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Actualización de las perspectivas económicas de la OCDE

Actualización de las perspectivas económicas de la OCDE

Tras el desplome sin precedentes de la economía global sufrido en el primer semestre de este año ante la disrupción de la pandemia, la producción a nivel mundial ha iniciado una senda de recuperación apoyada en la progresiva reactivación de la actividad socioeconómica y los estímulos fiscales y monetarios adoptados por gobiernos y bancos centrales. Sin embargo, su ritmo de avance ha perdido dinamismo en la última parte del 3T ante el repunte de casos de contagio diarios de Covid-19 y la adopción de nuevas medidas de distanciamiento social y movilidad, que se prologarán más allá de lo previsto inicialmente.

La economía mundial sigue inmersa en una coyuntura marcada por la incertidumbre y en la que las perspectivas de crecimiento están condicionadas a múltiples factores como la evolución y duración de la pandemia, la eficacia de las medidas sanitarias, la confianza del sector privado (familias y empresas) y la eficiencia de la política económica para minimizar la destrucción de empleo y de tejido empresarial. En concreto, crece el riesgo de insolvencias en los sectores de consumo social(transporte, turismo, hostelería u ocio), más afectados por las medidas asociadas al control de la crisis sanitaria, lo que podría provocar una pérdida de empleo a gran escala y aumentar los niveles de desigualdad, especialmente en las economías emergentes. Todo ello en un escenario en el que repuntan las tensiones comerciales y geopolíticas con China, al mismo tiempo que la UE afronta las negociaciones del Brexit y EEUU las elecciones presidenciales de noviembre.

En este contexto, la OCDE ha presentado la actualización de sus perspectivas económicas, en las que se confirma no sólo el riesgo de una recuperación divergente tanto a nivel regional como sectorial, sino también una contracción menor de la producción mundial a la estimada en su escenario base del pasado mes de junio. En concreto, el organismo internacional proyecta que la contracción del PIB mundial se sitúe en un 4,5% anual en 2020, frente al 6% anual previsto anteriormente. Sin embargo, rebaja en 0,2 pp el crecimiento estimado en 2021 hasta un 5% anual (vs. 5,2% en junio de 2020). Una coyuntura económica que podría acelerar su ritmo de avance si se reducen los riesgos asociados a la crisis sanitaria, tanto por su patrón de evolución epidemiológica como por el desarrollo de tratamientos y vacunas contra el Covid-19.

La mejora de las expectativas económicas globales se apoya en la senda de crecimiento que presenta China, en el patrón de recuperación por encima de lo esperado en EEUU y la Eurozona y en los estímulos fiscales implementados a nivel nacional. Así, entre las proyecciones realizadas por la OCDE en 2020 destacan:

  • China será la única economía del G20 que registraría un avance de su PIB de un 1,8% anual, frente a la contracción prevista en junio de un 2,6% anual. En contraste, India sufriría un desplome de su producción de un 10,2% anual en 2020, 6,5 pp superior a la prevista en junio.
  • Entre las economías avanzadas, la mayor revisión a la baja de la caída de la producción se registraría en EEUU, donde se proyecta que alcance un 3,8% anual, 3,5 pp inferior a su anterior estimación (-7,3% anual). Por su parte, en Japón la OCDE solamente reduce el retroceso de su PIB en 0,2 pp hasta un 5,8% anual (vs. 6% anual en junio).
  • En la Eurozona la contracción del PIB se situaría en un 7,9% anual, frente a la prevista en junio de un 9,1% anual, al mismo tiempo que mejora sus proyecciones para Italia, Francia y Alemania, en su caso con una caída de la producción de un 5,4% anual (vs. -6,6% anual anterior). Para España el organismo internacional no ha presentado la actualización de sus previsiones (-11,1% anual en junio).
  • La economía de Reino Unido registraría una caída de su PIB de un 10,1% anual, inferior a la prevista en junio de un 11,5% anual, condicionada al escenario final de salida de la UE.
  • Además de la India, el deterioro de las expectativas económicas se concentra en las economías emergentes, destacando la revisión al alza de la contracción del PIB de Sudáfrica hasta un 11,5% anual (vs. -7,5% anual anterior) y de México hasta 10,2% anual (vs. -7,5% anual en junio). Una coyuntura que diverge de la de Brasil con una caída de la producción que se reduce en 0,9 pp a un 6,5% anual.

En 2021, la OCDE prevé que la economía mundial, apoyada en una tasa de crecimiento de un 5% anual, alcance sus niveles de producción previos a la crisis del Covid-19, destacando un mayor dinamismo en el avance del PIB del conjunto del G20 (+5,7% anual) ante el significativo repunte de la producción estimada en India (+10,7% anual), China (+8,0%) y Reino Unido (+7,6%). No obstante, en el caso de la economía británica éste no permitiría recuperar los niveles de actividad pre-pandemia hasta 2022.

Por su parte, EEUU registraría un crecimiento de un 4% anual, y la Eurozona de un 5,1% anual, situándose por encima el avance del PIB de Francia e Italia (5,8% anual y 5,4% anual, respectivamente). Por su parte, Alemania alcanzaría un 4,6% anual. Paralelamente, entre las economías avanzadas el menor repunte de la actividad se produciría en Japón con una tasa de crecimiento de un 1,5% anual, la segunda menor tras Sudáfrica (1,4% anual) entre los países del G20.

Ante este escenario, en el que aumenta el riesgo de heterogeneidad en el ritmo de recuperación entre los Estados miembros de la OCDE, será clave mantener el tono expansivo de la política económica, centrando los estímulos fiscales no sólo en medidas orientadas a proteger el empleo y el tejido empresarial, sino también en el desarrollo de políticas activas de empleo, la formación de trabajadores con menor nivel de cualificación y la transición de las empresas a nuevos ámbitos y actividades en expansión. En este sentido, el apoyo al tejido empresarial debe estar centrado en su proceso de digitalización y en los productos y servicios que la sociedad demandará a futuro, en un escenario global marcado tanto por transformaciones sociales, geopolíticas y tecnológicas, como por riesgos sanitarios y medioambientales. Así, los planes de recuperación nacionales no sólo deben garantizar la consecución de un crecimiento sostenible, resiliente e integrador, sino también dar un mayor protagonismo a las medidas contra el cambio climático, para lo que será esencial aumentar la inversión en energía, infraestructuras, transporte y viviendas sostenibles.

Todo ello en un contexto en que la cooperación internacional debería ganar peso para lograr el control de la pandemia, mantener las fronteras abiertas y el libre comercio y reforzar el ritmo de recuperación económica a nivel global.

Evolución del mercado inmobiliario en España

La crisis sanitaria del Covid-19 ha profundizado la ralentización del mercado inmobiliario, un sector que, a pesar de que haber reducido su peso en la última década tras el boom inmobiliario, mantiene un importante papel en nuestra economía tanto en términos de producción, inversión y empleo. Enel 2T de 2020 la inversión residencial representaba un 5,5% del PIB (vs. 11,5% promedio en el periodo 2005-2007), al mismo tiempo que el sector de la construcción generó 1,2 millones de puestos de trabajo, equivalente a un 6,3% del empleo total en España.

En una coyuntura en la que el PIB se contrajo un 22,1% interanual en el 2T, la incertidumbre de los agentes sobre el impacto económico final de la pandemia, el deterioro del mercado laboral y la destrucción de tejido empresarial, entre otros factores, están ejerciendo un significativo efecto negativo sobre el sector de la construcción.

Desde el punto de vista de la demanda, la paralización de la actividad socioeconómica ante la disrupción de la pandemia y la declaración del estado de alarma a mediados del mes de marzo provocó la mayor contracción de la compraventa de viviendas de la actual serie histórica desde 2007. Tras reducirse las operaciones más de un 20% mensual en los dos primeros meses de confinamiento, en mayo el volumen de transacciones se situó un 53,7% por debajo de su nivel del mismo periodo de 2019

El inicio de la recuperación en mayo ante la progresiva eliminación de las restricciones de movilidad ha continuado en el mes de julio (último dato disponible). Según el Colegio de Registradores a partir de las inscripciones en el Registro de la Propiedad, la compraventa de viviendas repuntó un 20% en julio respecto al mes anterior (+5.433 operaciones).

Esta evolución se ha apoyado en la reactivación tanto del mercado de vivienda nueva (+24,7% mensual) como especialmente de segunda mano (+18,8% mensual), que tras la crisis inmobiliaria de 2008-2013 ha ido ganando peso y actualmente representa en torno a un 80% del total de operaciones (vs. 50% en 2009).

PorComunidades Autónomas (CCAA), los retrocesos más acusados se produjeron en Canarias y Baleares (-54,8% interanual y -42,9%, respectivamente), seguidas de Madrid (-41,1%). En contraste, País Vasco fue la única región donde las transacciones se incrementaron respecto a julio de 2019 (+14,7%), tras registrar dos meses consecutivos de significativos avances mensuales. Respecto a marzo, además de País Vasco, actualmente otras tres CCAA han superado sus niveles pre-pandemia: La Rioja, Asturias y Extremadura.

Esta contracción del mercado inmobiliario también se ha reflejado en la evolución de los precios de la vivienda, que han acelerado su tendencia a la baja iniciada en 2019. En concreto, hasta junio de 2020 el incremento del Índice de Precios de Vivienda (IPV) disminuyó 1,1 pp hasta un 2,1% anual, su menor tasa desde el primer trimestre de 2015 (1,5%).

Por tipo de vivienda, la mayor desaceleración se produjo en las viviendas nuevas (-1,9 pp), si bien sus precios aumentaron un 4,1% anual en el 2T, 2,4 pp por encima de la revalorización de las viviendas de segunda mano (+1,8% anual)

Las CCAA donde se registraron los mayores incrementos de precios de la vivienda en el 2T fueron Melilla (+4,9% interanual), Islas Baleares (+4,6%) y Asturias (+3,8%), mientras que fueron más moderados en Canarias (+0,6%), Navarra (+1,2%), Cantabria y Extremadura (+1,3% en ambos casos).

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Autor

Economista jefe de Singular Bank. Entre 2013 y 2019 fue Directora del departamento de Economía del Círculo de Empresarios. Es Doctora en Economía por la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido coordinadora del área académica de grado y es profesora de grado y de post grado de ESIC Business & Marketing School, donde imparte clases de Teoría Económica y Análisis del Entorno Económico. Ha publicado numerosos artículos en prensa y en diferentes libros sobre cuestiones relacionadas con la sociedad de la información y aspectos sociales de la política económica, entre otros temas. Su ensayo “Europa e Internet” recibió en 2000 el Premio del Instituto de Estudios Europeos, de la Universidad San Pablo-CEU, y Telefónica. Ha sido seleccionada como directiva de la iniciativa “Women to Watch” de PWC y es miembro de su Consejo Asesor.