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Los CFDs: Entre las acciones y los futuros

Los CFDs: Entre las acciones y los futuros

Desde hace unos años, los denominados productos derivados han adquirido una gran popularidad entre los inversores particulares debido a las grandes posibilidades de operatividad que ofrecen y del contexto favorable de los mercados en los últimos años.

Cuando nos referimos a productos derivados solemos referirnos fundamentalmente a opciones y futuros, pero la realidad es que existe una mayor gama de productos que pueden ser alternativa a los derivados tradicionales.

Uno de estos productos derivados alternativos a los futuros financieros son los CFD. Los CFD (contrato por diferencias) fueron creados en el Reino Unido en los años 50, y son un producto financiero en cuyos contratos se intercambia la diferencia de precio de un subyacente en el momento de la apertura del contrato y el precio de dicho subyacente en el momento de cierre. Existen CFDs sobre acciones, bonos, materias primas, índices e incluso tipos de interés.

El desarrollo de la comercialización de los CFDs entre los inversores minoristas es muy reciente, y surge como alternativa a la imposibilidad de muchos inversores particulares de poder acceder a operar con futuros debido a las mayores garantías a aportar que éstos exigen.

La principal diferencia entre los CFDs y los futuros financieros es que los primeros son productos OTC (Over the Counter) y por lo tanto no cotizan en un mercado organizado (regulado). De este modo, a diferencia de los futuros, en los CFD no existe una cámara de compensación que vele por los intereses de las partes si una de ellas no cumple con lo pactado.

Al igual que los futuros, los CFD son un producto apalancado, lo que significa que podemos comprar o vender contratos de CFDs (denominados lotes) por un importe superior a la cantidad de dinero de la que realmente disponemos; el resto nos lo prestará el bróker.

Así, dependiendo del operador con el que trabajemos, podremos apalancarnos en diferentes niveles (1:25, 1:50, 1:100…). Si, por ejemplo, optamos por un apalancamiento 1:25, esto significa que para operar con 25.000€ bastará con que pongamos 1.000€ de nuestro bolsillo.

Obviamente, para poder realizar esto el bróker nos exigirá que le entreguemos una cantidad de dinero como señal (los 1.000€) que no podremos utilizar y que no recuperaremos hasta que finalicemos la operación. A esta cantidad entregada en forma de señal se le denomina garantía.

Unido al concepto de garantía está el de margen libre, que no es más que la cantidad de dinero que tendremos en nuestra cuenta una vez aportada la garantía necesaria para operar. Así, si disponemos de 12.000€ en nuestra cuenta de CFD con los que operar, y realizamos una operación apalancada 1:25 por la que aportaremos garantías de 1.000€, nuestro margen libre (el capital disponible en nuestra cuenta) será de 11.000€, que estarán destinados a cubrir las posibles pérdidas de nuestra operativa.




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