del esperado en este trimestre, que podría situarse en torno a un 2,0% trimestral y acelerar la recuperación de los niveles de producción previos al inicio de la pandemia a finales de este año.

Así, las mejores perspectivas económicas, junto al significativo repunte de la inflación de la Eurozona a un 3,0% anual en agosto ante las crecientes tensiones inflacionista de oferta, han apoyado la decisión del Consejo de Gobierno del BCE de moderar el ritmo de compra de activos de su programa contra la pandemia (PEPP) en la parte final del año respecto al registrado en los dos últimos trimestres. En concreto, podría reducir el importe de sus compras netas a aproximadamente 60.000 millones de € mensuales, frente al promedio de 80.000 millones de € durante el 2T. De esta forma, ha prevalecido la visión de los miembros de su Consejo y gobernadores de los bancos centrales de Austria, Países Bajos y Alemania.

Paralelamente, el BCE ha presentado su escenario macroeconómico hasta 2023, con una revisión al alza del avance del PIB de la Eurozona de 0,4 pp hasta un 5,0% anual este año (vs. 4,6% anual anterior), mientras que ha moderado su tasa de crecimiento de 2022 a un 4,6% anual (vs. 4,7% en junio).

Al mismo tiempo, el organismo monetario europeo mantiene su proyección del carácter transitorio del repunte del nivel de precios de la Eurozona, si bien prevé que la inflación se estabilice a finales de 2023 en niveles superiores a los observados antes de la Crisis Global del Coronavirus. En concreto, la inflación general media se situaría en los dos próximos años en torno a un 1,5% anual (vs. 1,2% anual en 2019) tras alcanzar previsiblemente su mayor registro desde 2012 de un 2,2% anual en el conjunto de este año (vs. 1,9% anual anterior).

No obstante, destaca el carácter estructural de parte de las actuales tensiones inflacionistas al estimar una inflación subyacente de un 1,5% anual al final del periodo analizado, 0,5 pp superior al dato previo a la pandemia de un 1,0% anual. De ahí, que será clave no sólo la duración de los actuales cuellos de botella de las cadenas de suministros, sino también la evolución de los precios de la energía tanto del petróleo como del gas natural por su protagonismo este último en el mix-energético de Europa.

De esta forma, el último trimestre de este año definirá el patrón por el que transitará la senda de crecimiento en 2022. En un escenario de previsible mayor adaptación y menor impacto en la actividad socioeconómica de la crisis sanitaria, el ritmo de avance del PIB de la Eurozona estará condicionado a:

  • La persistencia de los problemas de suministros de las cadenas de valor a nivel global, que podrían mantenerse hasta 2023.
  • La tendencia de los precios, destacando el repunte de los de la energía y el creciente porcentaje de empresas que proyectan trasladar el incremento de los costes de producción a los consumidores finales en los próximos 12 meses.
  • La evolución del mercado laboral una vez expiren los actuales esquemas de protección temporal de empleo.
  • El dinamismo del consumo de los hogares, que vendrá determinado por la confianza sobre las perspectivas fiscales, las condiciones financieras y el nivel de renta disponible, en una coyuntura marcada a corto plazo por crecientes presiones inflacionistas.  
  • La pérdida de momentum de la economía china, por su impacto en el sector exterior y en crecimiento mundial.
  • La definición del proyecto europeo ante la pérdida del liderazgo de la canciller alemana, Ángela Merkel, y tras las implicaciones geopolíticas de la retirada de EEUU y los países aliados de Afganistán.

Señales de ralentización del crecimiento económico en EEUU

La expansión de la variante delta en EEUU, reflejada en el incremento de los casos diarios de contagio y de las hospitalizaciones a niveles del pasado mes de febrero, ha elevado la precaución del sector privado. Todo ello en una coyuntura en la que se observa nuevamente un progresivo aumento del ritmo del proceso de inoculación de la población estadounidense, impulsado principalmente por la exigencia del Gobierno federal y de algunos Estados y de un número creciente de empresas a la obligatoriedad de la vacunación a sus empleados.

Una cautela que se ha trasladado al sentimiento económico de las empresas y los hogares. En este sentido, en agosto el Índice de Confianza de los Consumidores del Conference Board retrocedió significativamente 11,3 puntos hasta 113,8 puntos (vs. 125,1 anterior), su menor registro desde febrero de este año. De esta forma, revirtió su tendencia al alza ante la incertidumbre sobre el impacto de la nueva ola del coronavirus en el crecimiento, las condiciones económicas a corto plazo y las actuales presiones inflacionistas.

A su vez, también el indicador adelantado PMI compuesto IHS Markit mostró una ralentización de las expectativas del tejido empresarial al caer a 55,4 puntos, tras situarse en 59,9 puntos en julio, fundamentalmente por la moderación de los nuevos pedidos y la persistencia de la falta de suministros en las cadenas de valor.

Esta tendencia a la baja de las perspectivas del sector privado ha tenido como principal consecuencia la pérdida de dinamismo del mercado laboral estadounidense. En agosto, la creación de empleo fue de 235.000 nuevos puestos de trabajo, su menor nivel desde el pasado mes de abril y situándose significativamente por debajo de las proyecciones del consenso del mercado de en torno a 725.000 empleos.

Así, revirtió la senda al alza observada especialmente a finales del 2T en un entorno enmarcado en la mejora de la situación epidemiológica, el avance del proceso de vacunación y la reapertura de las actividades de consumo social. Un conjunto de factores que, junto al tono expansivo de la política fiscal y monetaria, favoreció entre junio y julio la generación de 2.015.000 empleos, que representa en torno a un 43% del total de puestos de trabajo creados a lo largo de este año

El menor dinamismo del mercado de trabajo en EEUU impactó especialmente en el sector servicios, registrando la menor generación de empleo desde comienzos de año con 203.000 nuevos puestos de trabajo en agosto. El repunte de la incidencia del coronavirus ante la expansión de la variante delta frenó la contratación en las actividades de ocio y alojamiento, destacando la caída del empleo en hostelería respecto al mes anterior (-42.000 empleos). Al mismo tiempo, por segundo mes consecutivo el comercio minorista registró una pérdida de puestos de trabajo de aproximadamente 29.000 frente a julio, la mayor desde el inicio de la recuperación económica.

En contraste, en agosto la creación de empleo mantuvo su tendencia al alza en servicios profesionales y empresariales (+75.000 nuevos puestos de trabajo) y en el sector transportes (+53.000) ante el incremento de la movilidad y los desplazamientos.

Por su parte, la industria manufacturera mostró cierta resiliencia al añadir el 20% del empleo total generado en agosto (+40.000 puestos de trabajo), mientras que por séptimo mes se redujo la contratación en la construcción ante el encarecimiento de los materiales y la significativa subida del precio de la vivienda en EEUU.

A pesar de la ralentización del mercado de trabajo, la tasa de desempleo cayó 0,2 pp hasta un 5,2% de la población activa, representando su menor registro desde el inicio de la Crisis Global del Coronavirus. Todo ello en una coyuntura en la que la escasez de oferta de empleo provocó que la tasa de población activa se mantuviera estable en un 61,7% y un incremento de la compensación por hora de trabajo de un 4,2% respecto a agosto de 2020. Una circunstancia que, unida al creciente porcentaje de empresas estadounidenses que proyectan aumentar los salarios en los próximos 12 meses, anticipan nuevas presiones sobre el nivel de precios de la economía estadounidense.

Estos datos han señalado no sólo la pérdida de momentum de la recuperación del mercado laboral, cuyo nivel de empleo continúa siendo 5,3 millones inferior al del inicio de la pandemia, sino también una moderación de la actividad económica. Según la estimación en tiempo real de la Reserva Federal de Atlanta, a cierre del 3T el avance del PIB de EEUU se moderaría a un 3,7% anualizado, frente a su anterior proyección de un 5,3%.

Este conjunto de factores podría retrasar el anuncio de la Fed sobre cómo se desarrollará el proceso de reducción de compras de activos hasta el mes de noviembre, con el objetivo de analizar si esta significativa ralentización de la creación de empleo es de carácter transitorio y cuál es su grado de dinamismo tras finalizar el pasado 6 de septiembre las ayudas al desempleo fijadas a raíz de la crisis sanitaria. La retirada de este estímulo fiscal afecta a aproximadamente 7,5 millones de trabajadores, lo que podría tener implicaciones en el consumo si la creación de empleo no acelera nuevamente su ritmo de recuperación en los próximos meses. A pesar de ello, se prevé que la tasa de desempleo se sitúe por debajo de un 5% de la población activa a finales de 2021.

Todo ello en un contexto en el que será clave el debate en el seno de la Reserva Federal sobre dónde fijar el objetivo de empleo pleno e inclusivo. En este sentido,desde 1980 el peso de los salarios en el PIB estadounidense ha retrocedido, frente al crecimiento del de los beneficios empresariales hasta representar en torno a un 11,0% del PIB (vs. 8,5%). 

Paralelamente, septiembre será un mes determinante también en el ámbito fiscal por sus implicaciones en el avance del PIB. El Congreso de los EEUU aprobará el nuevo plan de infraestructuras, a la espera de las negociaciones sobre la cuantía final y los términos del programa American Job Act, que determinarán si finalmente se aprueba la agenda económica presentada por la Administración Biden por un total de 4 billones de $. Un hecho que se une al necesario acuerdo sobre la ampliación del techo de gasto que evite el cierre de la Administración federal, lo que podría afectar a la confianza de los agentes privados y aumentar los costes de los préstamos a corto plazo. Ambas negociaciones fijarán tanto el grado de expansión de la política fiscal como la senda presupuestaria de la economía estadounidense, con un déficit público que podría alcanzar este año en torno a un 14% del PIB, en línea con su nivel de 2020 (-13,7% del PIB según el FMI).

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Autor

Economista jefe de Singular Bank. Entre 2013 y 2019 fue Directora del departamento de Economía del Círculo de Empresarios. Es Doctora en Economía por la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido coordinadora del área académica de grado y es profesora de grado y de post grado de ESIC Business & Marketing School, donde imparte clases de Teoría Económica y Análisis del Entorno Económico. Ha publicado numerosos artículos en prensa y en diferentes libros sobre cuestiones relacionadas con la sociedad de la información y aspectos sociales de la política económica, entre otros temas. Su ensayo “Europa e Internet” recibió en 2000 el Premio del Instituto de Estudios Europeos, de la Universidad San Pablo-CEU, y Telefónica. Ha sido seleccionada como directiva de la iniciativa “Women to Watch” de PWC y es miembro de su Consejo Asesor.