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Coyuntura actual económica. Semana del 12 al 16 de abril

Coyuntura actual económica. Semana del 12 al 16 de abril

Signos de ligera recuperación del mercado laboral español

El mercado laboral español continúa registrando las mayores tasas de desempleo entre los países miembros de la Eurozona y de la UE, una situación que se ha agravado desde la disrupción de la pandemia. Según los últimos datos de Eurostat, en febrero la tasa de paro en España alcanzó un 16,1% de la población activa, duplicando el promedio registrado en la UE (7,5%) y la zona monetaria (8,3%). A su vez, la ratio de desempleo entre los trabajadores menores de 25 años alcanzó un 39,6% (vs. 17,3% promedio en la Eurozona), 8 pp superior a la de Italia y 20,4 pp por encima de la de Francia.

En este contexto, la gradual relajación de las restricciones de movilidad de la población tras la tercera ola de contagios de covid-19 ha favorecido una progresiva reactivación de la actividad socioeconómica que se ha trasladado al mercado laboral. En marzo, el paro registrado en España disminuyó por primera vez en los últimos cinco meses, situándose por debajo de los 4 millones de personas (3.949.640). En concreto, descendió un 1,48% mensual (-59.149 personas), su mayor retroceso desde julio de 2020.

Por sectores, un 90% de la reducción del paro registrado en el último mes se concentró en servicios (-53.686 personas; -1,89%), el sector más afectado por las medidas de distanciamiento social. Asimismo, también fueron significativos los descensos en construcción (-2,46% mensual) e industria (-1,16% mensual). En contraste, aumentó el desempleo en agricultura (+1,24% mensual) y en el colectivo de desempleados sin empleo anterior (+1,00%).

En el segmento de menores de 25 años el paro descendió un 2,35% respecto a febrero (-8.610 personas).

En comparación con marzo de 2020, primer mes en el que se recogió parcialmente el impacto de la pandemia tras declararse el estado de alarma, el paro registrado aumentó un 11,31% interanual. Según el Ministerio de Trabajo, en los últimos 12 meses el número de desempleados se ha incrementado en 401.328 personas.

Estas cifras de paro registrado no contabilizan los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs), que en marzo afectaban a 743.628 trabajadores, equivalente a un 5,19% del total de afiliados en el régimen general. Desde febrero de 2020, se ha registrado un descenso de 115.913 personas acogidas a este esquema de protección temporal de empleo.

El sector servicios continúa concentrando el mayor porcentaje de trabajadores en ERTE, destacando los subsectores de agencias de viajes (60,5% de sus empleados), servicios de alojamiento (56,7%), actividades de juegos de azar (42,7%) y transporte aéreo (42,1%).

A nivel geográfico también se observa una significativa concentración de los ERTEs en las zonas con mayor actividad turística: Las Palmas (15,75% de sus afiliados), Santa Cruz de Tenerife (12,5%) y Baleares (10,6%). En contraste, la provincia de España con menor porcentaje de trabajadores en ERTE es Guadalajara (2,3%).

Esta evolución del paro registrado se enmarca en una coyuntura en la que la afiliación a la Seguridad Social también muestra signos de una moderada recuperación, manteniéndose aún por debajo de sus registros pre-pandemia. El número medio de trabajadores afiliados registró en marzo un ligero descenso de un 0,45% respecto al mismo periodo de 2020, lo que representa en torno a 85.000 cotizantes menos (vs. -2,08% interanual en febrero).

Una tendencia que podría verse lastrada este mes de abril ante el endurecimiento de las restricciones de movilidad de la población para limitar los desplazamientos en el periodo vacacional de Semana Santa. Todo ello en un contexto en el que el Gobierno ha revisado a la baja la previsión de crecimiento de la economía española a un 6,5% anual en 2021 (frente al 7,2% anterior), situando la tasa de desempleo en un 15,2% de la población activa a finales de este año.

FMI: nueva revisión al alza del crecimiento económico global en 2021

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado la segunda actualización de su escenario económico en este año en una coyuntura marcada por la incertidumbre asociada al patrón de evolución de la pandemia y al desarrollo heterogéneo de los planes de vacunación a nivel global. Sin embargo, la adaptación parcial de la actividad socioeconómica a las restricciones de movilidad, la ampliación de los estímulos fiscales, especialmente en EEUU, y los avances científicos en torno al control de la crisis sanitaria constituyen factores clave para elevar las perspectivas de crecimiento global en 2021 y 2022.

El organismo internacional proyecta un avance del PIB mundial de un 6,0% anual en 2021, 0,5 pp superior al estimado el pasado mes de enero (5,5% anual), y de un 4,4% anual en 2022 (vs. 4,2% anual anterior). Así, la economía global registraría este año la tasa de crecimiento más elevada desde 1980, tras sufrir en 2020 la mayor contracción en tiempos de paz desde la Gran Depresión de un 3,3% anual. El FMI destaca que el tono expansivo de la política económica ha sido esencial para reducir el impacto de la crisis del covid-19 ya que, en ausencia de los estímulos fiscales y monetarios excepcionales adoptados por gobiernos y bancos centrales, la caída de la producción podría haber sido tres veces superior. 

Esta revisión al alza de las expectativas de crecimiento se apoya principalmente en las mejores perspectivas de las economías avanzadas. Destaca especialmente EEUU con un repunte de su PIB de un 6,4% anual en 2021, frente al 5,1% anual estimado anteriormente, ante el avance de su plan de vacunación y la ampliación de los estímulos fiscales. Por su parte, la Eurozona registraría un incremento de su producción de un 4,4% anual este año, 0,2 pp superior al previsto el pasado mes de enero, aunque 0,8 pp inferior al proyectado en octubre de 2020. Una revisión que vendría apoyada no sólo por el avance esperado del proceso de inmunización de su población este trimestre, sino también por el comienzo de la recepción de los fondos del plan Next Generation EU y el mayor dinamismo de su sector exterior.

Sin embargo, las previsiones del FMI confirman la recuperación a dos velocidades de los principales miembros de la zona monetaria europea. En este sentido, a pesar de que España, junto a EEUU, registraría el mayor repunte del PIB entre los países de la Eurozona y de las economías avanzadas, no alcanzará sus niveles previos de producción hasta 2023. Una situación que contrasta con la proyectada en Francia y Alemania a finales de este año, explicada por la mayor contracción sufrida por la economía española en 2020 (-10,8% anual) y el menor apoyo fiscal, entre otros factores.

En su conjunto las economías avanzadas registrarían una tasa de crecimiento medio de un 5,1% anual en 2021, situándose por debajo el avance proyectado en Japón (3,3%), Alemania (3,6%) e Italia (4,2%).

A su vez, entre las economías emergentes destaca no sólo el crecimiento esperado de China de un 8,4% anual en 2021, sino también la significativa revisión al alza de 1,4 pp del avance del PIB de India a un 12,5% anual. Unas estimaciones que confirman las mejores expectativas a nivel global a medio plazo de la región asiática con un incremento de la producción promedio de un 8,6% anual este año y de un 6,0% anual en 2022, frente al proyectado en América Latina y en África.

Ante esta recuperación económica divergente e incompleta se proyecta que en 2024 la economía mundial se sitúe un 3% por debajo del nivel de producción previsto antes de la disrupción de la pandemia. En este sentido, el FMI estima que en torno a 95 millones de personas en el mundo habrían caído en la extrema pobreza en 2020, revirtiendo la tendencia observada en las últimas dos décadas. De ahí, la importancia de asegurar una senda de crecimiento sostenible y resiliente a futuro que reduzca el riesgo del aumento de la desigualdad, las tensiones sociales y el deterioro de la confianza en las instituciones.  

Todo ello unido a que el escenario actual presenta retos relacionados no sólo con el control de la crisis sanitaria y el desarrollo de los planes de vacunación a nivel global, sino también con la evolución de las condiciones financieras y de las materias primas, la eficacia de la política económica para evitar mayores daños estructurales y la capacidad de adaptación del tejido productivo y la economía al nuevo entorno. Por ello, a corto plazo será clave acelerar el ritmo de inmunización de la población, mantener el apoyo fiscal y el tono acomodaticio de la política monetaria y controlar la estabilidad financiera.

Al mismo tiempo, con visión de largo plazo es necesario diseñar reformas que permitan impulsar la productividad, mejorar la eficiencia de la política económica, acelerar la transición energética y reducir los niveles de endeudamiento público, que se mantendrán en niveles históricos en los próximos cinco años.  

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Autor

Economista jefe de Singular Bank. Entre 2013 y 2019 fue Directora del departamento de Economía del Círculo de Empresarios. Es Doctora en Economía por la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido coordinadora del área académica de grado y es profesora de grado y de post grado de ESIC Business & Marketing School, donde imparte clases de Teoría Económica y Análisis del Entorno Económico. Ha publicado numerosos artículos en prensa y en diferentes libros sobre cuestiones relacionadas con la sociedad de la información y aspectos sociales de la política económica, entre otros temas. Su ensayo “Europa e Internet” recibió en 2000 el Premio del Instituto de Estudios Europeos, de la Universidad San Pablo-CEU, y Telefónica. Ha sido seleccionada como directiva de la iniciativa “Women to Watch” de PWC y es miembro de su Consejo Asesor.