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¿Cómo afectan las nuevas medidas del BCE a nuestros bolsillos? ¿Me va a pagar mi banco por la hipoteca?

¿Cómo afectan las nuevas medidas del BCE a nuestros bolsillos? ¿Me va a pagar mi banco por la hipoteca?

El pasado 10 de marzo, el Presidente del BCE anunció las nuevas medidas en su batalla para activar la actividad económica y evitar la deflación. Conviene recordar que en febrero la inflación de la zona euro fue de -0,2% (es decir, caída de precios respecto al año anterior), mientras que la inflación subyacente (que no tiene en cuenta los productos energéticos ni la alimentación no elaborada) fue de apenas el 0,7%, ambas muy alejadas del objetivo del Banco Central (cercano al 2%).

Entre otras cuestiones, Mario Draghi informó de las siguientes medidas:

  • Ampliación de la expansión cuantitativa iniciada en 2015, hasta los 80.000 millones de euros mensuales (estaba en 60.000).
  • Rebaja de 0,05% en el tipo de interés, situándolo en el 0%.
  • Bajada de la facilidad de crédito (la tasa de interés a la que presta a un día) al 0,25%.
  • La facilidad de depósito (el interés que paga el Banco Central Europeo por la liquidez que depositan las entidades financieras en él) se sitúa en -0,40%, desde el -0,30% anterior (lo cual quiere decir que los bancos deben pagar más por depositar dinero ocioso en el BCE).
  • Compra de bonos corporativos emitidos por empresas no financieras establecidas en la eurozona y con un rating de grado de inversión.
  • Además, también va a poner en marcha una nueva serie de LTRO (financiación a largo plazo para los bancos), con una duración de cuatro años, a partir de junio de 2016. El tipo de interés podría igualarse con el de la facilidad de depósito, lo que significa que el BCE podría llegar a pagar hasta un 0,40% por prestarle a los bancos, siempre que ese dinero se utilice para que las entidades vuelvan a prestar a empresas y particulares.

Todas estas medidas suponen una contundente actuación del organismo central, que pretende poner el dinero en marcha, que no se quede parado en los bancos, sino que vaya a financiar consumo e inversión, para de esta manera revitalizar el PIB europeo.

¿Cómo nos afectará a los ciudadanos en nuestra vida cotidiana?

  • Una de las principales consecuencias de la política que lleva adoptando el Banco Central Europeo en los últimos años es la bajada del Euríbor. El índice que sirve como referencia a muchos préstamos e hipotecas se ha desplomado desde el inicio de la crisis. Además de la gran caída de 2009, coincidente con el punto álgido de la crisis financiera, el índice ha continuado bajando con fuerza desde noviembre de 2011, a partir del nombramiento de Mario Draghi, de manera que ya se ha situado en terreno negativo.

gráfico bce

La bajada del Euríbor ha abaratado considerablemente las hipotecas y otros préstamos, de manera que los prestatarios cuentan con más dinero en sus bolsillos, que puede ser utilizado para el consumo.

Conviene recordar que, según datos de la asociación de usuarios de banca (Adicae), en España hay unos siete millones de hipotecas referenciadas al euríbor, lo que supone aproximadamente un 75% de todos los préstamos hipotecarios concedidos. La entrada del índice en terreno negativo podría llegar a provocar una situación anómala.

¿Qué sucedería si al sumar el diferencial al Euríbor, el tipo a aplicar resultase negativo? ¿Tendría el prestamista que abonar intereses al prestatario?

En primer lugar, aunque es una situación que puede darse, no es sencillo que el Euríbor caiga tanto como para que, sumado al diferencial, salga una cifra negativa, ya que no suele haber diferenciales tan bajos. Habitualmente, las hipotecas se han situado en diferenciales entre el 0,4% y el 1%: si, por ejemplo, el diferencial de una hipoteca es del 0,6%, el euríbor tendría que bajar por debajo del -0,6% y además, debería permanecer cierto tiempo por debajo, para que la media a aplicar fuese suficientemente negativa, situación que, hoy por hoy, no es previsible que suceda.

Por otra parte, los contratos suelen establecer explícitamente que el prestatario se obliga a devolver la cantidad adeudada y el interés pactado a la entidad financiera, lo cual llevaría a controversia y a posibles litigios, en el caso de que se llegase a ver esa situación, ya que el cliente estaría pagando menos de lo que le habían prestado.

  • Por su parte, los ahorradores han visto cómo esta bajada del precio oficial del dinero ha hundido la rentabilidad de las inversiones con un menor riesgo, como los depósitos, o la Deuda Pública.
    Ante esta coyuntura, algunos han derivado su dinero hacia activos de más riesgo, como las acciones, mientras que otros prefieren conservar el dinero en efectivo, ante la escasez de alternativas conservadoras.
  • El tipo de interés negativo de las LTRO puede favorecer un aumento del consumo por parte de los ciudadanos y un incremento de la actividad por parte de las empresas, lo que redundaría en una mejora del PIB y del empleo, consiguiendo traspasar el efecto de estas medidas a la economía real.

 

No obstante, algunos analistas y agencias como Fitch dudan de la efectividad de estas medidas, argumentando que, en todo caso, no tendrán un efecto significativo sobre la economía. Posiblemente, se echa en falta una mayor coordinación en el seno de la Unión Europea, para que estas medidas monetarias vengan acompañadas también de medidas fiscales, en forma de inversiones en infraestructuras (redes de banda ancha, energéticas y de transporte), educación, investigación e innovación, energías renovables y eficiencia energética.







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