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El blog de Self Bank

El “quiero y no puedo”, un peligro para tus finanzas personales

El “quiero y no puedo”, un peligro para tus finanzas personales

A menudo, la rutina ahorradora no es una rutina fácil de adquirir, más por una cuestión mental que por la realidad. Es decir, muchas veces nos engañamos a nosotros mismos diciéndonos que no podemos hacer tal o cual cosa porque nunca seremos capaces de ahorrar lo suficiente. Una mentira que de tanto repetírnosla la hemos convertido en verdad y que no sería demasiado grave si no la extendiésemos a otros aspectos más importantes. Pero lo hacemos.

Se trata del “quiero y no puedo” del ahorro, una forma de vida alejada del ahorro y que nos puede hacer vivir por encima de nuestras posibilidades, provocándonos más de un problema financiero. Puede que vivas inmerso en esta dinámica y no te hayas dado cuenta, así que vamos a repasar los comportamientos más habituales para detectarlo y ponerle remedio.

“Quiero y no puedo…” ¿De verdad?

Las excusas que nos ponemos a nosotros mismos para no ahorrar son mucho más peligrosas que los impedimentos que tenemos en la realidad, pues ya se sabe que hace más quien quiere que quien puede, y en el ahorro es igual. Por ello, vamos a ver esos comportamientos que nos están alejando del objetivo de tener unas finanzas personales saneadas.

  1. ¿Presupuesto para qué? No elaborar un presupuesto mensual es el primer paso para acabar gastando más de lo debido. Si no controlamos nuestros ingresos y gastos, nos será imposible saber de qué dinero disponemos y lo que podemos gastar o no.
  2. Suscripciones por doquier: las suscripciones pueden tener mucho peligro, sobre todo si son de servicios que no damos un uso habitual. La típica cuota del gimnasio que se paga sin ir ni un día, el de la televisión por cable que vemos solo una vez al mes, el de la música en streaming que solo escuchamos camino de la oficina… ¿de verdad necesitas todas esas suscripciones? Plantéatelo y cancela las que no des un uso suficiente como para rentabilizar el gasto.
  3. En coche/moto a todas partes: no dejas el coche ni para ir a comprar el pan. ¿Eres de esos que presume de no coger nunca el transporte público? Pues no deberías hacerlo, porque estás derrochando mucho dinero de forma innecesaria en gasolina y encima estás contaminando. Pásate a la bici o camina si no te gusta el transporte público, pero deja el coche un poco de lado, tu bolsillo lo agradecerá.
  4. ¡Hoy invito yo! (y mañana, y pasado…). La generosidad es una cualidad vital del ser humano, pero una cosa es ser generoso y otra derrochar a diestro y siniestro invitando a la familia y amigos para después quedarte a mitad de mes sin apenas dinero. Aprende a invitar cuando realmente sea necesario y puedas.
  5. Usar y tirar: un caso muy típico de ‘quiero y no puedo’ es el de “usar y tirar”, es decir, desechar las cosas que tenemos al poco tiempo de comprarlas para sustituirlas por otras más nuevas. El caso más habitual es el de los teléfonos o smartphones. Esta industria se construye sobre una muy definida estrategia de obsolescencia programada, que hace que estos (caros) dispositivos cada vez duren menos o, aunque duren, se lancen otros de inmediato que les dejen viejos. Mucha gente usa su smartphone solo durante unos meses hasta que sacan uno mejor, desechando así un terminal bueno, que funciona y que costó un dinero importante. De modo que se malgasta dinero y se hace poco por el ahorro cuando, en este caso, claramente se puede. Los caprichos son el principal enemigo a batir si de verdad se quiere empezar a ahorrar y ordenar las finanzas con cabeza.
  6. Comprar por Internet…la mayor tentación: en esta misma línea aparecen las compras por Internet, amadas y temidas a partes iguales. Una de las principales ventajas es que podemos comprar ropa/zapatos/libros/muebles/viajes a golpe de click sin tener que hacer cola en una tienda. Pero esa es una de las principales desventajas para nuestras finanzas personales, pues este ‘gasto invisible’ puede hacer que nos pasemos de la raya con las compras y se nos vaya de las manos. Control ante todo.
  7. Siempre a la última: otro buen ejemplo de cómo malgastamos sin darnos cuenta. Vivimos en la época del “postureo” en la que las redes sociales han propagado una forma de vida que todos querríamos llevar. Los influencers se dejan ver con las mejores ropas, las últimas novedades tecnológicas, en los sitios más ‘in’ del momento, haciendo los viajes más increíbles… Experiencias que se convierten en deseos para los demás y que muchos, llevados por esa búsqueda del reconocimiento externo y del “postureo”, siguen a pies juntillas…pero sin podérselo permitir. Si no puedes comprarte esos zapatos que llevan todas las bloggers o salir a cenar al local más de moda de tu ciudad, no pasa nada, puedes seguir llevando tu vida, ser feliz y, lo más importante, vivir sin apuros económicos. No finjas ser quien no eres a costa de tu salud financiera.
  8. ¿Una cuenta de ahorro? ¿Para mí? Sí, tú también necesitas una cuenta de ahorro. Aunque no lo creas, tener una cuenta de ahorro a la que destinar parte de tu nómina te hará ahorrar casi sin darte cuenta, puesto que el proceso es automático y no tienes que ser tú el que ingrese ese dinero (algo que da más ‘pereza’). Además, algunas cuentas te permiten engordar tus ahorros, como la Cuenta Self, en la que puedes contratar el Depósito Self al 2% TAE 3 meses y no tiene comisiones ni gastos de mantenimiento.

 

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