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Contratos de mantenimiento en el hogar, ¿un gasto innecesario?

En su momento ya hablamos de cómo teníamos que plantearnos los gastos en seguros, como un gasto sin más o como una inversión en seguridad. Ahora vamos a analizar los contratos de mantenimiento del hogar.

Seguro que las compañías de servicios o profesionales que nos han hecho un trabajo en algún momento nos han ofrecido este servicio. Ahora, incluso el banco o la aseguradora lo ofrece como un extra, pero realmente ¿vale la pena contratarlo?

Los clásicos: gas, luz…

Hace años, este servicio no solían ofrecerlo las compañías directamente, o al menos no de forma tan persistente y generalizada como en la actualidad.

Normalmente, para incentivar su contratación suelen ir ligados a descuentos temporales (generalmente un año) en la cuota del propio servicio de mantenimiento, además de promociones especiales en las tarifas del gas y de la luz (bien en el fijo, bien en el importe consumido).

Gas

Antes de entrar en el servicio de mantenimiento, es importante saber que cada cinco años es obligatoria una revisión de la instalación por parte de la distribuidora y que cada año, aquellos que tengan caldera, deberían revisarla; en este caso podemos escoger nosotros con quién hacerla.


La realidad es que mucha gente no hace esta revisión obligatoria, al menos no cada año. Pero una cosa es la revisión y otra es el servicio de mantenimiento.



En el servicio de mantenimiento hay varios packs. Todos ellos tienen en común que cubren el desplazamiento del técnico y una revisión anual. El coste oscila entre 5€ y más de 20€ en aquellos packs que incluyen la caldera e incluso una franquicia de 300€ en piezas para gastar.

Es importante saber que las empresas no tienen técnicos propios. Lo que hacen es subcontratar el servicio con fontaneros próximos a nuestro domicilio, que a su vez ofrecen el mismo servicio por su cuenta. La ventaja de hacerlo con la propia compañía es que podemos domiciliarlo con el recibo y pagarlo en cómodos plazos.

Caldera

Si hay un servicio de mantenimiento por antonomasia es el de la caldera, del que todo el mundo se acuerda con la llegada del invierno. En este caso, tenemos tres opciones. Como hemos dicho en el punto anterior, contratarlo con la compañía del gas, con un tercero, o bien hacerlo con el propio servicio técnico de la marca de la caldera. Mucha gente opta por esta última opción porque ofrece mejores garantías pese a ser el coste algo superior a los dos anteriores.

Luz

Hace pocos años que las eléctricas han empezado a ofertar este servicio. Realmente es poco frecuente que tengamos una avería en la instalación eléctrica, y hay que valorar que si se interrumpe el servicio de luz, aunque sea en una estancia del domicilio, la mayoría de seguros del hogar ofrecen una reparación para subsanar el servicio, por eso es importante que revises tu póliza para evitar duplicidades. En ese caso, no parece que sea muy recomendable contratarlo para la mayoría de usuarios.

Aire acondicionado

Complementario al anterior, muchas empresas ofrecen el servicio de reparación y mantenimiento del aire acondicionado, que sería el equivalente veraniego al servicio de las calderas. Aunque es mucho menos frecuente que haya averías, porque también su vida útil suele ser muy inferior a la vida útil media que tiene una caldera.

Electrodomésticos gama blanca

Como novedad, algunas compañías, e incluso seguros ofrecen el servicio de reparación de nuestros electrodomésticos de gama blanca (frigoríficos, lavadoras, secadoras, lavavajillas, …).

En el caso de los seguros, a veces se ofrece como extra por pocos euros anuales,  y puede interesarle sobre todo a aquellos usuarios cuyos electrodomésticos tengan más años de uso y por tanto sea probable que sufran una avería.

El “manitas” en casa

El último contrato que se está ofertando a particulares es un servicio de mantenimiento de “chapuzas”, es decir, profesionales que vendrían a hacer pequeños arreglos a nuestra casa. Si no somos muy manitas, o no queremos dedicar tiempo a ello, por una cantidad razonable igual podemos concentrar esas pequeñas cosillas en una intervención (una cortina, un grifo, un pomo que cierra mal, una persiana, etc. ). Es la última moda en seguros como complemento o incluso se llega a ofertar gratis.

Conclusiones

Como vemos, hay muchas tipologías de contratos de mantenimiento, y al final estamos comprando seguridad. Para todos ellos, podemos decir que normalmente si tenemos productos con escasos años de vida, no debería contratarse mantenimiento mientras tengamos la garantía del fabricante vigente, porque estaríamos cubiertos con ello.

Para el resto, dependerá de si preferimos pagar una cuota anual que nos ofrezca la tranquilidad de poder llamar a un profesional en caso de incidencia (con el riesgo de pasar muchos años pagando sin disfrutar de ningún servicio), o por el contrario, preferimos buscar nosotros al profesional de confianza y pagar sólo el servicio efectivamente utilizado cuando realmente lo necesitemos.


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