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El blog de Self Bank

¿Cómo funcionan realmente los bancos?

¿Cómo funcionan realmente los bancos?

En los últimos tiempos ha habido diversas noticias de gran calado en el ámbito financiero europeo, aunque con distinto resultado. Mientras el Monte dei Paschi, el banco más longevo del mundo —sus orígenes se remontan a 1472—, recibirá ayuda del Estado italiano (aunque es probable que los bonistas y los accionistas también sufran pérdidas), el Banco Popular en España ha sido expropiado a través del Mecanismo Único de Resolución europeo y vendido por un euro al Banco Santander.

Todo ello se ha producido, además, cuando hace apenas un año, la banca española, incluyendo al Popular, superó los test de estrés europeos. Por ello, mucha gente se pregunta hasta qué punto es cierta la fortaleza de determinadas entidades, o cómo es posible que un banco pase en poco tiempo de estar suficientemente capitalizado a no tener liquidez para atender las retiradas de depósitos.

A continuación trataremos de explicarte cómo funcionan realmente los bancos, qué son la solvencia y la liquidez y cuáles son los problemas a los que se pueden enfrentar debido a su forma de operar.

Funcionamiento básico de un banco

Como se suele decir habitualmente (y muchos banqueros lo han recordado durante esta crisis), el negocio de los bancos es prestar dinero. A cambio de este préstamo, reciben una remuneración, que es el tipo de interés.

¿De dónde obtienen el dinero? Básicamente, puede provenir de estas fuentes:

  • Dinero que depositan los ahorradores en la entidad, en forma de cuentas corrientes, depósitos y otros instrumentos financieros.
  • Emisiones de bonos y otros tipos de deuda (por las cuales paga un tipo de interés al inversor).
  • Titulizaciones de deuda, mediante las cuales obtienen dinero con la garantía de algún activo, por ejemplo, una hipoteca.
  • Intermediarios financieros: préstamos interbancarios que obtiene de otras entidades (ésta es la parte que más afectada se vio al principio de la crisis, cuando los bancos no se fiaban los unos de los otros).
  • Capital y beneficios que va obteniendo la entidad y que acumula en forma de fondos propios.

Para las entidades, las mejores formas de financiarse son la primera (ya que la remuneración es muy pequeña) y la última, ya que se trata de sus acciones y sus propios beneficios (los que no haya repartido a los accionistas en forma de dividendos). Los préstamos interbancarios también pueden resultar baratos (el famoso euríbor o tipo de interés del mercado interbancario), mientras que las emisiones de deuda suelen suponer un coste más elevado para el banco.

Con la crisis, las entidades vieron reducida su capacidad para captar ahorro de los clientes, aunque poco a poco se ha ido recuperando. De hecho, la famosa ratio LTD (proporción entre créditos y depósitos) superaba en España el 205% en el primer trimestre de 2008. Es decir, que los bancos tenían prestado más del doble de lo que tenían en depósitos de sus clientes. A finales de 2015, esta ratio se había situado en el 126%, cercana a la media de la zona euro, del 111%.

Con el dinero obtenido se dedican a hacer préstamos (que, a su vez, como hemos visto, les pueden servir de garantía para conseguir más dinero). No pueden prestar todo lo que tienen, pero casi. Como es lógico, deben contar con cierta liquidez para sus operaciones diarias, ya que habrá clientes que vayan a retirar su dinero en un momento dado.

¿Qué es la solvencia?

La solvencia de un banco se mide a través de la relación entre los fondos con los que cuenta para hacer frente a imprevistos en relación con los riesgos que asume.

Hay distintas medidas de la solvencia de una entidad, en función del tipo de fondos propios que se considere, ya que hay capital de máxima calidad y otros parámetros que incluyen diversos instrumentos que pueden considerarse capital a algunos efectos.

De esta manera, de mayor a menor calidad, tenemos las siguientes ratios de solvencia (que era lo que básicamente medían los famosos test de estrés de la banca europea):

  • CET1 (Common Equity Tier 1): sería el de más calidad. Según las normas internacionales de los Acuerdos de Basilea III —que se adoptarán totalmente a partir de diciembre de 2019—, esta ratio, que relaciona el capital (el dinero que han puesto los accionistas) más las reservas (los beneficios no distribuidos en forma de dividendos), con los activos ponderados de riesgo, debe ser mayor al 4,5%.
  • Tier 1: Además del capital más las reservas, incluye participaciones preferentes, híbridos de capital y deuda sin pagar. Debe ser mayor al 6%.
  • Tier 2: Además de lo incluido en el anterior, se añaden las reservas de regularización o revalorización de activos, fondos de la obra social, capital social de las acciones sin derecho a voto y algunas provisiones. Debe ser superior al 8%.

En los test de estrés, se evaluaba si estas ratios serían superadas por las entidades bancarias en situaciones de crisis económica, suponiendo que el PIB europeo cayera un 1,2%, un 1,3% y un 0,7% en el período 2016-2018.

El listón se ponía, en este caso, incluso más alto, en el 5,5% para la ratio CET1, en el escenario más adverso. La situación, según los test, sería superada por todos los bancos españoles, y casi todos los europeos (excepto el ya mencionado Monte dei Paschi italiano, y el Allied Irish Bank irlandés).

Además de la solvencia, que de alguna manera nos aporta una idea sobre las garantías que me ofrece un banco a la hora de invertir en él, hay que recordar que el dinero en cuentas corrientes y depósitos está garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos, que para las entidades españolas asegura hasta 100.000 euros por persona y entidad.

Qué es la liquidez bancaria

Básicamente, la liquidez se refiere al dinero que deben tener las entidades en efectivo (o convertible fácilmente en efectivo) para atender a sus necesidades diarias. Esta cantidad es bastante reducida, ya que el coeficiente de caja, las reservas que debe mantener como mínimo en liquidez, solo es, desde 2012, del 1% en la Zona Euro. Esto quiere decir que, de cada 100 euros, pueden prestar 99.

El dinero que mantienen en efectivo puede parecer una cantidad pequeña, pero habitualmente es suficiente para atender sus necesidades diarias, y así pueden obtener una rentabilidad al resto del dinero. Por esta razón, si alguien quiere sacar una cantidad importante de dinero, debe avisar a su sucursal, que habitualmente —dependiendo de la cantidad— le dirá que vaya uno o dos días después a retirarla.

Cómo crean el dinero los bancos

Como los bancos prestan casi todo el dinero que pasa por sus manos, contribuyen a la expansión monetaria, ya que consiguen que en la economía haya más dinero circulando. ¿Cómo se produce esto? A través del llamado multiplicador bancario.

Supongamos que alguien ingresa 100 euros en un banco. Teniendo en cuenta el coeficiente de caja del 1%, la entidad puede prestar 99. Supongamos que esos 99 los emplea para otorgar un crédito a un cliente, que compra un electrodoméstico con él. La tienda que se lo vende ingresa los 99 euros, que deposita en otro banco. A su vez, este banco, de los 99 euros, puede prestar 98,01 euros (el 99%) y dejar en caja el resto (0,99). Posteriormente, con esos 98,01 euros se volverá a prestar otra vez, y así sucesivamente.

Ingreso banco En caja Préstamo
100 1 99
99,00 0,99 98,01
98,01 0,98 97,03
97,03 0,97 96,06
96,06 0,96 95,10
95,10 0,95 94,15
94,15 0,94 93,21
93,21 0,93 92,27
92,27 0,92 91,35
91,35 0,91 90,44
90,44 0,90 89,53
89,53 0,90 88,64
88,64 0,89 87,75

   

De esta manera, de los 100 euros iniciales se llega a una cantidad de dinero en circulación mucho mayor. ¿Hasta dónde crece? Teóricamente, puede crecer hasta 1/w, siendo w el coeficiente bancario. Es decir, en este ejemplo: 100/0,01= 10.000 euros. Es decir, desde los 100 euros iniciales, pasaríamos a 10.000 euros circulando por la economía.

Entonces, si los bancos no tienen más que una mínima parte del dinero en efectivo e incluso, de alguna manera, “crean” dinero, ¿quiere esto decir que los bancos no tienen nuestro dinero? Ni mucho menos. Simplemente significa que, como lo tienen prestado, no lo tienen disponible en cualquier momento para todo el mundo.

Esto supone que, si todos los clientes del banco y sus diversos acreedores quisieran retirar o recuperar su dinero al mismo tiempo, ninguna entidad bancaria, por muy fuerte y muy solvente que sea, sería capaz de devolvérselo a todos de manera inmediata.

Qué ha pasado con el Banco Popular: Por qué se declaró insolvente

Probablemente la respuesta a esta pregunta no es única, sino que es la combinación de diversas causas. A pesar de haber superado los test de estrés, también es cierto que fue la entidad española que lo hizo de manera más ajustada (aunque faltaba por computar una ampliación de capital).

A ello se añadieron otros problemas, como la digestión de la burbuja inmobiliaria, ya que el banco entró tarde en este mercado y se cargó de activos problemáticos que no solo valían menos de lo que se había pagado por ellos, sino que eran de difícil conversión en dinero.

A esto se le unieron otros factores, como estar demasiado centrado en el mercado español, lo que hizo que estuviera más afectado por una crisis que afectó a nuestro país de forma más agresiva.

Finalmente, se produjo una espiral bajista en la Bolsa que agravó los rumores sobre la situación de la entidad. Como ya se ha comentado, el negocio bancario se basa mucho en la confianza, puesto que las entidades no disponen de todo el dinero en efectivo para devolver a sus depositantes. Si se produce una retirada masiva de fondos, los problemas para devolverlos pueden aparecer, aun para las entidades más solventes.

 

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