El blog de SelfBank by Singular Bank

Aprende a ser tu propio gestor financiero

Pensive businessman calculates taxes at desk in office

En el siglo XXI acudir al banco y preguntar al gestor dónde invertir nuestros ahorros ya no es suficiente. A día de hoy la información financiera fluye por muchos canales, por lo que la asesoría de un experto, aunque a veces es necesaria, no es la única tarea del ahorrador que quiere sacar la máxima rentabilidad a su dinero: aprende a ser tu propio gestor financiero.

Aunque ya existen asociaciones como la EFPA, que tratan de autorregular el sector y acreditar expertos en asesoría financiera, en España lo habitual sigue siendo acudir al banco y consultar a nuestro gestor. No sucede así en otros países europeos, ni en Estados Unidos, donde la figura del asesor financiero independiente está mucho más extendida.

Pero hoy en el blog de Self Bank proponemos otra cosa: que el ahorrador se convierta en su propio gestor financiero. Porque esta actividad no consiste en tener conocimientos de mercados, bolsa, ni productos financieros complejos, sino en estar medianamente informados, tener conciencia ahorradora, conocer nuestro perfil de riesgo, elegir dónde invertir y darle tiempo a la inversión. ¡Vamos a ello!

Cuánto dinero necesito tener ahorrado para empezar

Hay productos que requieren una cantidad mínima para ser contratados: basta con leer sus especificaciones para saber si llegamos a esa cantidad. Sin embargo, la inversión en sí misma no conoce de mínimos.

Es frecuente – y erróneo – asociar la idea de invertir con la de manejar grandes sumas de dinero. También hay quien habla de invertir y tan solo piensa en la bolsa. No seamos estrechos de mente y, en vez de eso, miremos la inversión como una actividad más amplia: destinar nuestro dinero a educación, a un negocio, a crear una empresa, eso también es invertir y, de una forma más o menos directa, más o menos cercana en el tiempo, al final siempre veremos el resultado económico.

Tampoco debemos pensar exclusivamente en inversión de recursos económicos, pues nuestro tiempo también es un activo muy valioso; saber invertirlo nos va a permitir aumentar nuestros ingresos en el futuro. De hecho, es lo primero que podemos invertir: en leer artículos de economía, buscar consejo, planificarnos y empezar a guardar unos euros en nuestra cuenta corriente a final de mes.

Cuál es mi perfil de riesgo

Una vez que estamos inmersos en nuestro plan de ahorro, el siguiente paso es reinyectar ese excedente económico en algún producto de inversión que haga crecer nuestro dinero. Para elegir entre el abanico de posibilidades disponibles, el punto de partida es conocer cuánto nos queremos arriesgar.

Ya sabemos que a mayor riesgo, mayor rentabilidad. Por tanto, se trata de determinar en qué nivel de riesgo nos sentimos cómodos para invertir, en función de cuánta rentabilidad esperamos obtener. Este nivel varía según el momento en el que nos encontremos y nuestras circunstancias personales. Por muchos cuestionarios que nos hagan cumplimentar, el perfil de riesgo es un concepto amplio y subjetivo.

Lo más útil es ser capaces de ubicarnos en la siguiente escala:

conservador – equilibrado – agresivo

o

en una escala numérica del 1 al 6, donde 1 es el menor riesgo y 6 es el mayor riesgo

Las siguientes preguntas nos ayudarán a calcularlo:

Qué productos financieros me pueden interesar

Ya que sabemos nuestro perfil de riesgo, las opciones se reducen a aquellas que se ajustan mejor: conservadora, equilibrada o arriesgada. Y en ese orden señalamos varios productos financieros:

Cómo elegir productos financieros

 

Ser nuestro propio gestor financiero no significa renunciar a la ayuda de un gestor experto, sino en mirar la inversión desde un punto de vista más elevado, más amplio, tomando conciencia de que nuestra forma de actuar va a ser el factor determinante de la inversión, y no solo la recomendación que nos haga el gestor del banco.

La información disponible en Internet es abundante, tan solo se trata de analizarla, asimilarla y ser capaces de valorar lo que ofrecen los diferentes bancos, sin apresurarnos en la toma de decisiones ya que cualquier error probablemente nos supondrá un disgusto económico.

Los consejos de nuestro entorno más cercano, amigos y familiares son una buena fuente de inspiración. El asesor financiero también querrá ayudarnos con el producto que mejor crea conveniente para nuestras necesidades. Su consejo es muy válido, ¿pero por qué no pensar en otro banco u otro gestor y tener una segunda, o tercera opinión?

A fin de cuentas, ni el gestor ni el amigo está arriesgando su dinero, entonces ¿vamos a dejar la decisión completamente en manos de otros?

Cuánto tiempo le tengo que dar a mi inversión para que sea rentable

Con la tranquilidad de que no nos hemos precipitado y de que hemos razonado la mejor inversión para nuestros ahorros, ya solo se trata de esperar a que el árbol sembrado dé sus frutos. Ahora el seguimiento de la inversión se vuelve una tarea necesaria. No se trata de regar y podar el árbol cada día, sino de comprobar que sigue creciendo y que la fruta empieza a brotar cuando esperábamos.

Dicho de otra forma, no se trata de preocuparse en exceso si temporalmente nuestro fondo ha perdido valor, ni de volvernos locos si está creciendo, tan solo de revisar periódicamente nuestras inversiones y comprobar que, conforme nos acercamos a la fecha límite que nos habíamos fijado, los rendimientos se aproximan a lo esperado.

Salir de la versión móvil