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Así tienes que declarar en la renta tus ganancias de la bolsa

Así tienes que declarar en la renta tus ganancias de la bolsa

Hasta no hace muchos años la inversión de los españoles en acciones estaba muy limitada a un grupo pequeño de personas. Pero el boom de las salidas a bolsa de empresas públicas como Telefónica, Repsol o Endesa o de privadas como Inditex a lo largo de los años 90 extendió el “capitalismo popular” a muchos ahorradores. Por lo tanto, conocer la fiscalidad de estas inversiones se ha convertido en un punto fundamental a la hora de hacer la declaración de la renta.

Cómo saber si he ganado o perdido dinero en Bolsa

Como cualquier otro bien, la ganancia o pérdida se calcula entre la diferencia del valor de venta y el de compra. Si, por ejemplo, hemos comprado una acción por 8 euros y la vendemos por 9 euros, tendremos una ganancia bruta de 1 euro. Pero no es tan simple. También tenemos que tener en cuenta los gastos derivados tanto de la compra como de la venta. Siguiendo nuestro ejemplo, si la compra de la acción ha tenido un coste de compra de 0,20 euros y de venta en la misma cuantía, el beneficio de la venta sería el resultado de restar el precio de venta disminuidos sus gastos al precio de compra sumados sus gastos. Siguiendo nuestro ejemplo:

(9 euros – 0,20 euros) – (8 euros + 0,20 euros) = 8,80 euros – 8,20 euros = 0,60 euros

Con este cálculo tendremos la ganancia o pérdida de la operación de comprar o vender acciones, que no si hemos ganado o perdido dinero en Bolsa, ya que, en puridad, tendríamos que sumar también los dividendos que hemos recibido mientras hemos tenido las acciones en nuestro poder.

Las acciones en el IRPF: Ganancia patrimonial por compra y venta de acciones

Según se refleja en el artículo 33.1 de la Ley del IRPF, una de las causas para que se produzca una ganancia o pérdida patrimonial es la existencia de una alteración en la composición del patrimonio del contribuyente que se produzca por transmisiones onerosas de bienes entre los que están las ventas de viviendas, locales comerciales y también, por supuesto, las acciones.

Las ganancias o pérdidas patrimoniales por ventas de acciones se integran dentro de la base imponible del ahorro. Si vendemos todas nuestras acciones de la empresa, determinar la ganancia o pérdida es sencillo, ya que conocemos fácilmente tanto el valor de compra como el de venta y los gastos derivados. El problema podemos encontrarlo si no vendemos parte de las acciones de una determinada empresa o valor. En estos casos aplicaremos el criterio contable denominado FIFO (First In, First Out), que como su propio nombre indica, implica que lo que primero que se compre sea lo que primero se venda.

Por ejemplo, si hemos comprado 150 acciones a 10 euros y otras 150 acciones a 11 euros, y hemos vendido un año después 200 acciones a 12 euros, consideraremos como valor de compra primero las 150 acciones a 10 euros a la que sumaremos otras 50 acciones compradas a 11 euros.

Determinado el beneficio, habrá que imputarle el tipo impositivo correspondiente. Este es actualmente del 19% para los primeros 6.000 euros; del 21% para el tramo entre 6.000 y 50.000 euros y del 23% para las ganancias que superan los 50.000 euros.

En los fondos de inversión la tributación es más sencilla: directamente es la diferencia entre el valor de compra y venta (las comisiones se liquidan dentro del fondo, nosotros sólo vemos el resultado), aplicando el mismo porcentaje que hemos señalado. Eso sí, a diferencia de las acciones, a la hora de la venta la gestora aplicará una retención del 19% (como los depósitos, por ejemplo) que se incluirá, en la declaración.

Qué sucede si hay pérdida patrimonial por invertir en bolsa, mecanismos de compensación

Igual que tenemos ganancias, podemos tener pérdidas por la venta de acciones. Estas se pueden compensar siguiendo el siguiente mecanismo. En primer lugar, sumas todas las operaciones en acciones realizadas en el periodo, por lo que ya puedes compensar las ganancias de algunas ventas con las pérdidas obtenidas en otras.

Si aun así el resultado sigue siendo negativo, puedes compensarlo con el resto de beneficios que tributen en la base imponible del ahorro, donde se incluyen beneficios por dividendos, ganancias de fondos de inversión, seguros, intereses de deuda o de depósitos y cuentas de ahorro. Eso sí, no puedes compensarlo en su totalidad, existen unos límites.

Para la declaración del 2016 el porcentaje máximo es del 15% de las pérdidas que tengas, en 2017 se elevará al 20% y desde el 2018 lo podrás hacer en un 25%. Para el resto de pérdidas acumuladas, tendrás cuatro ejercicios fiscales para poder compensarlos en su totalidad.

Con lo que nunca se podrá compensar es con los ingresos procedentes del trabajo, actividades económicas y profesionales.

Gastos deducibles por la compraventa de acciones en el IRPF

Los gastos deducibles siempre serán los gastos obligatorios derivados de las operaciones de compra y venta de las acciones por parte de las entidades de crédito o instituciones financieras con las que operemos. Estas son las comisiones de compraventa o corretajes que vienen reflejados en el contrato que tengamos con la entidad con la que operemos.

La tributación de los dividendos de las acciones

Los dividendos tributan en la base imponible del ahorro a los mismos tipos impositivos señalados: 19% para los primeros 6.000 euros, del 21% para el tramo entre 6.000 y 50.000 euros y del 23% para las ganancias que superan los 50.000 euros.

El cobro de dividendos está sujeto a retenciones, es decir, que sobre la cantidad bruta nos descontarán un 19% en el mismo momento del abono.

Hasta el año 2014 había una exención sobre los primeros 1.500 euros cobrados en dividendo, es decir, no se tributaba por ellos. Desde la declaración del 2015 no existe y se tributa desde el primer euro.

Cómo tributan las acciones en Bolsas extranjeras y sus dividendos: la doble imposición

En la compraventa de acciones de bolsas extranjeras no tenemos diferencias en la tributación, pero sí en los dividendos, que aplican tipos de retención distintos. Esto genera problemas de doble imposición si además de pagar el tipo impositivo de España le sumamos la retención que se ha aplicado en el país de origen de las acciones.

Para evitarlo, si existe un convenio de doble imposición entre España y el país que nos ha aplicado la retención, debemos señalarlo en la declaración de la renta para que nos reintegren la cantidad pagada a cuenta. En ocasiones es necesario realizar gestiones adicionales.

Las acciones y el Impuesto sobre el Patrimonio

El impuesto de Patrimonio grava los bienes que tenga un contribuyente cuando estos superen los 700.000 euros y sin incluir la vivienda habitual hasta un valor máximo de la misma de 300.000 euros a 31 de diciembre del año en el que se declare. En este patrimonio se incluye el valor de las acciones cotizadas, y sobre el total del mismo se aplica un tipo impositivo por tramos, que, según la cuantía del patrimonio, está entre el 0,20% y el 2,5%.

Este tributo es estatal pero está cedido a las comunidades, lo que ha llevado, como ocurre en el Impuesto de Sucesiones, a que haya diferencias importantes entre territorios. Por ejemplo, Madrid bonifica al 100% este tributo, por lo que los madrileños no pagan nada por Patrimonio.

 

 

 

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